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La España Vaciada que quiere llenar el Congreso: "Dentro hay personas de Vox y de Podemos"

El movimiento social rechaza la etiqueta de 'populista' impuesta por diversos barones territoriales del bipartidismo | Pretenden erigirse como una fuerza transversal, que transcienda más allá de las ideologías para conseguir objetivos

CARMEN VIVAS / EP

Recientemente, y alineándose con otros barones populares y socialistas como Javier Lambán, el presidente de la Junta de Castilla-La Macha Emiliano García-Page ha alertado de los peligros que supone para el país el movimiento social España Vaciada y su aspiración de transformarse en partido para competir el próximo ciclo electoral. La razón argumentada por el líder del gobierno regional manchego es que estas plataformas suponen un peligro para la estabilidad política del país por tratarse de “un nuevo populismo territorial” que está calando. Una corriente, como las ya conocidas en España -en referencia al independentismo, Podemos o Vox- que «fragmenta», quiere «sacar tajada» y «crea problemas que no tienen solución en vez de arreglar los que preocupan de verdad».

Fuentes del gabinete de Presidencia de Castilla-La Mancha precisan a El Independiente que los comentarios de García-Page se enmarcan en «una valoración general» dentro «del contexto de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado»; de una «reflexión sobre los populismos de carácter ideológico, económico y territorial que han aparecido en España desde la crisis financiera de 2008». Sobre todo, en referencia al populismo nacionalista en Cataluña y a sus exigencias para sacar adelante las nuevas cuentas.

No obstante, indirectamente esas afirmaciones también competen a los grupúsculos territoriales que combinados constituyen España Vaciada. Desde la Junta, señalan que las calificaciones de «populistas» son «exclusivamente políticas», y que, al margen de la anécdota, su desarrollo incentivará la inestabilidad y la «atomización»: «Ahora es necesario hablar con 14 partidos distintos para cualquier asunto, si esto va a más la gestión -en las Cortes- va a ser muy complicada».

«Hay regionalismos coherentes, de base histórica y larga trayectoria como los que encarnan Unión del Pueblo Navarro (UPN) o el Partido Regionalista Cántabro (PRC), que siempre han estado ahí. Pero lo que está apareciendo ahora, en representación de provincias e incluso de comarcas, tienen más que ver con agrupaciones de perfil casi cantonalista». Es legítimo, aseveran desde Presidencia, «pero que un diputado de Teruel condicione al conjunto de España, no le viene bien al país». Antes «nos quejábamos de que siete diputados de Convergencia y Unió (CiU) decidían más» que el resto del parlamento.

Desde la sede del Gobierno castellano-manchego no quieren hacer valoraciones concretas de movimientos de otras comunidades, aunque sí los consideran inestables y de «poco arraigo social». «Sí entramos a valorar lo que tenemos aquí», indican. Los representantes de España Vaciada en Cuenca, por ejemplo, «son políticos de fin de semana que viven en un chalet de Pozuelo de Alarcón (Madrid) y vienen a Cuenca a dar lecciones de cómo se solucionan los problemas». Algo que «casi roza la falta de respeto a la inteligencia de los ciudadanos».

El entorno de García-Page considera que la actuación de la política tradicional en la región ya es más que suficiente para paliar los problemas rurales y que estos nuevos contrapesos dificultan el trabajo más que contribuir. «España Vaciada es incompatible con su propia definición», porque, al final, «Soria habla de Soria y Teruel de Teruel». «Estamos seguros de que cuando presenten un documento programático común van a decir lo mismo que los treinta y cinco puntos que hemos acordado» recientemente, en el Foro de Santiago, entre varias comunidades para «defender la España despoblada».

Lo que pasa es que «se ha puesto de moda» tener «un diputado por Teruel». Y «el debate sobre el despoblamiento debe realizarse en términos más razonables, no mediante brochazos». Porque el problema de la despoblación no es de ahora, «es de hace un siglo y medio aunque algunos acaben de darse cuenta de que existe».

