Más de 2.000 toneladas de acero estructural, 20.000 metros cúbicos de hormigón, 162 metros de luz y una maniobra pionera en Europa. La construcción del Puente de la Concordia, que unirá Madrid con la T4 del aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas, ha acelerado en las últimas semanas.

Hace unos días, la empresa Ferrovial realizó unas maniobras de rotación y traslación para poder colocar la estructura sobre la carretera M-12. Se espera que las obras terminen entre septiembre y diciembre de 2021.

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    El puente presenta una luz de 162 metros y una anchura de 24,50 metros, con una distribución transversal simétrica que permite alojar dos carriles de circulación por sentido, de 3,50 metros de anchura cada uno y dos aceras de 2,75 m.

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    El tablero quedará sustentado por el arco, con una altura máxima en el centro del puente de 10,30 metros y una longitud de 124 metros, y la conexión entre ambos elementos se realizará mediante una malla o celosía de perfiles tubulares rectangulares.

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    La maniobra para trasladar el tablero ha sido pionera en Europa. Se trata de una maniobra de rotación y traslación con varios cambios de puntos de apoyo, para permitir el traslado transversal hasta su colocación en su ubicación final sobre la M-12.

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    El diseñador del puente y director de la obra y del proyecto es Francisco Millanes Mato. «Buscamos un concepto que no fuera un arco, unos cables y unos tableros, sino que fuera un elemento integrado y un icono de referencia para la gente con un aspecto aeronáutico, con un color metalizado», señaló a Europa Press.

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    El proyecto tuvo su origen en el año 2007 cuando la Junta de Compensación, ante los problemas que les planteaban el Ministerio de Fomento y la empresa concesionaria de la autopista M-12, decidieron impulsar un concurso de ideas para poder cumplir el compromiso que tenía con el Consistorio.

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    Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad, alabó la infraestructura:»Este magnífico puente va a formar parte del futuro de la arquitectura de Madrid, que será un nuevo icono, y cuyo nombre hace un simbolismo con la Transición. Es la misma transición que une ahora mismo Valdebebas, que va a ser uno de los puntos neuralgicos de la región, con una de las mejores terminales del mundo y uno de los aeropuertos internacionales con más tráfico».