El Ejecutivo de Pedro Sánchez opta por no incrementar la tensión con Washington. Si Donald Trump quiere revisar la relación comercial con España, asegura la Moncloa, entonces deberá "respetar la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU". España, en todo caso, está preparada para "contener posibles impactos" de una hipotética ruptura con la Administración norteamericana, según adelantaron fuentes del Gobierno, aunque será el propio presidente el que comparecerá este miércoles a las 9 de la mañana para fijar posición a través de una declaración institucional y sin preguntas.
Trump no se había andado con medias tintas durante su encuentro con el canciller alemán, Friedrich Merz, en la Casa Blanca. Amenazó con "cortar todo el comercio con España" por su posición de condena al ataque concertado con Israel sobre Irán y su negativa a autorizar a Washington el uso de las bases militares de Rota y Morón en las operaciones contra Teherán. "Podría parar todo lo relacionado con España, todos los negocios relacionados con España. Tengo derecho a pararlo. Embargos. Hago lo que quiera con ellos, y podríamos hacerlo con España". El mandatario republicano definió España como un "aliado terrible".
Moncloa recuerda que España es un "miembro clave de la OTAN, que cumple con sus compromisos y contribuye a la defensa" de Europa y es también "una potencia exportadora de la UE y un socio comercial fiable para 195 países, incluido EEUU"
A las 19.20, la Moncloa respondió con un comunicado pretendidamente conciliador. El Gobierno recordó, primero, que España "es un miembro clave de la OTAN, que cumple con sus compromisos y contribuye de forma destacada a la defensa del territorio europeo". Y es también "una potencia exportadora de la UE y un socio comercial fiable para 195 países del mundo, entre ellos EEUU", con quien mantiene "una relación comercial histórica y mutuamente beneficiosa".
De este modo, siguió el comunicado gubernamental, si la Administración norteamericana quiere "revisar" esa relación comercial, entonces "deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU". Y es que los lazos comerciales con Washington se canalizan a través de Bruselas. Es la UE la que, por ejemplo, ha negociado con Trump la aplicación de los aranceles, porque esa es una competencia que los Veintisiete han delegado en el Gobierno comunitario.
A la vez, el Ejecutivo de Sánchez se dirige a empresas y ciudadanos, asegurando que España "cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados, y diversificar cadenas de suministro". Es decir, que el país cuenta con los instrumentos para mitigar el shock de una ruptura comercial dictada por EEUU.
El Ejecutivo proclama que seguirá trabajando por e libre comercio y la cooperación económica desde el "respeto mutuo" y la ley. Lo que la ciudadanía pide, dice, es "más prosperidad, no más problemas"
Además, la Moncloa manda un último mensaje: la voluntad del Gobierno "es y será siempre trabajar por el libre comercio y la cooperación económica entre países, desde el respeto mutuo y el cumplimiento de la legalidad internacional". Lo que la ciudadanía "pide y merece", y aquí está el recado a Washington, es "más prosperidad, no más problemas".
La noticia de las durísimas palabras de Trump en la Casa Blanca llegó cuando quedaban solo dos ministros atendiendo la sesión de control al Gobierno en el Senado: la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, y el titular de la Presidencia, Félix Bolaños. Ninguno quiso hablar. Querían escapar de la prensa, "sin parar", como las cámaras escucharon decir a la responsable de Transición Ecológica, apremiando a su equipo a que no se detuviera ante los periodistas. Se percibía cierta preocupación en los miembros del Ejecutivo. Lógica, por otra parte. "Es un tema lo suficientemente serio y delicado", esgrimían en el círculo del presidente. De hecho, será el propio Sánchez quien este miércoles comparezca a primera hora de la mañana y desde la Moncloa para responder a Trump. Aunque, como indicaban en su equipo, la voluntad es no subir la tensión con EEUU.
El ministro de Exteriores, horas antes, había asegurado que el Gobierno no temía represalias por no dejar a EEUU usar las bases conjuntas para atacar a Irán: "Ninguna consecuencia". La hubo
Este mismo martes, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, había sido preguntado por los periodistas en la rueda de prensa posterior a la reunión ordinaria del Gabinete sobre si España temía un castigo de EEUU por no dejarle usar las bases de Rota y Morón. El jefe de la diplomacia insistió en que las bases de utilización conjunta son "de soberanía española" y pueden ser empleadas en el "marco" del convenio bilateral con Washington.
"Por lo tanto, no hay nada extraño ni sorprendente, y no esperamos en absoluto ninguna consecuencia", aseguró. Es más, dijo que no había tenido "ninguna conversación" sobre este asunto con ningún representante norteamericano, ni había recibido "ninguna solicitud", ni se había registrado ninguna "queja". Y, como hacía el comunicado lanzado por la Moncloa después de las palabras de Trump, remarcó que España es un aliado "comprometido y fiable", como lo prueban sus 3.000 militares destacados en las misiones en el exterior.
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