Cumple condena en Francia desde hace doce años y aún le restan ocho más para completar la pena que le impuso la justicia francesa. Después, los tribunales galos deberán decidir si dan respuesta a las tres peticiones de extradición que sobre él tiene presentadas España para que responda ante la Justicia española. Se trata de Juan Cruz Maiza Artola, quien fuera jefe logístico de ETA desde 2001 y hasta 2007, cuando fue detenido en la localidad francesa de Rodez y al que se acusó de ser el responsable de los zulos donde ETA ocultaba parte de sus armas. Ahora, a sus 68 años el histórico miembro de ETA está enfermo y la alcaldesa de su pueblo, Etxarri Aranatz, Eneka Maiz, ha impulsado una campaña de movilizaciones junto a la asociación Sare, de apoyo a los presos de la banda, para reclamar su inmediata excarcelación.

Los promotores de la campaña aseguran que Maiza Artola padece enfermedades “graves e incurables” y que forma parte de los 21 presos de la banda que consideran que deberían ser excarcelados por su estado de salud. Según el informe médico que presentan, elaborado por la asociación médica Jaiki Hadi, Maiza tiene pérdida de agudeza visual, desprendimiento de retina en el ojo izquierdo y sufre desde la infancia la pérdida total de visión en su ojo derecho. Además, estaría aquejado de diabetes, dislopenia, hipertensión y fibrilación auricular.

Actualmente cumple 20 años de condena en Francia. España ha presentado tres peticiones de extradición para que responda ante la Justicia

Detenido el 26 de julio de 2007, la justicia francesa le impuso hasta cuatro condenas de 8, 17, 9 y 7 años que fusionó en un total de 20 años, todas ellas por su vinculación con ETA y su aparato logístico. Se le acusó de ser responsable de la red de zulos de la banda y del aparato de distribución de armas, pisos y documentación falsa para los diversos comandos de la organización terrorista. El Gobierno francés lo incluyó en el grupo de presos de la banda que fueron acercados a la frontera con España. Actualmente cumple condena en la cárcel de Lannemezan -desde marzo de 2018- en lugar de la más alejada de Saint Maur en la que se encontraba.

Seis asesinatos

Sin embargo, los delitos más graves de los que se le acusa a Maiza Artola, alias ‘Giuseppe’, los cometió presuntamente en España. Según informaciones de la policía, cuando en 1978 abandonó su localidad natal, Etxarri Aranatz (Navarra) lo hizo para integrarse en ETA y en particular dentro del ‘comando Vizcaya’, del que se cree que formó parte hasta 1985. Fue un periodo especialmente sangriento de este comando al que se le achacan los asesinatos, entre otros, del ingeniero jefe de la central nuclear de Lemóniz, José María Ryan en 1981, del teniente músico Cesar Ubeda en 1982 y el teniente de navío Antonio Vicente Comesaña al año siguiente. También se le acusa de haber participado en el secuestro del empresario José Lipperheide en 1982. Sobre él también sobrevuela la sospecha de que hubiera participado en al menos otros tres atentados mortales cometidos contra militares por ETA en Navarra en esos años.

El colectivo Sare, de apoyo a los presos de ETA, denuncia que padece “graves e incurables” enfermedades que obligarían a su excarcelación

La presencia de la alcaldesa de Etxarri Aranatz y de una concejala de EH Bildu en el acto de presentación de la campaña de movilizaciones para excarcelar a Maiza Artola ha provocado el rechazo del PP en la localidad navarra. El edil de los populares en Etxarri Aranatz, Juan Antonio Extremera ha calificado de “vomitivo” ver cómo la alcaldesa se sumaba a una manifestación de apoyo “a un jefe de una banda asesina”.

Extremera recuerda, en declaraciones a ‘El Independiente’, que hace sólo unas semanas, durante el último pleno ordinario celebrado en el Consistorio “se negaron a condenar” un ataque cometido contra la memoria de Jesús Ulayar, ex alcalde del municipio. Con motivo del 40 aniversario de su asesinato desconocidos arrojaron al suelo flores colocadas por uno de sus hijos en recuerdo de su padre. Para el PP, la coalición de la izquierda abertzale ha vuelto a demostrar que “está al lado de los verdugos, de los asesinos etarras” y no de sus víctimas.