El 2025 fue uno de los años con más retrasos en la red ferroviaria española del AVE (Alta Velocidad). Pero 2026 no se queda atrás en los retrasos, además de ser peor año ferroviario de la historia de España tras el accidente de Urda que dejó 69 fallecidos. Enero inició con el trágico accidente de Adamuz (Córdoba) que dejó 46 fallecidos, después de que un tren Iryo descarrilara de e invadiese la línea contigua, provocando la colisión con un tren Alvia de Renfe. Tras el accidente, Adif, la empresa pública encargada de gestionar la infraestructura ferroviaria, estableció límites temporales de velocidad en varios corredores. Con ello, y las incidencias que la red ha ido registrando a lo largo del año, los retrasos del AVE se han disparado hasta septiembre de este año en un 59%, según datos de Renfe analizados por El Independiente.
Con ello, llegaron los retrasos por todo el mapa nacional. Así, por ejemplo, durante el mes de enero de este año, se contabilizaron más de 110.000 minutos de retraso en la Alta Velocidad y larga distancia de Renfe por incidencias externas de Renfe, según datos de la operadora. Esto es un 164% más que en el mismo mes de 2025. Los datos de retrasos de incidencias externas recogen aquellos retrasos provocados por "la infraestructura y la gestión de la circulación". Es decir, por aquello que compete a Adif. Estos datos también recogen los retrasos provocados por otros operadores y otras causas externas a Renfe, como pueden ser los incendios o fenómenos meteorológicos.
Pero el peor mes de retrasos del AVE y la larga distancia se vivió en febrero, aun con las limitaciones de velocidad en la línea de Madrid-Sevilla. En 2025 las incidencias externas coparon el 67,8% de los minutos retrasados en la Alta Velocidad (31.000 minutos). Pero solo un año después han copado más de un 77%, con algo más de 101.000 minutos retrasados debido a la infraestructura y otras causas externas a Renfe, por lo que en febrero los retrasos se dispararon más de un 225%.
Con una velocidad habitual de 250 kilómetros por hora en el tramo del accidente, Adif ralentizó hasta los 60 km/h una vez la línea se reabrió el 17 de febrero. Solo dos días después, el 19 de febrero, el gestor de la infraestructura elevó la velocidad en sentido Madrid, pero manteniendo los 60 km/h en sentido Sevilla.
Con las limitaciones levantadas, el mes de marzo mejoró con respecto a los pasados meses, pero siguió siendo muy superior al mismo mes del año pasado. En marzo de 2025 se registraron más de 44.000 minutos de retraso provocados por incidencias externas. Un año después estas explotaron un 91% hasta los 84.660 minutos.
Lo mismo siguió ocurriendo a lo largo del año, pero aun así con más retrasos que en el año 2025 provocados por causas externas a Renfe. En abril los retrasos crecieron solo un 35,5%. Un crecimiento alto, pero lejano a lo registrado durante los meses de enero, febrero y marzo. En los meses de mayo y junio los minutos retrasados volvieron a dispararse con un 49% y 59% de crecimiento respectivamente. Pero en el mes de julio se recortaron hasta el 12% y en el mes de agosto, en plenas vacaciones de verano, se registraron por primera vez menos minutos de retraso causados por la infraestructura y otras causas externas a Renfe. Ese mes bajaron un 9,8% los minutos retrasados por estas causas.
Así, con todos los meses disponibles hasta el mes de septiembre, los minutos por retraso por incidencias externas en el AVE y la larga distancia de Renfe se dispararon un 59%, pasando de 447.000 minutos a más de 711.000.
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