La cúpula del Ejecutivo de Castilla-La Mancha, y por inercia el PSOE regional que lidera García-Page, ponen como ejemplo la gestión de la autonomía para hacer frente al reto demográfico: «Somos la única que ha ganado población desde la instauración de la democracia». Y señalan a la Ley frente a la Despoblación y para el Desarrollo Rural aprobada a principios de 2021 como un mecanismo útil de verdad.

«Nuestro vicepresidente estuvo hace unos días en unas jornadas en Aragón contando este proyecto, que es el primero de España. Allí, la gente -también asistentes de Soria- nos reconocían que si eso se hiciera en sus autonomías, se cumpliría gran parte de sus demandas», explican desde Presidencia, sugiriendo que hay otras vías para solucionar estas cuestiones que no pasan necesariamente por presentarse en las urnas.

La voz de alarma

A los líderes del bipartidismo “debería causarles rubor comparar o asemejar por mínimo que sea el movimiento España Vaciada, que implica una lucha común de casi todo el territorio, con un movimiento ombliguista como es el independentismo” catalán o vasco, explica Fernando Pulido. Es portavoz de Extremadura Vaciada, la sección extremeña de la plataforma, y rechaza contundentemente la etiqueta de ‘populista territorial’, porque ellos, dice, no venden «soluciones simplonas para resolver problemas complejos».

Pulido incide en que España Vaciada se crea como un «recurso de supervivencia» para que ciertos territorios como Extremadura no mueran en pocas décadas. Algo que depende de la «equiparación de derechos». «Hay quien plantea nuestro discurso como un ‘quiero más de lo que tengo’, cuando realmente es que lo necesitamos para no desaparecer».

Desde Extremadura Vaciada, invitan a la clase política a leer el documento de 101 medidas en el que llevan trabajando «diez meses». «Si nos llaman populistas, que sea, al menos, después de mirar las medidas que hemos redactado personas y entidades del ámbito ciudadano de toda España», añade Pulido, que pone en valor el esfuerzo empleado.

Los políticos sólo atienden al mundo rural para hacerse una foto con un corderito o subido a un tractor, eso sí que es populismo»

SERGIO DÍEZ, PORTAVOZ DE LEÓN RUGE

En España Vaciada entienden que sea difícil de entender una propuesta transversal en un panorama político tan ideológico y, a su vez, polarizado. Pero ponen en valor luchar por un «objetivo superior» que preocupa a todos. «Sabemos que dentro del movimiento hay personas de Vox, de Ciudadanos o de Podemos, y no supone ningún problema para luchar por un propósito común». Tampoco, indican, lo será dentro de la actividad parlamentaria, porque existen herramientas como la abstención para evitar confrontaciones.

Para Sergio Díez, portavoz de España Vaciada y su filial leonesa León Ruge, declaraciones como las de García-Page «evidencian nerviosismo por no haber hecho los deberes» a tiempo. «Han hecho oídos sordos durante mucho», y, ahora que «hay alumnos aventajados, les está saltando la voz de alarma». Por eso actúan así, porque «quieren preservar un espacio que pueden estar perdiendo», añade.

El portavoz de León Ruge niega que las soluciones que plantean sean localistas, como asegura la Junta de Castilla-La Mancha. Al contrario, «establecer un pacto de Estado en cuestiones como la comunicación ferroviaria o en materia de infraestructura, vertebran el país de norte a sur y de este a oeste»; «no es mirar por lo nuestro».

Díez reivindica que el movimiento que representa, no ha nacido de un día para el otro, sino que lleva «muchos años haciendo el trabajo de calle, hablando y atendiendo las necesidades de la gente». Recalca que «cuando alguien de nuestro entorno tiene un problema nos llama a nosotros, no viene el político o representante de turno». Los representantes «sólo se acuerdan del ámbito rural cuando llega el momento de sacarse una foto con un corderito o subidos a un tractor». Eso «sí que es» auténtico populismo, afirma.

