Su llegada al poder fue una sorpresa para muchos. El 8 de diciembre de 2024, Ahmed al Sharaa logró asestar el golpe de gracia definitivo contra el régimen de los Asad en Siria. Fue el fin de cincuenta años de mano dura. Sin embargo, la figura del nuevo líder sirio planteaba muchas dudas de cara al futuro. Su pasado como dirigente de la rama siria de Al Qaeda no era la mejor carta de presentación para dirigir un país hundido por más de una década de guerra civil.
Año y medio después, los recelos iniciales tras la llegada de Al Sharaa al poder parecen haberse disipado. Al menos para el presidente francés, Emmanuel Macron, que estos días se encuentra de visita en Damasco. Es el primer líder europeo que viaja hasta el país levantino desde la caída de Bashar al Asad.
Pero Macron no es el primer mandatario que se reúne cara a cara con Al Sharaa desde su ascenso a la presidencia. A finales de marzo, el presidente sirio se encontró con Friedrich Merz y Keir Starmer en sendas visitas a Berlín y Londres. Y en noviembre de 2025 fue recibido por Donald Trump en la Casa Blanca. A esto se añade su histórico discurso frente a la Asamblea General de la ONU el pasado septiembre. Así, queda claro que Siria ya no es un país paria a ojos del mundo, ni tampoco sus gobernantes.
Siria, ¿un enclave estratégico?
Ahmed al Sharaa sabe que su estabilidad en el poder depende de su consolidación en el plano internacional. Así lo cree Gabriel Garroum, miembro del consejo académico del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC). En conversación con El Independiente, el investigador alude al "pragmatismo" del actual líder sirio, que de sus vínculos con el yihadismo más radical ha pasado a apelar al diálogo y al consenso en su país. Este lavado de cara permite que Siria sea ahora un interlocutor válido para Occidente.
"Macron ha llevado a cabo esta visita de la manera más rápida posible, incluso adelantándose a EEUU, con una idea de llevar muchos hombres de negocios y empresas interesadas en hacer negocios en Siria", resume el investigador. Tal es su interés que ni las dos explosiones registradas este martes cerca de su hotel han conseguido disuadirle.
Siria está muy lejos de ser un espacio de negocios sólido y estable
El potencial estratégico de Siria en Oriente Medio no pasa desapercibido. Según la cadena israelí Kan News, el país levantino está trabajando junto con Turquía para apartar a Israel del proyecto de ruta comercial alternativa al estrecho de Ormuz. El Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC por sus siglas en inglés) pretende ser un mega infraestructura que conecte Oriente y Occidente sorteando las aguas iraníes. Aunque el plan establece que Israel sea el nexo de unión, Ankara y Damasco tienen otros planes.
De acuerdo a la información de la televisión israelí, los gobiernos turco y sirio están maniobrando en la sombra para robarle su trozo de pastel a Israel. Dada la situación actual -en la que Tel Aviv tiene varios frentes abiertos por toda la región-, desviar la ruta no parece tan descabellado. Sin embargo, a ojos de Garroum, "Siria está muy lejos de ser un espacio de negocios sólido y estable".

Israel no se quedará de brazos cruzados
La idea de que Siria pueda convertirse en un hub estratégico para Turquía o para los países europeos es vista "con muy malos ojos" por parte de Israel. En la actualidad existe una competencia entre Ankara y Tel Aviv por hacerse con la hegemonía en la región. Y la alianza entre turcos y sirios pone en jaque el proyecto israelí. Por ello, el analista del CEARC no ve descabellado que el Gobierno israelí pueda intentar desestabilizar Siria para que ya no sea "un lugar ni para hacer negocios ni proyectar poder".
De cualquier manera, las objeciones israelíes no parecen ser un obstáculo para Macron. El presidente francés ha prometido este martes ayuda para la reconstrucción de Siria, con el objetivo de convertir el país en un "centro regional" para nuevos corredores energéticos. Pero por prometedor que parezca este paso, queda mucho camino por recorrer para que el país pueda desbancar a Israel como piedra angular del IMEC.
"Todas estas cuestiones que podamos hablar de Siria convirtiéndose en un hub o una pieza importante para la conectividad global, de Europa o Turquía, no son más que una idea sobre la mesa, y no una realidad", matiza Garroum.
Poner tierra de por medio con Irán
En todo este encaje de piezas no puede faltar Irán. Durante años, el régimen de los Asad fue uno de los principales aliados de la República Islámica en la región. Sin embargo, el tablero geopolítico ha cambiado en Oriente Medio. Al nuevo Gobierno ya no le interesan las relaciones con los ayatolás, mucho menos su guerra con EEUU e Israel. Prueba de ello es la ausencia de una delegación siria en los funerales del líder supremo iraní, Alí Jamenei, que se celebran esta semana.
Ha consolidado su poder con el uso de la violencia cuando él ha considerado que es necesario
La visita de Macron ha coincidido con el evento fúnebre en Irán y Al Sharaa ha lanzado un mensaje contundente: las cosas ya no son lo que eran. El nuevo status quo afecta también a sus relaciones con Hizbulá. De hecho, los milicianos libaneses combatieron en la guerra civil siria junto a las fuerzas del anterior régimen contra los insurgentes que ahora gobiernan el país. "Hay mucha enemistad entre ellos", comentaba el analista Ronnie Chatah en una entrevista reciente a Al Arabiya.

Los aliados occidentales han tomado nota de esta situación. Tras sus recientes desencuentros con Benjamin Netanyahu por sus bombardeos contra el Líbano, que han puesto en riesgo el acuerdo de paz con Irán, Donald Trump ha hecho una inusual propuesta. El mandatario estadounidense ha sugerido que sean los sirios los que se ocupen de Hizbulá.
Y el nuevo eje de colaboración va más allá. Trump y Al Sharaa mantendrán un encuentro durante la cumbre de la OTAN en Ankara. En dicha reunión, se espera que aborden una estrategia para impedir que Irán suministre armas a Hizbulá a través de su territorio. ¿Podría ser Siria el nuevo socio en seguridad para Occidente en Oriente Medio?
Al Sharaa se ha moderado, pero no del todo
Aunque Al Sharaa haya moderado su tono, sigue siendo un líder conservador. "Ha consolidado su poder con el uso de la violencia cuando él ha considerado que es necesario", recuerda el analista del CEARC, en referencia a las matanzas sectarias contra minorías como los kurdos o los drusos. Aunque el derrocamiento de Bashar al Asad trajo esperanza a los sirios, a medida que han pasado los meses, "algunas cuestiones de índole interna han dejado mucho que desear", señala.
Por mucho que Siria reanude su servicio consular con los países occidentales, se vuelvan a permitir los pagos con tarjeta de crédito o las aerolíneas extranjeras vuelvan a aterrizar en Damasco, "hay un montón de promesas o de cuestiones que no se están resolviendo de manera adecuada", asegura Garroum. "Y los elementos que han mostrado mejoría tampoco están repercutiendo en la vida diaria de los sirios", sentencia.
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