El efecto Alvise va por oleadas. De pronunciamientos de alto impacto mediático a periodos de silencio entre los que lidia con las distintas investigaciones judiciales que le rodean como la de financiación irregular de la campaña de europeas de 2024. La última gran aparición del agitador Luis Alvise Pérez se dio el pasado 12 de octubre, en el que desde Vistalegre, feudo consolidado de Vox, presentó a Se Acabó la Fiesta como partido político y se postuló como candidato a las generales.
Todo, con una amplia carga intencional. Desde el terreno de Vox, con un ideario similar al de Santiago Abascal y los suyos, especialmente en inmigración -coincidiendo en deportaciones masivas-, seguridad e impuestos, pero con mayor componente antisistema, antipartitocracia, contra el régimen del 78 y con pretensiones que Vox y sus socios han dejado atrás, como la salida de la Unión Europea. Ahora priorizan su reformulación. Esa jornada dejó clara su intencionalidad: lanzarse a por los descontentos del sistema, de derechas, de izquierdas, los abstencionistas. Un público, que en estos años en su mayoría ha visto en Vox un ente de representación, sobre todo bajo el discurso antibipartidista que en Extremadura se consolidó.
Alvise, con el manual populista bajo el brazo, ese 12 de octubre incluyó referencias anticasta, para intentar ir más allá y calar entre el votante de izquierdas. Algo que se le resiste incluso a Abascal por ahora. Al menos directamente de votantes que en 2023 apoyaron a PSOE, Sumar u otros socios. Y con ese discurso contra el sistema de partidos aragonés, y apostando por una lista copada de desconocidos, con una directora de colegio público, Cristina Falcón, al frente, disputa un espacio a Vox principalmente, que entre sus aspiraciones y de acuerdo a los sondeos, tiene la de pasar de 7 a 12 escaños y del 11,2% a más del 16%. No es casualidad tampoco la candidatura de SALF en un enclave donde la izquierda acude dividida en cuatro candidaturas, sin capacidad a priori de dar alternativa al PP, y bajo el riesgo de que prime la desmovilización.
En total, hay nueve candidaturas con opciones a entrar al Parlamento de Aragón. A PP, Vox, SALF y PAR por la derecha, se suman PSOE, Chunta Aragonesista, Aragón Existe, IU-Sumar y Podemos-Alianza Verde.
El asentamiento, una ventaja para Vox
Que Vox considera a SALF competidor directo no es una sorpresa. Distintos mandatarios, desde la irrupción del partido, así lo han considerado. Tras las urnas de 2024, Jorge Buxadé, el delegado europeo de Vox, afirmó que Alvise "responde a un hartazgo de los españoles con la corrupción y parte del sistema, que compartimos". En esta ocasión, Vox es consciente de que esa competencia con SALF tiene cierto riesgo electoral. Sin embargo, fuentes del aparato aragonés remarcan que el asentamiento en la autonomía es un valor a tener en cuenta. Frente a posibles nuevas candidaturas que pongan en peligro el camino avanzado, los de Abascal aseguran que "el crecimiento visible que observamos en nuestros actos públicos" y "el apoyo que recibimos en los barrios" dejan entrever que "Vox es un proyecto consolidado en las tres provincias aragonesas".
Vox cree que está consolidado en Aragón frente a otros proyectos. Abascal tiene a favor que cala por igual en pequeñas y grandes ciudades. Alvise se mueve mejor en las grandes urbes, algo que no predomina en la región
"No hemos parado de crecer y confiamos en seguir en esta dinámica el 8 de febrero", añaden. Respetan "que nuevas formaciones se presenten a las elecciones", y esgrimiendo la misma posición que Buxadé ese 10 de junio de 2024, aseguran que "ningún partido le roba votos a Vox porque los votos no pertenecen a Vox, sino a los aragoneses en este caso". Ahora bien, frente a esa amenaza programática que supone a Vox Alvise si se llega a disparar, en Vox Aragón indican que "el mejor camino para combatir la inmigración ilegal y acabar con las políticas del bipartidismo que tantas desigualdades ha generado es el proyecto de Vox".

¿En qué posición llega SALF frente a Vox?
A la espera de los primeros sondeos que contemplen a SALF en Aragón, los datos que existen sobre su situación son a escala nacional y muy limitados. Solo el CIS viene ofreciendo periódicamente el porcentaje de votos en qué se movería Alvise y la procedencia de los mismos: que es mínimo. Eso responde al desencanto en consecuencia de los escándalos por presunta corrupción del eurodiputado o la disputa con sus otros dos compañeros en la Eurocámara, o bien pero también por las directrices que Alvise suele dar a sus seguidores, como mentir si les llama una demoscópica. Hay riesgo de que exista voto oculto.
El CIS, en sus últimas mediciones desde septiembre a diciembre, viene oscilando las trasferencias de Vox a Alvise en algo menos de un 10%. En el pasado, ha rozado el 20%. En diciembre, de los votantes de Vox en 2023, un 6,4% aseguraban que irían al PP y un 6,3% lo harían a SALF. Son fugas bastante residuales respecto al pasado. Extrapoladas al escenario actual, a los resultados de mayo de 2023, no habría supuesto ningún cambio en la distribución de escaños que Alvise hubiese concurrido y robado a Vox 7.000 de sus más de 73.000 votos. Ni si quiera unas fugas del 15-20% del voto hubieran permitido escaño a SALF en Aragón a costa de Vox. En Huesca, de darse ese caso uno habría ido hacia el PP.
