Tras el éxito de La península de las casas vacías llega La ciudad de las luces muertas. David Uclés aterriza en el grupo Planeta ganando el Premio Nadal con una novela en la que aplica a Barcelona el método que ya infligió a la Guerra Civil española. "Será una historia surrealista y anacrónica, escrita en realismo mágico", anunció en su perfil de Instagram en marzo de 2022, cuando todavía no era el autor reconocido que es hoy y acababa de ganar la beca Montserrat Roig que dio pie a la escritura de la novela con la que ahora ha ganado el Nadal. 

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Lo de escribir "en realismo mágico", como el que escribe en verso o en prosa, tiene su miga. Por ahí le han venido a David Uclés las pocas reticencias del establecimiento literario a su surrealista y anacrónica propuesta literaria. Si La península de las casas vacías hubiera sido escrita por un autor consagrado, la crítica probablemente la hubiera despellejado. Pero el libro se benefició de que su autor fuera un desconocido cuando Siruela apostó por él. Ha ido creciendo con el boca a boca de lectores y libreros, que se han rendido a la desacomplejada disposición fabuladora de este músico callejero devenido en escritor superventas. Hoy es un fenómeno y no hay quien lo pare, de momento. El mundo del libro en España está tan necesitado de éxitos que pocos se atreven a llevarle la contraria al público. Incluso Pedro Sánchez, prescriptor en sus ratos libres, se ha subido al carro y lo ha recomendado en su perfil de TikTok.

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Si en La península de las casas vacías Uclés se propuso reconstruir la historia de la Guerra Civil con Cien años de soledad como modelo y los habitantes de Jándula, su Macondo particular, como dramatis personae, en La ciudad de las luces muertas resucita a un centenar de escritores y personajes relacionados con Barcelona para resolver el misterio de un apagón que afecta a la ciudad durante 24 horas. Si en su audaz fantasía guerracivilista decía "tomar prestados los pies telúricos y arraigados de Federico García Lorca, el ingenio y la mano de José Luis Cuerda o de Berlanga, el realismo mágico de Gabriel García Márquez, de Günter Grass, de Salman Rushdie, la belleza de las pinturas de Maruja Mallo y el color y el surrealismo de los lienzos de Magritte", ahora tira de Carmen Laforet, Ana María Matute, Mercè Rodoreda, Vargas Llosa, Roberto Bolaño, cómo no, de nuevo, de García Márquez, incluso de Freddie Mercury, Fernando el Católico y Rosalía, para construir un "juego de dominó" en el que "estos intelectuales vuelven a la vida" y se comunican los unos con los otros para resolver el misterio de por qué se ha ido la luz en Barcelona e “intentar averiguar cómo hacer que vuelva”.

El resultado de esta güija o gymkana es, según Uclés, una novela coral donde estos personajes de épocas diversas se entremezclan "de forma muy kafkiana" –cómo no– y con la que aspira, además, a dar a conocer al público "del resto de la península" a las autoras, como Rodoreda o Roig, que ha descubierto escribiéndola (los muchos cronistas profesionales que tiene Barcelona ya estarán afilando los cuchillos contra este advenedizo que ni siquiera conocía la ciudad antes de la beca pero que ahora, dice, la conoce muy bien).

La beca Montserrat Roig, convocada por el Ayuntamiento de Barcelona, valora especialmente los proyectos literarios que tomen la ciudad como "espacio narrativo y poético" y contribuyan a la "difusión del patrimonio literario de la ciudad". Uclés se lo tomó tan en serio que intentó cumplir con todo, y ahora le han dado el Nadal. "Yo quería hacer un proyecto respetando mucho las bases" (de la beca, no del Nadal), declaraba la noche del martes poco después de conocerse el fallo.

De los 1.200 manuscritos que concurrían al certamen, el jurado ha logrado dar con aquel presentado con seudónimo por la última sensación comercial de la literatura española. Él se anticipaba a las susceptibilidades asegurando que anteriormente se había presentado ocho veces sin éxito. Hace ya tiempo que Planeta aplica a todos los premios del grupo la fórmula de su premio mayor: premios cocinados que funcionan como simples instrumentos para introducir nuevas piezas en el tinglado comercial del grupo. La literatura es un mero accesorio. Ya no hay inocencia al respecto, aunque la fórmula, además de a la melancolía, conduzca a la entropía. El caso es que ahora fichan barato –los 30.000 euros del Nadal son poca cosa para las magnitudes planetarias– con un manuscrito archivado de su autor. Y al hacerlo consagran el método Uclés –name-dropping, lirismo desatado, realismo mágico– y el personaje, su aire inocente, el flequillo, la parafernalia de boinas y tote bags

Hoy el personaje es tanto o más importante que la obra, y Uclés funciona como una suerte de anti-Pérez-Reverte, un joven sensible y de corazón frágil que decidió dejar Twitter, donde el autor de Alatriste reparte mandobles, porque es "un nido de fascistas". Uno y otro, la novela de espadachines y el realismo mágico, la estocada y la cursilería, representan los dos polos del claustrofóbico canon de la literatura comercial en España. Muy kafkiano también.