Nueve candidaturas con opciones de obtener representación buscarán estar dentro del Parlamento de Aragón bien entrada la noche del próximo 8 de febrero, en un mes. Esa división de los bloques de la derecha y la izquierda dificultarán, entre otros, la conformación de un nuevo Gobierno que renueve el actual, en funciones, del popular Jorge Azcón, quien convocó urnas el pasado 15 de diciembre al no poder alcanzar un pacto presupuestario con Alejandro Nolasco, exvicepresidente del Gobierno de Aragón y líder y candidato de Vox. Pese a todo, el pacto de populares y ultraconservadores parece ser la única vía de entendimiento para dar estabilidad a autonomía si la vía regionalista que gusta al PP no surte, como parece, efecto.

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La entrada de Se Acabó la Fiesta a la competencia electoral genera cierto riesgo por la derecha, especialmente por la posibilidad de que la formación de Luis Alvise Pérez atraiga a votantes de Santiago Abascal con una propuesta antisistema más radical que la planteada por Vox frente al bipartidismo ejecutada en Extremadura. Eso beneficiaría ligeramente al PP en el reparto de escaños, en un momento en el que una de las principales impresiones que dejan los sondeos es que Vox duplicará su representación. Por ahora, en términos nacionales, Alvise atrae a casi uno de cada diez votantes de Abascal, lo que, volcado en los resultados de 2023, no supondría más que la pérdida de un escaño a Vox por Huesca que caería en el PP. La duda es si Alvise podrá llegar a superar más del 5% de los apoyos y los 26.512 votos de las europeas de 2024.

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A la espera de que las próximas mediciones cuantifiquen el impacto de la candidatura de SALF en Aragón, la primera desde las europeas y su presentación como partido político oficial el 12 de octubre del año pasado, las dudas electorales quedan en la izquierda del tablero. La fragmentación que se ha consolidado en Aragón desde 2011 perjudica principalmente a la izquierda una vez Ciudadanos dejó de ser un actor clave en la política española dividiendo a la derecha en tres principales propuestas. La llamada al voto útil, en añadido, acentúa esa problemática en un periodo en el que, a diferencia de la legislatura anterior, la izquierda esta dividida no en lo ideológico, sino en lo orgánico. Inmersa en una guerra de siglas por liderar la corriente en plena crisis de identidad.

La incapacidad de alcanzar un pacto de unidad de mínimos a finales de diciembre para una coalición refleja la situación frente a Extremadura. Aunque hay diferencias clave al respecto. Al contrario que en esa región, no hay una izquierda consolidada, sino muchas izquierdas minoritarias que están lejos del bloque de Podemos-Equo de 2015 y 2019. Además, a diferencia de Extremadura, en Aragón hay formaciones regionalistas fuertes que dan un abanico plural al electorado que dificultan la unidad por los intereses particulares de cada una. Materialmente, la decisión de ir por separado no afecta a los partidos a la izquierda del PSOE en comparación con los comicios de mayo de 2023. Chunta Aragonesista (3), Podemos-Alianza Verde (1) e IU-Movimiento Sumar (1) obtendrían con sus nuevas siglas los mismos escaños que en la edición anterior.

El riesgo de la desmovilización

Sin embargo, sí que el golpe para el conjunto de la izquierda es mayor. En un periodo en el que se busca hacer frente al bloque de la derecha, se renuncia a la capacidad de arañar un par más de escaños afectando principalmente a Vox, que ahora sería tercera fuerza. Solo por haber concurrido juntos en la convocatoria de 2023, se habría logrado la tercera plaza en intención de voto con el 12,25% de los mismos, superando a Vox (11,25%), y se habría ascendido de cinco a 8 escaños. Uno más que los de Alejandro Nolasco. Se renuncia a querer dar competencia a esa derecha, teniendo en cuenta que hace tres años la suma de la coalición de centroizquierda que gobernó Aragón con Javier Lambán al frente, con el Partido Aragonés dentro [de centroderecha, pero incompatible con Vox], quedó solo a dos escaños de la absoluta.

Si la izquierda hubiese concurrido unida en 2023 habría sido la tercera fuerza aragonesa, por delante de Vox y pasando de 5 escaños divididos a 8 en alianza

En vista a las encuestas más recientes en Aragón, la suma de esos partidos de izquierda rondaría ahora el 12% frente a los más de 16 puntos que se atribuyen a Vox. La dispersión de siglas, en aras a preservar la identidad de cada fuerza, según los expertos genera desafección y desmovilización, lo que puede acabar beneficiando al bloque de la derecha con una debacle mayor y pasando factura a esos tres grupos. De hecho, esa desmovilización es un riesgo para formaciones como IU-Sumar o Podemos-Alianza Verde, que en los sondeos pasan del 3% -la barrera electoral- muy ligeramente por encima. No conseguirlo beneficia directamente a PP y Vox.

