La posibilidad de que España participe en una misión en Groenlandia ha abierto un debate que, más allá del plano político y diplomático, se vive dentro de las Fuerzas Armadas en términos operativos con dudas como qué unidades estarían en condiciones de desplegarse en uno de los entornos más extremos del planeta.
Tanto personal militar como fuentes cercanas a Defensa como las asociaciones coinciden en que hay una unidad que aparece de forma recurrente como la ideal en el caso de que se realizara una misión en Groenlandia, los Cazadores de Montaña. Una fuerza especializada cuyo trabajo está directamente ligado al frío extremo, la nieve, la altura y la autosuficiencia. Según fuentes cercanas al Ministerio de Defensa, se trata de una de las unidades que mejor encajaría en un eventual despliegue en Groenlandia por su preparación específica y su experiencia habitual en condiciones climáticas severas. “Su ADN es el frío extremo”, resumen.
Las declaraciones de la ministra de Defensa, Margarita Robles, en las que no descartó una eventual participación española en una misión en Groenlandia, han sido recibidas en el ámbito militar sin sorpresa. Según fuentes vinculadas a su ministerio, las Fuerzas Armadas están acostumbradas a este tipo de escenarios. “Allá donde nos manden vamos”, explican, subrayando que la preparación para desplegar forma parte de su trabajo ordinario.
Cazadores de Montaña
Aunque la preparación sea algo clave, algunos militares insisten en que existe ya una unidad que podría ir a Groenlandia, los Cazadores de Montaña. Una unidad especializada en operar en terrenos abruptos y de difícil acceso, donde el frío, la nieve y la meteorología adversa condicionan cada movimiento. Su labor se desarrolla en escenarios donde la autosuficiencia es clave y donde el entorno se convierte en el principal factor a gestionar.
Su preparación incluye desplazamientos prolongados en montaña, progresión en terreno nevado y glaciar, técnicas de escalada y descenso, así como la planificación detallada de rutas y tiempos en función de la climatología. La exigencia física se combina con una preparación técnica y mental orientada a operar en condiciones de aislamiento.
La montaña no se aborda como un obstáculo puntual, sino como el entorno habitual de trabajo. El frío intenso, la nieve constante y la dificultad del terreno forman parte de la rutina. Esa adaptación continua es la que permite a estas unidades mantener la operatividad cuando las condiciones se vuelven especialmente duras.
Frío extremo como entorno habitual
En el caso de Groenlandia, el factor determinante sería el clima. Desde el punto de vista militar no se percibe como un escenario desconocido, sino más bien como otro destino más, aunque con algunas necesidades técnicas. “No es lo mismo irte a Irak con más de 40 grados que irte a un sitio a menos 20”, explican. El material, la logística y la planificación cambian, pero la preparación del personal existe.
En este sentido, los Cazadores de Montaña parten con ventaja. El frío no es un elemento excepcional en su entrenamiento, sino una condición constante. La experiencia acumulada en entornos fríos y en misiones en el flanco norte europeo ha contribuido a que estas unidades tengan interiorizadas las exigencias de este tipo de clima. “El frío lo tenemos asumido”, señalan.
No es un escenario de conflicto
Uno de los mensajes que más se repite en el entorno militar es la necesidad de diferenciar entre despliegue y conflicto armado. Desde dentro se insiste en que, en caso de materializarse, no se trataría de una operación bélica. “No vamos a un conflicto”, recalcan, insistiendo en que el planteamiento sería similar al de otras misiones internacionales en las que España participa como apoyo a países aliados.
La indefinición actual sobre el marco de la misión, ya que se desconoce si sería de la OTAN, de la Unión Europea o de otro tipo, genera incertidumbre entre el personal, no tanto desde el punto de vista operativo como administrativo. Según las asociaciones, el trabajo sobre el terreno puede ser muy similar, pero el encaje jurídico y retributivo cambia en función del tipo de misión.
Un despliegue progresivo
Si finalmente se decidiera la participación española, el despliegue no sería inmediato ni masivo. Según fuentes cercanas al Ministerio de Defensa, el primer paso sería el envío de una comisión de reconocimiento. Este equipo tendría la función de evaluar sobre el terreno las condiciones reales de la misión: ubicación, tareas a desarrollar y necesidades logísticas.
A partir de esa primera evaluación se planificaría el despliegue del personal, ajustando el material y los recursos necesarios. Las primeras rotaciones permitirían detectar carencias y mejorar la planificación de las siguientes. Desde el ámbito militar se asume que las misiones nuevas siempre requieren ajustes iniciales.
Equipamiento y condiciones
Uno de los aspectos que más preocupa a las asociaciones profesionales es el equipamiento ya que insisten en que el material debe adaptarse al entorno específico de la misión. Prendas de abrigo, equipos técnicos y condiciones de vida adecuadas son elementos considerados básicos para un despliegue en un entorno como Groenlandia.
En los cuarteles, el debate se aborda con pragmatismo. “Estamos preparados como Fuerzas Armadas a la hora de desplegarnos”, sentencian. La prioridad es que, si llega la orden, el despliegue se haga con planificación, medios adecuados y claridad sobre el marco de actuación.Los Cazadores de Montaña representan ese perfil de militar entrenado para operar donde el entorno impone sus propias reglas. En un escenario dominado por el hielo, la nieve y el frío extremo, su preparación específica los sitúa como una de las unidades mejor adaptadas para una eventual misión en Groenlandia.
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