Sacado de un mitin

A finales de noviembre, bajo el lema ‘Foro de Santiago. Camino de consenso’, ocho presidentes pactaron 35 medidas para paliar los problemas rurales y mostraron músculo de cara a la inminente reforma de la financiación autonómica. Este tipo de cónclaves, para los portavoces de España Vaciada, son motivo «de risa». Es el caso de Toño Palomar, el portavoz de Soria Ya!, al que sólo le interesa «que se plasmen y salgan» medidas. «Es lo de siempre. De nada sirven las cumbres o las reuniones si luego todo sigue igual, si no llega nada de lo que están firmando», señala.

No sirve hablar de Reto Demográfico si nuestros hijos necesitan dos horas de autobús para ir al instituto o se reduce la atención sanitaria»

España Vaciada denuncia que estas 35 medidas, entre las que están la financiación multilateral y nuevos tramos para ponderar mejor el envejecimiento, difícilmente pueden suplir el más de centenar propuestas al Congreso de los Diputados presentadas a finales de septiembre por la plataforma.

«Parece que están sacadas de sus mítines o de sus promesas electorales. Únicamente se hacen afirmaciones vagas, que dejan claro que sólo persigue obtener la máxima financiación para seguir centralizando recursos y servicios», transmiten desde España Vaciada.

Desde el movimiento lamentan que el discurso sobre el ámbito rural lo dominen temas de renombre mediático como el Reto Demográfico, mientras que otras «cuestiones básicas» queden desplazadas. «De que sirve hablar de ese reto si no funcionan los consultorios, se reducen los médicos especialistas y las horas de pediatría, o se necesitan dos horas de autobús para que nuestros hijos vayan al instituto». «Eso es lo que tiene que cambiar, y no les entra en la cabeza. Lo demás es tirar el dinero», sentencian.

Registros populistas

El populismo es un mecanismo de movilización política que no tiene ideología, es un instrumento complementario para vehicular el discurso. Lo ha empleado desde recónditos de la izquierda el chavismo, por ejemplo, hasta la extrema derecha de Marine Le Pen en Francia. Incluso el centrista Emmanuel Macron para salir encumbrado hacia el Elíseo con La República en Marcha en las elecciones presidenciales de 2017.

Xavier Casals es doctor de Historia Contemporánea, profesor en la Universidad Ramón Llul (URL) y autor de varias obras sobre la evolución de la ultraderecha y el populismo. Incide en la idea de lo extendido que está el registro populista en la política moderna y la plasticidad que concede: «lo puede adaptar cualquier ideología, desde la derecha e izquierda tradicional, hasta la nacionalista-periférica o nacionalista-hegemónica».

Es prematuro catalogar a España Vaciada como populista, son grupos de presión»

Xavier Casals, Doctor en Historia Contemporánea

Casals resume el populismo como «la confrontación dialéctica entre un ellos -unas élites alejadas- que secuestran derechos, y un nosotros, el pueblo sano» y virtuoso. Con este parámetro por delante, resultaría factible, de primeras, catalogar a España Vaciada como un partido populista: los entornos rurales que se sienten agraviados y olvidados por la élite política urbana, que solo mira por su mantenimiento en el poder.

Sin embargo, el profesor de la URL cree que es prematuro aventurarse a hacer este tipo de consideraciones, como las expresadas por García-Page, por tres motivos: “No sabemos cuál es el programa electoral, ni el discurso vertebral de la organización, ni los liderazgos de España Vaciada”. “Mi tesis particular, expresa, “es que se trata más” de un conglomerado “de partidos de presión”, con el que conseguir objetivos. Una “vuelta de modo inesperado” del “eje entre lo urbano y local” a “la competición política”.

Casals entiende que, para cualquier sector político amenazado, “lo sencillo” es poner la etiqueta de ‘populista’, “pero aquí hay un problema de relieve que es qué hacemos con la España despoblada, que va centrifugando población a las grandes ciudades”. Una cuestión para nada exclusiva de nuestro país: “ya lo vimos con los chalecos amarillos en Francia”.

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