El 22 de julio, desde los pasillos del Congreso mientras acontecía el último pleno extraordinario antes del parón estival, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, planteó la necesidad de replicar a nivel estatal la alianza soberanista que solo un año antes pusieron en práctica los republicanos, EH Bildu y el BNG. Apeló a que es el momento para que el soberanismo, el independentismo, el federalismo o las formaciones confederales de izquierda se unan para ocupar un espacio que consideró vacío; en el que no veía alternativa a la izquierda del PSOE. Una clara extensión a Compromís, Adelante Andalucía y también a Podemos y Sumar -con partidos como IU dentro-, entre otros. "Menos pureza y más cabeza", indicó horas después en X.

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Pronto, tanto los morados como los magentas se posicionaron y cerraron cualquier posibilidad a una unidad plurinacional que vertebraría, en todo caso, a través de ellos. ¿Los motivos? La ausencia de previsión de unas generales, la incompatibilidad de Podemos con Sumar, la nula existencia de sondeo por parte de Rufián y el rechazo que esa idea supondría en ERC. El distanciamiento entre los intereses de la cúpula y del diputado son cada vez mayores.

El asunto quedó ahí. Pero desde el inicio del curso político, conforme los escándalos que rodean al PSOE se han recrudecido, por la presión judicial por presunta corrupción y malas prácticas en múltiples frentes, así como por denuncias internas de acoso sexual; el veto de Junts se ha consolidado y el choque entre socialistas y magentas dentro del Gobierno se ha desatado, Rufián no ha dejado de ejercer un papel: el de referente moral de una izquierda plural no periférica que en los últimos años parece ir sin rumbo.

Si bien partidos como Sumar no han parado de exigir medidas de alto calado social al PSOE, los socialistas no ceden sin que ello repercuta en la estabilidad del Gobierno de coalición. Tampoco ha habido movimientos tras el último aviso: remodelación del Gobierno, reimpulso legislativo y más explicaciones. Sumar sigue coaligado, algo que aprovecha Podemos para rivalizarle. Pese a ese compromiso legislativo, o que Podemos se presente como alternativa real, la sensación que trasladan públicamente es la de mayor atención a las pugnas políticas que a las demandas ciudadanas. Esto lo ha señalado Rufián en sede parlamentaria, a la vez que ha instado a Sánchez a moverse con cada pregunta de control los miércoles.

Tras meses alertando del viraje de Junts y de la consolidación de un bloque de derechas alternativo a con más peso que el de investidura, al menos en cuestiones económicas, Rufián empezó el curso advirtiendo a Sánchez de que no es ni PP ni Vox quien pueden hacerle caer -aunque materialmente, las encuestas lo determinan-. Al contrario, "lo que puede acabar con su Gobierno es el drama de la vivienda, la cantidad de gente que vive en zulos pagando como si fueran palacios", le espetó. Ya en diciembre, Rufián, que mantuvo esa línea en los sucesivos plenos, confrontó con Sánchez, que celebró de los datos económicos y de empleo. A diferencia de Sumar, que por estar integrado no lo matiza, el portavoz de ERC diferenció lo macroeconómico de lo micro. "A la gente no le da [los sueldos]. No le llega". "Imagine una familia de tres que quiera comer carne y cenar filete de salmón, 30 euros. ¿Quién se puede permitir eso hoy en día? En los últimos tres años la carne ha subido un 50%, los huevos un 70%", le dijo.

A priori, para las próximas generales se avistan dos listas de izquierda alternativa estatal: lo que de la refundación de Sumar y la de Irene Montero por Podemos

En paralelo a este perfil, crítico pero a la vez de apoyo seguro al Gobierno, las valoraciones de Rufián entre los distintos liderazgos de izquierda no han hecho más que subir en los estudios demoscópicos. Los microdatos del CIS de diciembre [hay que desligarlo de la cocina para la atribución de intención de voto, algo que cuestionan el resto de demoscópicas] son los más recientes. En intención directa de preferencia para la presidencia del Gobierno, en respuesta espontánea, si que se mencione durante la entrevista, Rufián gana con un 8,2 sobre 100 a Yolanda Díaz (6,6) y a Irene Montero (1,2), quien ha sido designada como candidata de Podemos. Incluso a Pablo Iglesias (0,7), ahora lejos de la política. Solo por encima de él están Sánchez (36,8), Feijóo (16,8) y Abascal (15,1).

