"Vamos a tener un Estanque Reflectante precioso, tal como debe ser, mucho mejor que antes". La promesa de Donald Trump a finales de abril fue clara. El presidente estadounidense se empeñó en renovar la piscina del Monumento a Lincoln, una de las principales atracciones de Washington D.C., que atrae a millones de visitantes cada año. El motivo de la reforma era su "lamentable estado", según dijo él mismo desde su silla en el Despacho Oval. Desde entonces, Trump no ha dejado de repetir lo "bonito" que va a quedar el estanque siempre que ha tenido la ocasión. Pero en las últimas semanas la renovación se ha convertido en una auténtica pesadilla para la Casa Blanca.
El plan inicial de Trump consistía en limpiar la piscina de algas y cambiar el fondo del estanque, cubriendo el pavimento con una capa de material reflectante. En un primer momento, el color elegido por el presidente para dicha superficie fue el azul turquesa. La elección de tono ya generó polémica y la Cultural Landscape Foundation presentó una demanda por el cambio, puesto que consideraba el fondo oscuro como "un rasgo definitorio del paisaje histórico". Trump tuvo que dar marcha atrás, optando por el "azul bandera estadounidense": "No hay ninguno mejor", apostilló. Todos los problemas parecían resueltos.
Para comienzos de junio las millonarias renovaciones y la limpieza de algas habían terminado. Entonces comenzó el segundo acto de este peculiar drama. A los pocos días, volvieron a aparecer las plantas acuáticas y el recién instalado fondo comenzó a desprenderse. Un quebradero de cabeza que no ha hecho más que agudizarse con la muerte de tres patos en las inmediaciones del estanque, en lo que para muchos es un claro caso de envenenamiento.
Se están investigando las muertes
En los últimos días se han reportado hasta tres muertes de patos en el estanque y los jardines colindantes. El último fallecimiento lo documentó un periodista del Washington Examiner, que encontró un patito flotando entre las algas. Ante esta situación, se ha levantado el temor de que las plantas acuáticas que inundan la piscina sean cianobacterias, tóxicas para los seres vivos.
La organización City Wildlife, que encontró a las otras dos aves muertas, ha informado en un comunicado de que se han enviado a analizar muestras de sus restos para determinar la causa de las muertes. "Agradecemos la preocupación de todos los que visitan el Estanque Reflectante por la familia de patos mientras se realizan las reparaciones", han expresado. Además, han añadido que las crías de estas aves podrían haber muerto por lesiones o ahogamiento al no lograr salir del agua.
Sin embargo, otras entidades se han mostrado más críticas y han vinculado las muertes directamente con los trabajos de renovación del estanque. Una activista del Centro para la Diversidad Biológica ha calificado la piscina como una "gigantesca trampa mortal para patos", en declaraciones recogidas por Politico. Además, ha pedido el fin de este "despilfarro descabellado" que está acabando con la vida de las aves.

Multiplicado el presupuesto inicial
Para llevar a cabo el proyecto, el Gobierno norteamericano adjudicó un contrato sin licitación por valor de 13,1 millones de dólares a la empresa Atlantic Industrial Coating. En un principio, Trump había asegurado que la renovación tendría un coste de 1,8 millones. Para justificar esta concesión "a dedo", la Casa Blanca ha usado una exención para situaciones urgentes, pensada para prevenir "daños graves, financieros o de otra índole, al gobierno", según ha podido averiguar el New York Times. El presidente ha afirmado que eligió a esta compañía porque ya había reformado las piscinas de uno de sus clubes de golf.
La supuesta urgencia es que Trump quería que el estanque estuviese listo para la celebración del 250 cumpleaños de EEUU, el 4 de julio. El inquilino de la Casa Blanca quiere hacer de este aniversario tan destacado una fiesta por todo lo alto. Ya ha anunciado un gran mitin para ese día "con el Monumento a Lincoln como telón de fondo y junto al renovado estanque reflectante". Con las elecciones de medio mandato a la vuelta de la esquina, el presidente quiere darles a los norteamericanos una noche para recordar, aunque todavía no se sabe si será para bien o para mal.

Trump patalea y habla de saboteo
Trump ya ha admitido que probablemente sea necesario volver a vaciar el estanque para deshacerse de las algas letales que lo han teñido de verde y no de "azul bandera estadounidense". Las labores manuales de limpieza y el peróxido de hidrógeno no han tenido éxito. Pero la principal preocupación del presidente no son las aves acuáticas fallecidas, sino la recién estrenada superficie reflectante, que se está cayendo a pedazos.
Los curiosos que se han acercado estos días hasta el estanque han presenciado cómo la pintura azul se está desprendiendo. Pero en lugar de admitir posibles fallos en la renovación, Trump ha achacado el problema a la obra de "vándalos" que han saboteado sus ambiciosos planes para la piscina frente al Monumento Lincoln. En un insólito mensaje en redes, el mandatario ha asegurado que una brecha de varios metros en el fondo del estanque "fue un acto intencional y delictivo, y alguien tuvo que trabajar arduamente, probablemente en la oscuridad de la noche, para crear tal condición".
Aunque ha dejado claro que el estanque luce "tan hermoso como puede", ha apuntado a que se van a realizar las reparaciones pertinentes para que el enclave que vio a Martin Luther King pronunciar su famoso discurso esté listo ahora para el mitin pertinente de Trump el próximo 4 de julio. Además, ha anunciado que seis personas han sido detenidas por los daños infligidos contra el estanque. Una de ellas es el tres veces atleta olímpico David Hearn, que ha relatado a la CNN su arresto después de tocar el fondo del estanque. El canoísta ha negado las acusaciones de vandalización y ha asegurado que sus acciones fueron las de un “ciudadano curioso”.
Mientras se resuelven las incidencias en el Memorial a Lincoln, solo queda esperar que los otros megaproyectos del presidente, el salón de baile de la Casa Blanca o su peculiar arco del triunfo, den menos problemas que el Estanque Reflectante. Pero no parece que sea el caso, ya que un juez ordenó paralizar la construcción del primero el pasado marzo.
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