Internacional ENTREVISTA | FOUAD ABDELMOUMNI, DIRECTOR DE TRANSPARENCIA INTERNACIONAL EN MARRUECOS

Así me espió Marruecos con Pegasus: "Usan la vida privada como un arma"

Fouad Abdelmoumni, director de Transparencia Internacional en Marruecos. E.I.

Es una de las voces que con más dedicación ha denunciado las mordazas y las corruptelas del régimen marroquí. Una misión de décadas que ha pagado con la intromisión permanente de las agencias del Estado alauí en su vida privada. Fouad Abdelmoumni, director de la oficina marroquí de Transparencia Internacional, conoce en carne propia las fechorías del reino de Mohamed VI, que vuelve a estar en el ojo del huracán por las sospechas que apuntan a su responsabilidad en el espionaje mediante la aplicación Pegasus de los teléfonos móviles de Pedro Sánchez y varios de sus ministros.

«Los viejos métodos de las autocracias ya no funcionan con la misma efectividad que antes y tienen que recurrir a herramientas como Pegasus», denuncia Abdelmoumni, uno de los activistas de derechos humanos más veteranos del país vecino, en una entrevista con El Independiente. «Antes el régimen confiaba en largos períodos de encarcelamiento y desaparición y en las torturas, pero ahora no puede llevarlo a cabo de un modo tan sistemático. Deben emplear la corrupción y el chantaje», advierte.

En el otoño de 2019 Abdelmoumni fue uno de los primeros opositores marroquíes contactados por Citizen Lab, el mismo organismo que denunció a finales del mes pasado el espionaje a líderes independentistas catalanes a través de Pegasus, un programa malicioso manufacturado por la empresa israelí NSO Group. «WhatsApp me había identificado como una de las víctimas de Pegasus junto a un puñado de activistas y periodistas marroquíes. Todo el material que tenía en el teléfono e inclusos funcionalidades como la cámara habían quedado expuestas», evoca. Ocho de las víctimas exigieron una investigación judicial que los tribunales locales jamás aceptaron. «Nunca respondieron», dice con cierta amargura.

Comparto con los ministros españoles el perfil de gente que interesa mantener bajo control al régimen marroquí

Un herramienta de represión

Desconocido hasta hace dos años, Pegasus se ha convertido en el arma predilecta de regímenes de medio mundo para fisgar en la vida de sus ciudadanos y enemigos. A principios de esta semana, el Gobierno -acorralado por el espionaje a independentistas perpetrado por el CNI- aseguró que miembros del Ejecutivo habían sufrido idéntica vigilancia, sin desvelar el responsable. Las intrusiones con Pegasus al terminal del presidente del Gobierno ocurrieron el 19 de mayo, tras la entrada de 10.000 personas en Ceuta, y el 31 del mismo mes, en víspera del regreso del líder del Polisario a Argelia. Entre los terminales expuestos, también figura el de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y la entonces titular de Exteriores, Arancha González Laya.

«No sabemos si Marruecos sigue usando Pegasus. Es algo de lo que tendremos constancia meses o años después de que ocurran las nuevas intromisiones», reconoce el activista, que no rechaza la posibilidad de que Rabat se halla detrás del espionaje a políticos y funcionarios españoles. «No lo descarto. Veo que en los medios todos apuntan a Marruecos como la probable fuente de los ataques», desliza. «Comparto con los ministros españoles el perfil de gente que interesa mantener bajo control al régimen marroquí», admite.

«También soy consciente de la concurrencia de los hechos y la realidad de que los Estados disponen de esta tecnología. Se tendría que llevar a cabo una investigación basada en estos elementos, aunque lo cierto es que estos temas son muy difíciles de esclarecer. Mi país tendría que vivir un cambio de era para que pudiéramos tener acceso a esta información», precisa Abdelmoumni, que resiste en el país árabe a pesar de las amenazas y el continuo hostigamiento.

Difundieron vídeos sexuales de Abdelmoumni y su pareja grabados ilegalmente en el dormitorio de su domicilio

En febrero de 2020 padeció el enésimo capítulo de acoso de las autoridades. Hasta siete fragmentos de vídeos del activista manteniendo encuentros sexuales con su prometida circularon por las redes. Habían sido grabados a través de cámaras instaladas ilegalmente en los aparatos de aire acondicionado del dormitorio de su residencia. «Inicialmente fueron compartidos con unas 70 personas a través de WhatsApp. También recibí amenazas directas contra mi seguridad y mi vida en llamadas telefónicas a mi hija y mi hermana. También he padecido otros tipos de presiones, incluidas el maltrato de la administración en temas fiscales y de impuestos».

Abdelmoumni dice estar más preocupado por la vigilancia constante de Rabat a miles de compatriotas que a gobiernos extranjeros. «La vigilancia marroquí de la clase política española no puede ser excluida pero, al hacerse pública, representa un fracaso para el régimen porque en estos momentos los costes son mayores a los frutos cosechados», arguye. «No creo que el Gobierno español sea tan débil como para, con tal de proteger información privada de sus líderes, cambiar algunas de sus políticas», dice en relación con el giro copernicano que Moncloa efectuó el pasado marzo en el contencioso del Sáhara Occidental.

