Es un diagnóstico que arroja aplausos y reproches, avances y lastres que impiden llegar a buen puerto en la carrera por la descarbonización y la electrificación de la economía española. Lo firma la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Tras alabar los avances que nuestro país ha alcanzado en materia de generación de energía renovable en la última década y en la reducción de emisiones contaminantes, le recuerda que el objetivo último debe ser electrificar la economía. Aún hoy la electricidad apenas mueve el 25% de la economía nacional.

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El análisis detecta tres causas principales para explicar estos frenos y retrasos: la carga impositiva y administrativa, la incertidumbre sobre el futuro de las centrales nucleares y la fragilidad y saturación de la red eléctrica.

La AIE realiza recomendaciones a los gestores energéticos de nuestro país para convertir en electrificación los importantes avances en generación limpia que ya se han alcanzado. Subrayan que los avances en un ámbito –la generación renovable- no se están viendo traducidos en avances suficientes en ámbitos como la electrificación del parque móvil, la apuesta por inversiones para electrificar la actividad de la Industria o el desarrollo de sistemas de calefacción en los hogares, que siguen funcionando fundamentalmente con energía fósil, gas.

Reconsiderar el cierre de centrales nucleares

La fiscalidad que soporta la energía limpia es sin duda uno de los reproches más contundentes que realiza la AIE a España. Recuerda que sobre el recibo eléctrico sigue pesando mucha cargas de impuestos y sobrecostes que pagan los consumidores. Un sobreprecio que hacen que el uso de la electricidad compita en desventaja respecto a otras fuentes energéticas fósiles como el gas o los derivados del petróleo. En este punto, recuerda que sería aconsejable abaratar el término variable de consumo para que empresas y hogares se beneficien del bajo coste de generación que se ha alcanzado gracias fuentes limpias como la eólica o la solar fotovoltaica. Una medida que permitiría avanzar en procesos como la transformación de las calderas por bombas de calor.

Otro de los ejes de recomendaciones que la AIE hace a España pasa por reconsiderar el calendario de cierre de centrales nucleares que aún sigue en vigor en España. Contempla el año 2035 como el último con actividad nuclear en nuestro país. Para la agencia internacional de Energía es necesario “replantear” ese cronograma. Recuerda que la energía nuclear es una fuente continua de generación, “predecible y libre de emisiones” y que dota de robustez al sistema.

Respecto a un escenario de fin de la era nuclear en España, la AIE considera que se debería reconsiderar hasta que se cuente con un sistema eléctrico con “suficiente capacidad de respaldo firme y renovable” antes de proceder a la retirada y desmantelamiento de reactores. En este punto, también insta a mantener el talento que durante tantos años se ha acumulado en el país en el ámbito energético vinculado al entorno nuclear.

Sin almacenamiento para excedentes de energia

Sin duda, uno de los grandes frenos energéticos actuales a la electrificación es el estado de la red de suministro. Saturada y en situación de colapso en muchos puntos, supone un freno para la conexión a la misma de nuevos proyectos energéticos e inversiones demandantes de electricidad: centros de datos, industrias, viviendas…: “Urge dotar de mayores recursos a las redes de transporte y distribución para desatascar puntos de saturación”, se apunta en el informe de la AIE. Una urgencia que permitiría abrir la puerta a nuevas conexiones de actividades y demanda eléctrica.

Junto a ello, la AIE recuerda que España sigue retrasada en cuanto a su capacidad de almacenamiento de energía. Actualmente nuestro país genera más energía de la que consume. Por ello, grandes cantidades de energía limpia en muchos casos no puede ser absorbida por la demanda, lo que provoca su desaprovechamiento o la caída de su precio a cero. Por ello, consideran que España debería afrontar un despliegue de baterías (BESS) y de bombeo eléctrico de modo que esos excedentes puedan ser aprovechaos y evitar los vertidos.

De nada sirve generar grandes cantidades de energía limpia si una parte de ella no puede ser absorbida, consumida ni almacenada. Esa demanda crecería si la economía no continuará moviéndose de modo mayoritariamente fósil en los principales sectores de actividad. Dos de los más relevantes son el de la movilidad y el del consumo residencial.

Movilidad y calefacción, lastres fósiles

Por el momento el parque móvil nacional es fundamentalmente de combustión. Para acelerar la electrificación del transporte la AIE recomienda tomar medidas como facilitar el acceso a ayudas públicas para que empresas y particulares puedan acceder a una movilidad eléctrica. En el caso de los hogares, el foco de la electrificación no sólo se pone en lo relativo a la movilidad sino también a la calefacción y la renovación en forma de bombas de calor.    

Tras el apagón ocurrido el 28 de abril de 2025, España afloró cierta debilidad y aislamiento energético que ahora la AIE urge a recomponer. Por ello, insiste en que España debería priorizar y acelerar los proyectos de interconexión con Francia y el resto de Europa “superando los retrasos históricos que mantienen a la península con cierto aislamiento respecto a los objetivos europeos”.