Medio centenar de simpatizates de Herritar Batasuna, la rama crítica con EH Bildu de la izquierda abertzale oficial que lidera Arnaldo Otegi, ha participado en el homenaje que esta tarde se ha rendido a Txabi Etxebarrieta, primer militante de ETA que asesinó, en la localidad de Tolosa. El acto ha tenido lugar en el mismo punto en el que hace hoy 51 años falleció el miembro de ETA en un tiroteo con la Guardia Civil horas después de que él matara al guardia civil, José Antonio Pardines, primera víctima de ETA. En el lugar una escultura de Jorge Oteiza recuerda a Etxebarrieta, a quien siempre recordó.

Al homenaje no han acudido los representantes de EH Bildu ni de Sortu, al contrario del año pasado, cuando se conmemoró los 50 años de su muerte. En el mismo punto de la carretera N-1, a su paso por el barrio de Benta Haundi, los asistentes, que portaban banderas con la imagen del Che Guevara, han permanecido poco tiempo en el lugar. La figura de este miembro de ETA que murió el 7 de junio de 1968 siempre ha sido enarbolada en un clima de heroicidad y liderazgo de la lucha del entorno abertzale. Hoy Etxebarrieta cuenta incluso con una asociación que lleva su nombre.

Al homenaje finalmente no han acudido los representantes de la Asociación de Víctima del Terrorismo (AVT) que inicialmente, tal y como ya hicieron el año pasado, tenían previsto asistir para contramanifestarse en defensa de la memoria de las víctimas.

El acto había sido denunciado por la AVT por considerar que suponía un posible delito de humillación a las víctimas del terrorismo. Horas antes, el juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, había emitido un auto autorizando el acto de homenaje al considerar que no representaba en si mismo ningún delito de exaltación del terrorismo ni de humillación a las víctimas.

Resuelve que el acto responde a una mera expresion de opiniones que «inquietan o chocan a diversos setores de la poblacion» pero que no tienen cabida por si mismo y con antelación a su celebracion en un posible delito de enaltecimiento. Subraya que ni la convocatoria ni su lema «Porque fueron somos, porque somos serán» conllevan aceptar la prohibición reclamada por las víctimas. Señala que su celebración está amparado por el derecho a la libertad de expresión.

El juez Ismael Moreno señala que está avalado por el derecho a la libertad de expresión pese a que sus opiniones «inquieten» a algunos

El juez sí establece que tanto la Guardia civil como la Policia Nacional y la Consejería de Interior del Gobierno vasco «adopten las medidas necesarias» para evitar en su desarrollo la comision de algun tipo de delito. El homenaje de quien fue el autor del primer asesinato de ETA y primera víctima de la propia banda terrorista, ya fue denunciado el año pasado por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE), denuncia que fue archivada.

Sin homenaje oficial a Pardines

Como en ocasiones anteriores, tampoco su víctima, el agente de Malpica (A Coruña), ha tenido hoy ningún homenaje oficial en su memoria. Apenas un grupo de agentes de la Guardia civil, a título personal, le han rendido un recuerdo en el cementerio de su localidad natal.

El asesinato de Pardines, que ha sido recordado en el reciente documental ‘N-1, la historia de la primera víctima de ETA’ y que centra la serie «La línea invisible’, ahora en rodaje, se produjo la tarde del 7 de octubre cuando el agente paró el 850 blanco en el que viajaba Etxebarrieta y otro terrorista, Iñaki Sarasketa. Al sospechar del vehículo, que había sido robado, Etxebarrieta saco su pistola y disparó a Pardines. Un camionero que vio la escena, Fermín Garcés, salió al rescate de los agentes y logró encararse con los terroristas. Poco despues, Garcés se hizo guardia civil.

En la huida, los dos etarras fueron acogidos en un piso de Tolosa que abandonaron poco después. En su escapada se tomaron con un control de la Guardia Civil y en el que se produjo un tiroteo en el que resulto muerto Etxebarrieta.

El escultor vasco Jorge Oteiza planteó entonces hacer dos esculturas, dos cruces. Uno para colocarlo en recuerdo de Etxebarrieta -de quien tenía un retrato en su despacho- y que aún hoy continúa en Benta Haundi, y otro en memoria del guardia civil asesinado, que se instalaría en Aduna, el lugar donde fue asesinado. La escultura en recuerdo de Pardines jamás se instaló.