El rey Felipe VI ha defendido este viernes que la relación de España con Estados Unidos debe sustentarse en “la confianza y el diálogo” y ha reiterado el compromiso firme del país con la OTAN, en un contexto de tensiones internacionales y de cuestionamiento del actual orden multilateral. El monarca se ha expresado en estos términos durante su discurso en la tradicional recepción anual al cuerpo diplomático acreditado en España, celebrada este viernes en el Palacio Real de Madrid.

Ante más de un centenar de embajadores, y en presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, Felipe VI ha subrayado que la relación con Estados Unidos “se ha construido históricamente sobre la base de la confianza y del diálogo”. Ha señalado además que el 250 aniversario de la independencia estadounidense, que se celebrará en 2026, ofrece una oportunidad para valorar la contribución española a ese proceso y reafirmar “la voluntad de mantener, desde el respeto mutuo, una relación constructiva y orientada al futuro”.

Preservar el vínculo transatlántico

El discurso ha tenido lugar un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, volviera a criticar al Gobierno español por no alcanzar el 5% del PIB en gasto en defensa. Sin aludir directamente a esas declaraciones, el rey ha insistido en la necesidad de preservar el vínculo transatlántico, que ha calificado de imprescindible para la seguridad y la estabilidad globales, y ha advertido de que su debilitamiento tendría consecuencias directas para España y sus socios.

En este marco, Felipe VI ha reafirmado el compromiso de España con la OTAN, a la que ha definido como una “alianza estratégica”. Ha recalcado que cualquier debilitamiento de la organización tendría un impacto directo en la seguridad colectiva y ha apelado a un ejercicio responsable de los objetivos compartidos entre aliados.

"Mutación del orden internacional"

El monarca ha vuelto a referirse a la “mutación del orden internacional” y al cuestionamiento creciente de los marcos de referencia globales. Ha hablado de una “inquietante expansión de la confrontación”, citando los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo, la inestabilidad en el Sahel y otros focos de tensión que afectan a intereses europeos, como Groenlandia. También ha aludido a la situación en Irán y Venezuela, defendiendo la liberación de todos los presos políticos, en un discurso pronunciado ante los representantes diplomáticos de ambos países.

En este contexto, Felipe VI ha reivindicado el papel de la ONU y de su Carta fundacional, cuya vigencia ha defendido como “un imperativo moral y político”, en un momento en que algunas propuestas internacionales apuntan a fórmulas alternativas que podrían relegar a la organización. La Carta de Naciones Unidas, que cumplió 80 años en 2025, ha recordado, “no es una opción entre otras” y sigue siendo “la mejor respuesta colectiva a los desafíos globales”, aunque ha subrayado que su eficacia depende de la capacidad de hacerla evolucionar.

Los riesgos de normalizar el conflicto

El Rey ha planteado a los embajadores una doble pregunta sobre el riesgo de normalizar el conflicto y de permitir que las normas internacionales se vuelvan irrelevantes. Frente a ello, ha defendido reforzar las alianzas, la cooperación y el andamiaje de normas, instituciones y derechos compartidos. España, ha señalado, concibe su política exterior como una participación activa y constructiva en los grandes debates internacionales, basada en el respeto al derecho internacional y en la cooperación leal con socios y aliados.

La recepción ha contado también con la intervención del nuncio apostólico, Piero Pioppo, que se ha estrenado como decano del cuerpo diplomático. En su discurso ha expresado las condolencias por las víctimas de los recientes accidentes ferroviarios en España y ha deseado una pronta recuperación a los heridos, palabras que Felipe VI ha agradecido al inicio de su intervención, junto a las muestras de solidaridad recibidas desde distintos países.