«Es JxCat quien tiene que resolver su incomodidad» con la mesa de diálogo o el impuesto de sucesiones y donaciones más alto de España. Esta ha sido la respuesta de la dirección de ERC a los acuerdos adoptados por Junts en el congreso de este fin de semana. Los republicanos han recordado a sus socios que tanto el diálogo como la política fiscal forman parte del pacto de gobierno suscrito por ambos partidos hace un año para concluir que «nosotros nos encontramos muy cómodos en el Govern».

«Entra dentro de la normalidad» que en un gobierno de coalición «haya discrepancias y matices» ha asegurado Marta Vilalta este lunes. «Por eso es necesario un plan de gobierno» ha añadido. «Si alguien está incómodo, que tome las decisiones pertienentes» ha añadido la portavoz republicana. Una afirmación con la que parecía estar abriendo la puerta de salida a Junts, aunque después lo ha matizado.

En otras palabras, el congreso completado este fin de semana por JxCat ha servido, aparentemente, para poner orden en el partido, en manos ahora de Laura Borràs y Jordi Turull. Pero ha dejado más abiertas que nunca las heridas en la coalición independentista que gobierna Cataluña. Si este fin de semana la sal en la herida la echaban Turull y Borràs cuestionando la mesa de diálogo con el PSOE, la respuesta ha llegado este lunes desde la dirección de Esquerra.

Pacto sobre las euroórdenes

«No creemos que tengamos que esperar a que Junts tenga a bien venir a la mesa de negociación» para seguir avanzando en la negociación, ha advertido la portavoz, Marta Vilalta. La republicana se ha felicitado por el acuerdo para que la mesa se reúna la última semana de julio y ha restado importancia a las críticas lanzadas por sus socios.

Lo hacía poco después de que el número dos de Junts, Jordi Turull, insistiera en el rechazo frontal de su partido a esa negociación. Turull ha señalado el acuerdo entre PSOE y PP para revisar las euroórdenes como ejemplo de la falta de compromiso socialista con la «política antirrepresiva». Y ha dejado claro, en Catalunya Ràdio, que su partido no se incorporará a una mesa en la que no puede decidir libremente a sus representantes.

«La primera medida del plan de Govern», ha respondido Vilalta, habla de «resolución del conflicto» mediante «el impulso de proceso de negociación articulado a través de una mesa entre los dos gobiernos. Nosotros nos remitimos al cumplimiento de plan de Govern, esté o no JxCat en la mesa».

La republicana ha rechazado tajantemente la posibilidad «de esperar a que JxCat tenga a bien venir a la mesa de negociación». Y ha dejado claro que Esquera espera que la próxima reunión de la mesa sirva para «trabajar sobre todo en la carpeta antirrepresiva» para avanzar «sabiendo que es complejo y más lento de lo que querríamos pero justo por eso es necesaria la mesa de negociación».

Adiós de Lastra, dimisión de Borràs

En este contexto, la republicana ha dejado claro que no van a sostener a Laura Borràs ante la más que probable apertura de juicio oral por corrupción. Vilalta ha advertido que el hecho de que la Fiscalía no haya incorporado en su escrito el delito de malversación no cambia nada.

«Nos reafirmamos» ha advertido, recordando a Borràs «no es solo» una dirigente política; «es la presidenta del Parlament, a la hora de decidir cómo afronta su causa judicial debería tenerlo en cuenta». Vilalta ha recordado, además, la bandera de «tolerancia cero» de su partido con la corrupción. «No se pueden blanquear supuestos casos y acusaciones, tenemos que ser muy claros en la lucha contra corrupción» ha concluido.

Vilalta ha evitado valorar, por otro lado, las consecuencias de la dimisión de Adriana Lastra como número dos del PSOE en la relación entre socialistas y republicanos. «Las relaciones entre organizaciones las hacen las personas pero el cambio no debe conllevar una mala relación» ha asegurado. Lo que afecta a la relación entre ambos partidos es «no cumplir los acuerdos o los casos espionaje».