En Extremadura esa desafección la generó el PSOE. Por otro lado, la desunión de la izquierda alternativa repercute directamente en la candidatura de Pilar Alegría. O bien genera un efecto trasvase -la balcanización tiende a favorecer las llamadas al voto útil por parte de los grandes partidos, sobre todo cuando no hay objetivos claros-, o acabar penalizada por esa desmovilización. En un territorio como el aragonés, en el que los pactos vienen siendo tendencia desde 2011, que un bloque carezca de perspectivas puede acabar penalizando también al PSOE que ahora no atraviesa su mejor momento en Aragón. La campaña pegada a Aragón de la exministra de Educación busca revertirlo con tiempo, a diferencia de lo ocurrido con Miguel Ángel Gallardo, que apostó por una campaña plana desde una posición muy penalizada.

El coordinador federal de Izquierda Unida (IU) atiende a los medios para informar de su candidatura de Por Andalucía a la Presidencia de la Junta de Andalucía en 2026. A 21 de noviembre de 2025, en Sevilla (Andalucía, España). El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, ha anunciado este viernes que el hecho de que vaya a encabezar la candidatura de Por Andalucía a la Presidencia de la Junta en 2026 da "un vuelco" a las perspectivas de las elecciones andaluzas previstas para la primavera del año que viene.

El voto refugio

En Extremadura, la primera contienda electoral de este ciclo, ante el deterioro del PSOE, además de la abstención, Unidas por Extremadura sirvió como voto refugio para el elector de izquierdas que sí quería acudir a las urnas. Hay una realidad: que mucho votante de la izquierda alternativa no quiere votar al PSOE en ningún contexto, lo que deja la puerta abierta a que un número de electores opten por opciones utilitaristas como pueden ser esas formaciones aragonesistas, centradas más en objetivos materiales que en la ideología. Eso puede beneficiar a Aragón Existe como opción de voto útil.

Hay un elemento clave, y es que a diferencia del voto a esos partidos progresistas, hay capacidad de que Aragón Existe pueda alinearse con el PP para pactar medidas beneficiosas para Aragón a la vez que es una garantía de bloqueo e incapacidad con Vox. Su líder, Tomás Guitarte, se niega a colaborar con los de Abascal. De momento, los regionalistas se ponen de perfil. Guitarte, este jueves, criticó a Azcón: denunció que las "grandes promesas" del PP para Teruel no se han cumplido.

En esta precampaña electoral el PSOE parece querer intentar retomar el terreno perdido. Tiene difícil competir por la presidencia de Aragón y la batalla que parece estar afrontando en este instante es la de sortear el peor resultado en la región, que está en los 18 diputados de Lambán en 2015. Ahora Alegría se mueve entre los 17 de mínimo y 21 de máximo. Solo el mantenimiento en los dos máximos de PSOE y de la izquierda alternativa permitiría salvar los muebles de unos comicios en que, como Extremadura, parecen estar orientados a definir con cuanta dependencia de Vox o, en el mejor de los casos para el PP de un tercer partido como Aragón Existe y el PAR, podrá gobernar Azcón.

Será determinante para futuras convocatorias como Castilla y León y Andalucía, donde las perspectivas de la izquierda en su conjunto frente a Alfonso Fernández Mañueco y Juanma Moreno no son buenas. Por ahora el debate es el mismo: cuánta dependencia tendrá Mañueco de Vox y qué opciones tiene Moreno Bonilla para mantener su mayoría.

Una mayoría sustentada en el PAR y en Aragón Existe sería la opción más cómoda para Azcón. Las encuestas más recientes lo alejan

A sabiendas de que el pacto con Vox se orienta como la única opción viable, a un mes exacto de conocerse los resultados, Azcón apunta a evitar la confrontación directa con Nolasco para no repetir la tensión experimentada entre su partido y Abascal en Extremadura. Tampoco aspira a un choque amplio contra Alegría en vista de las nulas perspectivas de la izquierda para conseguir sumar más que él en su conjunto. Sí abogará por situarse como el voto útil más claro frente a un partido como Vox que cree que "prefiere estar en la oposición" y una izquierda sin viabilidad y fragmentada en estos momentos. El popular se mueve entre los 28 y 30 escaños, Vox podría pasar de 7 a 12, y la izquierda en conjunto no superaría los 26.

Este domingo, la líder de Podemos, Ione Belarra, y la eurodiputada y numero dos Irene Montero, serán las primeras en aterrizar en precampaña en Zaragoza este domingo. Harán un acto junto a su candidata María Goicoechea. Abascal les seguirá el lunes en Teruel para la presentación de candidatos en las tres provincias.