Ione Belarra e Irene Montero, entonces ministras de Derechos Sociales e Igualdad, respectivamente, conversan con Gabriel Rufián durante el pleno del 20 de abril de 2023 en el que PSOE y PP votaron juntos a favor de la reforma de la ley del 'sólo sí es sí'.

Que Rufián no se haya implicado en la política autonómica de Cataluña ampliamente, no quita que también sea valorado como alternativa a Oriol Junqueras para la presidencia de la Generalitat si no se le termina aplicando íntegramente la amnistía para suprimir la inhabilitación impuesta. Para el CEO de noviembre, el último del año, Rufián es el quinto candidato preferido a la Generalitat con un 4% tras Junqueras (7%), Sìlvia Orriols (8%), Carles Puigdemont (8%), y el actual president Salvador Illa (21%).

Además de ese liderazgo ideológico de la izquierda, para que Rufián llegue a este punto han sido clave dos cuestiones: un lenguaje de proximidad, sarcástico y con toques de humor, que ha ido perfeccionando desde su entrada al Congreso, refinando; y un dominio y entendimiento claro de la realidad de las redes sociales. Conseguir importar un mensaje político de calado sin que su paso por cámaras de resonancia como Instagram o Tik Tok lo desvirtúen, y que sea accesible. Esto le ha acercado, especialmente, a la gente joven. Mientras que otros como el propio presidente del Gobierno o sus ministros quieren hacerse paso en plataformas como TikTok, Rufián Ya estaba ahí.

En la izquierda a la izquierda del PSOE, por poner un ejemplo, Rufián tiene 1.100.000 seguidores en X, 680.000 en Instagram y 445.000 en TikTok. En X, Yolanda Díaz e Irene Montero tienen 626.000 y 792.000 respectivamente; en Instagram 417.000 y 350.000; y en Tik Tok, 185.000 y 533.000 seguidores. En total, Rufián saca un millón de seguidores a Yolanda Díaz y unos 600.000 a Montero.

Hay acontecimientos políticos, como la comisión de investigación de la DANA y el interrogatorio a Carlos Mazón, donde Rufián ha sido el contrapunto de toda la izquierda, por ejemplo. También ha sido uno de los que ha pedido a Sánchez más explicaciones o las medidas tras la debacle del PSOE en Extremadura.

A principios de diciembre, Rufián recuperó esa idea de frente común de izquierdas ante la llegada "imparable" de Vox al Gobierno. "Hace falta un espacio de ilusión a la izquierda del PSOE" que frene a la ultraderecha y que "multiplique". "Hay gente en el Estado español que quiere votar un proyecto como ERC o Bildu (...). Es sano que un señor de Jaén escuche a Óscar Matute (Bildu) y se sienta representado". Ahora bien, el republicano deja la decisión "para las cúpulas de los partidos".

ERC desacredita a Rufián y se abre a colaboraciones con BNG o EH Bildu para convocatorias puntuales como las europeas

El posicionamiento, más claro, se dio tan solo dos semanas después de una entrevista en La Sexta donde Junqueras avaló esa idea, acotada a las fuerzas soberanistas, para una candidatura de circunscripción única como las europeas. "Tiene poco sentido práctico en otros modelos", dijo el presidente de ERC, al que no le "preocupa en absoluto" que Rufián dé un salto para concurrir en una lista unitaria en las generales. Aunque algunas publicaciones han aludido a una hipotética negociación con los socialistas, Rufián negó que esté capitaneando nada. Lo deja en manos de los partidos.