Con datos más cercanos, se puede comparar el impacto electoral de esos comicios de 2023 con las europeas de 2024. Los 73.677 electores de Vox en las autonómicas de Aragón pasaron a ser 60.070 en junio de 2024 con una abstención duplicada de fondo respecto a cada proceso, con 171.000 más de personas que se quedaron en casa. Alvise consiguió 26.512 papeletas a su favor, lo que deja abierta la posibilidad de que hubiese habido transferencia directa de Vox, que se dejó un 18,46% de sus votos anteriores. Hay que tener en cuenta, que a nivel nacional casi la mitad de los votantes de Alvise en las europeas habían apoyado a Vox en las generales. En Aragón, no obstante, PP y PSOE perdieron mucho más voto en proporción que Vox, lo que abre la puerta a que las papeletas de Alvise procediesen de otro espectro. Incluso de la propia abstención.
Una campaña más polarizada
A priori, y en base a los datos más cercanos, Vox no corre riesgo de sucumbir con un trasvase amplio de votos a la marca de Alvise. Además, Vox parte con la ventaja de ser el que viene apretando al Gobierno en solitario de Jorge Azcón, sobre todo con los presupuestos de 2026, tras salir de la coalición en julio de 2024 por el reparto de menores extranjeros no acompañados en las distintas regiones asumido por el PP. Tiene el perfil antibipartidista en la región y difícilmente su actuación da combustible a que SALF capitalice descontento con las siglas de Abascal. A ello se une que de haber trasvase, procedería con mayor garantía de PP a Vox. Y de haber un crecimiento de la derecha, este será potenciado por una prevista desmovilización de la izquierda como ocurrió recientemente en Extremadura.
La competencia de Alvise con Vox puede polarizar más la campaña electoral desde el próximo 23 de enero. Eso complica la estrategia del PP, que quiere eludir el choque y mostrarse centrado
De incidir Alvise y sus listas en las bases electorales de Vox, la merma del que ahora es tercer partido beneficiaría indirectamente al PP en el reparto de escaños. Incluso al PSOE como segunda fuerza. No iría en beneficio directo a SALF. Necesitará superar la barrera electoral del 3% para conseguir representación. En las europeas en Aragón, lo consiguió, alcanzando el 5,09%. Una de las claves que señalan los expertos es que en los comicios europeos, por el distanciamiento de las instituciones, los ciudadanos tienden a experimentar con su voto. Por lo que no tiene por qué reflejarse ese 5% de Alvise ahora el 8-F.
Con la duda del impacto que tendrá SALF sobre Vox y en los resultados, una certeza es que Vox quiere repetir el canon de precampaña y campaña de Extremadura y en Aragón. Eso es una presencia permanente de Abascal en el territorio desde el primer momento -el lunes presenta a sus candidatos en Teruel-, así como una estrategia combativa con PP y PSOE. La entrada de Alvise obliga a Vox a mover ficha y mostrarse más duros. Eso hace prever una campaña más polarizada y bronca que contrasta con la pensada por el PP de Azcón a la derecha, que puede acabar afectándole. Por ahora el popular se niega a ir al choque con Vox o con el PSOE de Pilar Alegría. En una situación de debacle de la izquierda, donde no suma, Azcón quiere capitalizar la postura moderada y de gestión para ganar votos por el centro.
En esa contienda polarizada, puede tener mucho que decir el voto joven que ejercerá su derecho por primera vez. Según el INE, serán 32.891 electores. Según datos del CIS, un tercio de esos nuevos votantes a nivel nacional se autodefinen como "de derecha" o "muy de derecha", y uno de cada diez de esos jóvenes preferirían Alvise como presidente del Gobierno frente a una casi mayoría que optaría por Alberto Núñez Feijóo y, especialmente, Abascal. Vox juega con ventaja en este espectro, con todo. Alvise se mueve mejor entre adultos jóvenes, en la treintena, que trabajan pero perciben, por ejemplo, a una Agencia Tributaria asfixiante. En el caso de Abascal, tiene el apoyo de jóvenes sin perspectivas de futuro claras. El factor Vivienda o Empleo puede ser crucial en campaña ganar el desafecto de ese tipo de perfil.
Diferencias y semejanzas del votante de Vox y de SALF
Además de esa diferenciación ligera de edad, hay distinciones según la clase social -con datos del CIS-. Mientras Vox está cada vez más asentado entre las clases populares de menor renta, aunque Alvise cala ahí, se mueve bien entre clases media y alta. Ambos atraen a sectores policiales y militares, pero SALF no cala entre los agricultores y el sector primario a diferencia de Vox. Abascal atrae a votantes de pequeñas poblaciones y grandes urbes, mientras que Alvise lo hace exclusivamente en las grandes ciudades. Lo que dificulta su implementación en Aragón y le deja como único escenario viable Zaragoza.
Aunque la religión no es tan relevante, en Vox la presencia católica -practicante y no practicante- es mayoritaria en las siglas de Abascal, mientras que tiene menor importancia en SALF. La crítica al régimen del 78 es más profunda en SALF, especialmente a la Corona. Y SALF tiene mayor influencia en hombres y mujeres por igual que aún Vox, con una diferencia 70-30% aproximadamente, con mayor presencia de apoyo entre varones. A nivel de estudios, ambos arrasan entre quienes tienen secundaria y formación profesional. No atraen tanto a quienes tienen primaria o carecen de estudios, o los que cuentan con formación universitaria.
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