Hubo tiempos lejanos en que mucho se habló de la ya famosa 'pinza' entre José María Aznar y Julio Anguita. Fue un eslogan acuñado por los socialistas cuando el líder de Izquierda Unida y secretario general del PCE cambió la estrategia seguida hasta entonces de no permitir gobiernos de la derecha ni por "acción u omisión" a pasar al aún más famoso "programa, programa, programa". Significó que IU dejó de apoyar sistemáticamente al PSOE tanto en el Congreso de los Diputados como en otras instituciones si antes no había un acuerdo programático.

Ahora hay otra pinza, de distinta naturaleza, aunque no faltan los que aseguran conocer contactos entre la fontanería de PSOE -y no se trata de Leire Díez, no- y Vox. Lo cierto es que tampoco sería necesario, independientemente de que sus estrategias sean convergentes, esto es, debilitar las opciones electorales de Alberto Núñez Feijóo.

De un lado, Pedro Sánchez no ha dejado ver a lo largo de este 2025 ni un momento de debilidad o de duda respecto a la conveniencia de disolver las Cámaras y convocar elecciones generales. Y no sólo eso, sino que ha anunciado que, tras hablar con su familia, agotará la legislatura y volverá a presentarse en las elecciones de 2027. Entre tanto, los socialistas alimentan a Vox situando al PP poco menos que como un actor secundario en el bloque de la derecha y de la ultraderecha. Ojo. A fuerza de hacer de Vox el principal objetivo de su discurso, este partido ha empezado a pescar voto de los caladeros socialistas, como ha ocurrido en Extremadura.

Del otro lado, Santiago Abascal. Vive un momento dulce, sin signos de desgaste, en una estrategia destinada más a minar la base electoral del PP que a vislumbrar el fin del gobierno socialista. De momento crece. En Extremadura pasó de cinco a once escaños, aunque lo cierto es que venía de bastante abajo. Y todo apunta a que le puede ir muy bien en el resto de las consultas electorales de este 2026: Aragón, Castilla y León y Andalucía. Puede tener en su mano el destino de varios barones territoriales populares.

Entre dos placas tectónicas

En definitiva, el líder del PP se encuentra entre dos placas tectónicas que van al choque, pero a pesar de este panorama, el Partido Popular sigue siendo, demoscópicamente hablando, la fuerza política más votada. Incluso algunos sondeos le sitúan en unas cifras superiores a las que sumarían Pedro Sánchez y todos aquellos que todavía le apuntalan en Moncloa. Además, sumaría con Vox una mayoría absoluta incontestable que haría imposible otra alternativa numérica en el bloque de investidura.

El primer partido de la oposición pone en valor que, si bien los de Abascal podrían llegar a situarse en los 52 escaños de noviembre de 2019, incluso superar esa cifra, "quienes deben estar preocupados son aquellos que sustentan a Sánchez, pues están muy lejos de sumar una mayoría alternativa" que, por otro lado, ya no existe tras la deserción de Junts y de Podemos.

Cuanta más representación obtenga Vox más elevado será el listón de sus exigencias

Eso no obsta para que los populares sean conscientes de que cuanta más representación obtengan los voxistas más elevado será el listón de sus exigencias, aunque desistan entrar en los gobiernos autonómicos o en el central llegado el caso. Extremadura dará pistas al respecto, y aunque en público no quieren confesar que prefieren en Mérida un gobierno monocolor, aunque hablen en genérico de estabilidad, lo cierto es que consideran legitimada a María Guardiola de aspirar a ello con un 43 por ciento del voto frente al 16,90 de Vox.

Durante todo el año que termina ha planeado la sombra de una moción de censura imposible de prosperar. El líder del PP dejó clara desde el principio su disponibilidad a presentarla con carácter instrumental, esto es, para convocar a los españoles ante las urnas. Pero para ello necesitaba, además del apoyo de Vox, de UPN y de Coalición Canaria -con los que suma 172 votos- el concurso de los nacionalistas vascos o catalanes. 2025 ha terminado de sentenciar las malísimas relaciones del PP con el PNV, pero, por el contrario, ha mejorado el clima con Junts, partido con el que ha sacado adelante no pocas iniciativas en el Congreso de los Diputados, fundamentalmente de índole económico.

Sin elecciones y sin moción de censura llegamos a esa máxima de Gramsci respecto a que “lo viejo está muriendo y lo nuevo no acaba de nacer”, pero, entretanto, alertaba de un claroscuro donde podían aparecer monstruos.