Yolanda Díaz, en el cónclave de partidos que integra Sumar, junto a Antonio Maíllo, de IU, y Tesh Sidi, de Más Madrid, este viernes en la madrileña Fundación Ortega-Marañón

La izquierda, dispersa, explora otros rumbos

Pese a la apuesta de aglutinar, sin postularse él como referente, no hay viabilidad para ese frente por la necesidad de sacrificios que supone el asunto. Beneficiaría en escaños frente a un sistema que penaliza la fragmentación, sí. También en visibilidad y capacidad de poner una agenda común sobre la mesa. Actualmente, a la izquierda del PSOE, si se tienen en cuenta los resultados de las generales de 2023, la izquierda alternativa y soberanista logró 45 diputados y podría haber arañado algo más, hasta los 49 en conjunto. Aunque sin penalizar a la derecha y sin cambiar la dependencia de Junts o el PNV. Solo hubiese logrado en Guipuzkoa a costa del PNV, y del PSOE en Pontevedra, Barcelona y Navarra. Ahora el resultado sería menor por la destrucción del espacio magenta: de una media de 30 estimados ahora, podrían alcanzarse los 35 aproximadamente.

Sin embargo, hay distinciones en la izquierda plurinacional a la hora de concebir el Estado que incompatibilizan esa colaboración en una lista unitaria. Mientras que BNG, Bildu o ERC defienden una ruptura total con el Estado y defienden la existencia de naciones con derechos propios, Podemos, Sumar o IU conciben más al país como un Estado unitario, pero diverso, con reformas descentralizadoras y con distintas identidades culturales. Si el independentismo es una de las principales metas y la razón de ser de los primeros, es complicado que renuncien a su agenda particular para diluirla en algo general. Al menos la mayor parte de fuerzas. Eso generaría debates internos complicados en cada formación, dadas las distintas sensibilidades que existen en cada grupo.

Esa diferenciación chocaría al mismo tiempo a la hora de organizarse o de que convivan distintos liderazgos de calado. La complejidad a la que se ha expuesto Sumar estos dos años en su día a día en el Congreso lo ejemplifican.

Hay que destacar que la posición de los partidos es de atrincheramiento. Los roces en Sumar en ese espacio de unidad con Compromís, Chunta, Més per Mallorca dificultan un nuevo acercamiento. Hay un repliegue en el que cada fuerza mira hacia sus intereses particulares. Por otro lado, la configuración de una lista de unidad no ha prosperado en Aragón. Difícil es que se dé en otros enclaves hasta las generales por la desconexión de Podemos con el resto de fuerzas al no querer trabajar junto a Movimiento Sumar, o lo que es lo mismo, junto a Yolanda Díaz. Fuentes del espacio de Sumar dan por descontado que habrá más de una lista de izquierdas en las próximas generales. Aunque por su parte, dicen, no será.

Por ahora, Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Catalunya en Comú y Más Madrid han dado el primer paso para refundar el espacio de Sumar. Se esperan nuevos avances a lo largo de este mes de enero y de febrero. Se quiere configurar un espacio amplio en el que vuelva a convocarse a todo partido de izquierdas alternativo, aunque las perspectivas son ya la de adherir a actores regionalistas o nacionalistas como se ha venido haciendo hasta ahora. Desde IU se ha propuesto bautizar al espacio como 'Frente amplio'. No hay decisión tomada, pero si consenso de que debe cambiarse las siglas para evitar confusión entre lo que es el partido, Movimiento Sumar, de lo que ha sido la alianza. La idea es la de cambiar la forma de coordinarse y estructurarse para no cometer los errores del pasado. Se esperan primarias para elegir las candidaturas sin vetos y para que el proceso sea lo más democrático posible.

Si bien queda constancia de la postura más pragmática y abierta de Rufián que la del resto de su partido -provocado por la presencia en Madrid y la mirada estatal de los asuntos, algo que ha hecho que muchos desde Cataluña pidan su cabeza-, en la que prioriza las políticas sociales por encima de objetivos como el independentista, no hay margen por ahora para que el republicano decida desvincularse de ERC y dé un paso en solitario. Así lo creen diversas fuentes del espacio de la izquierda plural.

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