El Rey Mohamed VI de Marruecos.

Por lo que sabemos las entidades que firmaron acuerdos con la empresa israelí responsable de Pegasus son la gendarmería, adscrita al ejército, y organismos como la federación marroquí de fútbol

«El movimiento del Gobierno español fue oportunista, fruto del hecho de que está siendo amenazado con armas estratégicas como la inmigración o el terrorismo. Por supuesto, también puede haber algún tipo de interés personal, como ser chantajeado por cierta información o haber aceptado algún tipo de soborno. Lo hemos visto mucho con figuras políticas en Francia y sus periodistas, pero no tenemos información específica sobre figuras públicas en España, de momento», argumenta.

En manos del ejército marroquí

«Personalmente me resulta más complicado de aceptar que un Estado espíe a sus propios ciudadanos sin razones legales para hacerlo, sin que sean terroristas o personas que estén vulnerando la ley, sino por el simple hecho de que no te gustan», replica una de las víctimas de la inteligencia marroquí. «Por lo que sabemos las entidades que firmaron acuerdos con la empresa israelí responsable de Pegasus son la gendarmería, una parte del ejército, y organismos como la federación marroquí de fútbol», esboza quien reconoce las enormes sombras que proyecta el uso de la aplicación en los confines de su país.

Rabat ha espiado a decenas de miles de personas

«No sabemos quienes son las personas implicadas directamente en estas acciones, pero tienen el poder y la impunidad suficientes así como el acceso a tecnología puntera para hacerlo», subraya Abdelmoumni. «Es evidente que están conectados con las agencias de inteligencia marroquíes. Es nuestra hipótesis».

Según las estimaciones que manejan varias organizaciones, hasta 4.000 teléfonos marroquíes podrían haber sido objeto del espionaje. «Es una cifra conservadora a la que habría que añadir la gente atacada con otras aplicaciones o con otros métodos, como la vigilancia directa en la calle, la colocación de cámaras en las casas o la grabación de sonido. Fácilmente estamos hablando de decenas de miles de personas», sopesa.

La magnitud de las víctimas reales de Pegasus permanece oculta. «La mayoría de los espiados se desconocen. Los que han podido ser identificados son personas activas en la escena pública que han sido críticos con las autoridades y que no tienen problemas por denunciarlo. Hay, sin embargo, miembros del propio establishment que han sido espiados y que no saldrán en público jamás a decirlo porque sería percibido como un ataque al Estado», explica.

Un joven marroquí observa Ceuta desde el otro lado de la frontera.

Responde a su interés por aterrorizar no solo a los que son espiados sino también al resto. Es un mensaje de advertencia a quienes no quieren ver expuesta en público su vida privada

Persecución contra periodistas

La potente maquinaria de espionaje marroquí, capaz de escudriñar en la vida de sus súbditos y bucear en la de mandatarios extranjeros en busca de sus secretos y debilidades, parece obsesionada con la intimidad ajena. «Usan la vida privada como un arma. Responde a su interés por aterrorizar no solo a los que son espiados sino también al resto. Es un mensaje de advertencia a quienes no quieren ver expuesta en público su vida privada. Su única opción de evitar el radar y esta intromisión es mantener un perfil bajo o desaparecer de la esfera pública».

El reino alauí ha empleado convenientemente los delitos sexuales para acallar a las voces disidentes. Los periodistas Taufiq Buachrín, Suleiman Raisuni y Omar Radi se hallan actualmente en prisión, acusados de abuso sexual y violación. «Los tres se cuentan entre los periodistas más poderosos y críticos de su generación. Su situación es una demostración que la represión ha ido in crescendo. La situación del mundo tampoco está ayudando a que se respeten las líneas rojas», comenta.

Tengo 64 años y he pasado toda mi vida bajo vigilancia de personas que han invertido grandes esfuerzos en tal cosa, cuando no he estado directamente en sus manos

La pesadilla del hostigamiento no ha modificado un ápice la determinación de Abdelmoumni de permanecer en su país. «Tengo 64 años y he pasado toda mi vida bajo vigilancia de personas que han invertido grandes esfuerzos en tal cosa, cuando no he estado directamente en sus manos. He estado años entre rejas o incomunicado en comisarías de policía», rememora. Como lección, el activista se ha impuesto un principio: «No digo ni hago en mi intimidad nada distinto a lo que diría o haría en público, a las posiciones que he expresado en esta entrevista».

Una radical defensa de la libertad que Abdelmoumni acomete con la esperanza de un cambio, aunque ignora cómo ni cuándo se producirá. «Soy optimista. Este autoritarismo está agonizando. Hay aún un largo camino y precisa de mucho trabajo y sacrificios», opina. Sus dardos están dirigidos al majzen, la oligarquía que mantiene la dictadura. «El principal problema es la conexión entre el autoritarismo y el capitalismo salvaje que acapara todos los sectores. La sensación es que necesitan del absolutismo para controlar todas las riquezas del país y amasar grandes fortunas. Pero terminarán descubriendo que esa táctica no funciona y, que para mantener una parte de lo que tienen, su única opción es entregar el poder y respetar las libertades», concluye.

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