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'Pegasus' o 'Vista Gorda', las canciones por las que el rapero Mehdi Black Wind puede acabar entre rejas en Marruecos

El rapero Mehdi Black Wind
El rapero Mehdi Black Wind | Carmen Vivas

Sus canciones contra la corrupción y el establishment son un soplo de aire fresco para la juventud marroquí. Mehdi Lyoubi, más conocido como Mehdi Black Wind, amasa un ejército de seguidores, que han encontrado en su música un altavoz a sus críticas sobre el régimen alauí. "He soñado que en mi país hay Justicia, pero me he despertado y me he encontrado a todos en una tabla de picar", proclama Vista Gorda, uno de sus temas más populares.

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Sus letras irreverentes no gustan entre las altas esferas del poder Marruecos. No es para menos. "El Estado la tiene larga; por mucho que huyas, al final te joderá", proclama en La Vie Est Belle. Palabras arriesgadas en un país cuyos gobernantes no suelen encajar bien las críticas abiertas contra el sistema.

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El pasado 10 de julio, la policía impidió que el rapero abandonase el país, cuando trataba de tomar un avión de vuelta a Francia, país en el que reside desde hace años. Mehdi Lyoubi había viajado a su país de origen para visitar a sus familiares y por motivos de trabajo. Sin embargo, la estancia acabó dando el peor de los virajes: unos días más tarde, las autoridades informaron a la familia de que el joven había sido detenido.

Según Hespress, el medio digital más leído en el país y con posturas próximas al oficialismo, el artista permanece en prisión por la letra de una de sus canciones, Pegasus. Quizás esta sea uno de los temas más polémicos de Black Wind. El título hace referencia al software de espionaje israelí que las autoridades usan para espiar a las voces críticas o activistas, tanto dentro como fuera de Marruecos. La canción no se puede escuchar desde España en plataformas.

Ofensas a la monarquía

Este miércoles, el rey Mohamed VI ha ofrecido un discurso a la nación con motivo del 27 aniversario de su ascenso al trono alauí. "La estabilidad política e institucional es una moneda rara, que no tiene precio. Hoy, la estabilidad es el factor clave en la ecuación del desarrollo y el capital estratégico del que Marruecos se enorgullece", trasladó el monarca a los marroquíes. Una supuesta estabilidad que choca con los mensajes de voces disidentes como la de Lyoubi.

A sus 34 años, el músico enfrenta un juicio por "insultar una institución constitucional". En un primer momento, la vista estaba fijada para el 22 de julio. Sin embargo, la huelga de abogados que ha paralizado los tribunales marroquíes este mes de julio terminó por obligar a aplazar el juicio. Aunque en aquel momento Lyoubi solicitó la libertad provisional hasta que llegase la nueva cita judicial, que se fijó para este viernes, su petición fue denegada.

El rapero ha sido acusado en virtud del artículo 179 del código penal marroquí. Dicho artículo castiga los delitos de ofensa a la persona del Rey, al Heredero al Trono o a los miembros de la familia real. Entre las penas contempladas para este tipo de infracciones, figuran condenas de entre uno y cinco años de cárcel. Sin embargo, asociaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional han criticado este precepto, por considerarlo un "obstáculo" a la libertad de expresión, empleado por las autoridades alauís para acallar las voces críticas dentro del país.

Pese a los esfuerzos de los gobernantes marroquíes por acabar con cualquier atisbo de disidencia, la detención de Black Wind ha prendido la chispa del descontento entre la juventud. Con su estilo fresco, que mezcla el dariya (dialecto árabe hablado en Marruecos) con el francés, este artista es muy popular entre las nuevas generaciones del país vecino.

La voz de la Generación Z

Las canciones de Mehdi Lyoubi no gustan solo por la calidad de sus rimas. Sus críticas a las altas instancias del régimen han encontrado recipiente en un sector de la juventud, harta ante el inmovilismo en su país. La expresión de este descontento se tradujo en el estallido de las protestas de la Generación Z en septiembre del año pasado.

En aquel entonces, la muerte de varias mujeres embarazadas en el hospital de Agadir, en el sur del país, prendió la chispa. Los jóvenes salieron a las calles a lo largo de todo el territorio marroquí exigiendo el fin de la corrupción rampante entre la clase política y justicia social. El lema "¡Queremos hospitales, no estadios!" fue el símbolo de unas protestas masivas, que recordaron a las de la primavera árabe en 2011.

Tras una fuerte represión policial, las manifestaciones fueron acalladas a las pocas semanas. Más de mil personas han sido detenidos por su participación en las protestas. Durante aquel proceso, el rapero mostró su apoyo a los jóvenes que habían salido a las calles para pedir mejoras en su país. De hecho, las canciones de Black Wind sirvieron como banda sonora para el estallido juvenil.

Ahora, sus seguidores han vuelto a salir a la calle para mostrar su apoyo al rapero. El 22 de julio, el día que estaba prevista la primera audiencia, se produjeron protestas en varias ciudades del país exigiendo su liberación. Los hashtag #FreeElMahdi, #FreeMehdi y #FreeKoulchi se han viralizado en redes. En ellos se comparten pintadas con su rostro y las letras de sus canciones, las que le han llevado a esta situación.

Nueva víctima en la persecución a la libertad de expresión

Mehdi Black Wind es el cuarto rapero juzgado en Marruecos en el último año. Jawad Asradi, más conocido como Pause Flow, fue arrestado en noviembre de 2025 y condenado a tres meses de prisión condicional por la letra de una de sus canciones. También Hamza Raid ha recibido una condena de seis meses de prisión condicional y en marzo de 2026 se decidió que el rapero Souhaib Qabli ingresase ocho meses de prisión por insultar a una institución constitucional. Todos ellos mostraron su apoyo a las protestas de la Generación Z.

Y a todas las condenas contra raperos se suma la reciente detención del periodista crítico Ali Lmrabet, ya liberado y de vuelta en España, país en el que reside. Tanto él como Mehdi Lyoubi fueron comparecieron en la Brigada Nacional de la Policía Judicial (BNPJ) en Casablanca, una unidad de lucha contra la corrupción, el terrorismo y el narcotráfico.

Así, la detención y juicio contra Black Wind es el último episodio de una larga lista de procesos contra voces incómodas para las autoridades marroquíes. Ante esta situación, numerosas asociaciones de derechos humanos han pedido el fin de la persecución contra el rapero. "Hacemos un llamado a las autoridades marroquíes para que liberen a Al Mahdi Lyoubi y retiren todos los cargos en su contra basados en el ejercicio de su libertad de expresión", ha exigido Amnistía Intercional.

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