La exresponsable de Cumplimiento Normativo de Podemos, Mónica Carmona, ha presentado un escrito al juez que investiga a dicho partido por presunto uso irregular de los fondos de su campaña electoral en el que denuncia que la ministra de Igualdad, Irene Montero, «utilizaba a una persona a sueldo del partido, la señora Teresa Arévalo, como cuidadora de sus hijos, lo cual, además de ser contrario a las más elementales normas éticas, podría ser constitutivo de un acto de administración desleal del patrimonio del partido».

Carmona fue cesada de su cargo en 2019 por, según sostiene, iniciar una investigación interna de manera «sigilosa» sobre presuntas irregularidades en la formación morada junto al también abogado y exresponsable de Protección de Datos también despedido, José Manuel Calvente. Precisamente la investigación interna que realizaron juntos constituyó la base de la denuncia que Calvente presentó contra Podemos y que dio inicio a la investigación al partido como persona jurídica y a miembros de su cúpula en el Juzgado número 42 de Madrid.

La abogada, que estaba de baja cuando se presentó dicha denuncia, entrega al instructor Juan José Escalonilla «todos los expedientes» de investigación que inició «en el estado en el que quedaron en la fecha de mi cese, porque guardan relación con los hechos investigados».

Uno de los hechos nuevos que denuncia en su escrito, adelantado por El Confidencial y al que ha tenido acceso El Independiente, es que Irene Montero, ahora ministra de Igualdad, «utilizaba a una persona a sueldo del partido, la señora Teresa Arévalo, como cuidadora de sus hijos».

Arévalo fue diputada en el Congreso de los Diputados hasta abril de 2019, cuando perdió su escaño y pasó a percibir un sueldo como empleada de Podemos. En 2020 Montero la designó jefa de gabinete adjunta del Ministerio de Igualdad.

Carmona expone en su escrito que «recibí una denuncia interna confidencial» en la que se le trasladó que la trabajadora de Podemos trabajaba como «cuidadora de los hijos» de Irene Montero y Pablo Iglesias. La abogada consideró que los hechos denunciados eran graves porque «porque suponían un presunto uso irregular de los fondos del partido en beneficio de los intereses particulares de la señora Irene Montero».

«La persona denunciante me indicó que la señora Irene Montero utilizaba habitualmente a esta empleada de Podemos para cuidar a su hija, y que incluso se habían desplazado las tres en el mes de octubre [de 2019] a la ciudad de Alicante para participar en un acto de campaña electoral, dejando a la empleada de Podemos al cuidado de la niña mientras la señora Montero intervenía en un acto de campaña. Tras realizar las comprobaciones oportunas comprobé que efectivamente el día 20 de octubre de 2019 Irene Montero, su hija y Teresa Arévalo, junto a otras personas del partido, viajaron a Alicante a cargo del presupuesto de campaña de las elecciones del 10 de noviembre de 2019 de la coalición Unidas Podemos», relata Carmona en su escrito. Adjunta al juez una «factura con gastos de desplazamiento de Irene Montero con su hija y Teresa Arévalo a un acto electoral» como indicio.

La abogada también denuncia que Montero «habría estado utilizando también a una empleada del partido, Elena González, como ‘escolta’ privado y como asistente personal, hasta el punto de que la señora Montero despidió a la trabajadora cuando esta le exigió regularizar su situación laboral ya que no soportaba ser la “recadera” de la señora Montero ni que la tratara de forma humillante». Se basa en noticias publicadas en Okdiario como fuente de conocimiento de dicho presunto uso irregular de fondos del partido para su beneficio. Afirma que pidió información «sobre la contratación de esta trabajadora» el 25 de noviembre de 2019 a la Gerente Rocío Val y al Responsable de Seguridad de Podemos, Víctor Martins, y «no solo no recibí respuesta alguna a mi petición de información sino que al cabo de una semana fui cesada en mi cargo».

«Figura meramente cosmética»

En su escrito al juez, Carmona también considera que su despido y el de Calvente «justo cuando estábamos investigando irregularidades en el partido» le confirmó que «había sido tratada por los dirigentes de Podemos como una figura meramente cosmética para aparentar la existencia de un modelo de prevención de delitos dentro del partido, pero sin vocación alguna de implementarlo de forma eficiente».

Igualmente, alerta al instructor de que «de que tras mi cese y tras el despido del señor Calvente algunos miembros de Podemos han borrado mensajes de Telegram que podrían comprometerles, lo que constituye desde mi punto de vista un acto de destrucción de pruebas para ocultar los hechos presuntamente fraudulentos cometidos».