En el consulado de Marruecos en Murcia no solo el ex cónsul Sidi Mohammed Biedallah, condenado por un continuado acoso sexual y laboral contra quien fuera su secretaria, tiene secretos que ocultar. Al menos otros dos empleados mantienen deudas pendientes con la justicia, según ha podido saber El Independiente.

El de Murcia ofrece asistencia a la principal comunidad de extranjeros en la región, con alrededor de 40.000 residentes marroquíes registrados. En sus modernas dependencias trabaja M.S., que cumple la labor principal de chófer. Fue también su principal cometido mientras Biedallah ejercía de cónsul y se produjo el acoso y despido nulo de Maryam, el nombre ficticio de la secretaria al que el Juzgado de lo Social número 1 de Murcia ha dado la razón.

La ex delegada del Gobierno y la actual cónsul de Marruecos en Murcia junto al chófer en la fiesta del trono el pasado verano.

El chófer, involucrado en un atropello y con multas de tráfico

M.S. fue el autor del atropello de un repartidor de Just Eat, empresa dedicada al envío de comida a domicilio en el verano de 2020 en pleno centro de la ciudad de Murcia. El chófer se dio a la fuga y no ofreció auxilio a la víctima, un joven de 27 años que quedó tendido en la calzada en estado grave tras la colisión del turismo de color negro que conducía el empleado del consulado con la motocicleta. Según fuentes consultadas por este diario, M.S. guardó el turismo en el garaje del consulado. La policía local le localizó y fue detenido.

Según ha comprobado este diario, el chófer tiene abierto un expediente sancionador de tráfico en la provincia de Alicante por “estacionar en lugares que pongan en peligro o dificulten la circulación”. Su negativa a pagar la multa de 200 euros motivó el inicio de la sanción el pasado noviembre.

Imagen de la fiesta del trono en 2025

Esta sucesión de hechos no ha impedido que el chófer siga acompañando a la actual cónsul y que aparezca en las fotografías que publica el consulado en sus redes sociales. Participó, por ejemplo, en las reuniones que presidió la entonces delegada del Gobierno en Murcia, la socialista Mariola Guevara, con la comunidad marroquí tras los graves incidentes registrados en Torre Pacheco.

“Analizamos la situación que vive el municipio en los últimos días desde distintos enfoques. Hemos acordado impulsar estrategias conjuntas que fomenten la convivencia y la cohesión social”, señaló la ex delegada en su cuenta de X. En las imágenes que acompañan la publicación aparece el chófer. “Trabajar la convivencia y la cohesión social a través de personas que no tienen respeto a la vida. Es alucinante”, señalan a este diario a propósito de la presencia del acusado. El chófer también aparece junto a la cónsul actual y la ex delegada del Gobierno en la última celebración del ascenso al trono de Mohamed VI, a finales de julio de 2025.

El chófer, con el móvil en las manos a la derecha, en el acto de Torre Pacheco.

Otro funcionario, miembro de una trama de repatriación de cadáveres

No es el único caso que, junto al caso de acoso y despido de la secretaria, se halla en los tribunales. Un empleado del consulado está implicado en una red de empresarios y trabajadores de funerarias acusada de enriquecerse con la identificación irregular de cadáveres de inmigrantes magrebíes y su repatriación. Según la prensa local, la trama exigía hasta 5.000 euros a los familiares de los migrantes fallecidos y desaparecidos en pateral en todo el Mediterráneo español. Tenían sus bases en Murcia y Almería pero operaban en toda la geografía nacional.

La red tenía acceso al consulado de Marruecos a través de este funcionario. También contaba con ascendencia en el consulado de Argelia. La actividad, bajo la fachada de una ONG altruista, fue denunciada en 2024 por la Guardia Civil ante el Juzgado de Instrucción 4 de Cartagena. Entre los principales cabecillas figura Rachid Sahli, marroquí residente en Murcia que tenía vía libre en el consulado marroquí y estaba vinculado a un tanatorio y dos empresas, entre ellas, una agencia de viajes. Precisamente Rachid, cuentan a este diario, se hizo íntimo del entonces cónsul Biedallah. “Fue él quien le abrió las puertas del consulado de par en par”, relatan. “No sabíamos que se hacían chanchullos hasta con la muerte”, agregan.

Una de las detenciones de la trama de las repatriaciones de cadáveres de inmigrantes.

No sabíamos que en el consulado se hacían chanchullos hasta con la muerte

Según la investigación, Rachid era “el conseguidor o líder de la organización criminal”. Su misión era “lograr las adjudicaciones de fallecidos magrebíes, previa exhibición a sus familiares de datos, informaciones e incluso fotografías de los cadáveres, y la posterior repatriación de cadáveres”. En su labor presionaban a forenses y auxiliares, guardias civiles y policías para conseguir las fotos y los datos de los muertos que les facilitaban las adjudicaciones de las repatriaciones. Para lograrlo, a veces llegaron a pagar “pequeñas comisiones” o mordidas por cadáveres de fallecidos en pateras y por otras causas.

Los implicados están acusados de los presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, estafa, falsedad en documento público, delitos contra el respeto a los difuntos, revelación de secretos y omisión del deber de perseguir delitos.

Rachid, con el que el cónsul trabó amistad y tenía acceso total a la representación diplomática, ya había sido detenido en 2016 por suplantar durante dos años la identidad de un médico y realizar la circuncisión a decenas de niños musulmanes en Murcia, Toledo y Ávila. Uno de los niños acabó en la UCI por una infección causada con la operación del impostor, realizada en una clínica abierta en Murcia, denuncia el diario murciano La Verdad. De nuevo, Richad realizaba en parte su trabajo ayudado por un funcionario del consulado, que le proporcionaba contactos. En el pasado, fue investigado también por falsificar prendas de marca en la trastienda de su tienda. Y en Marruecos ha sido investigado por su "implicación en el enterramiento de restos humanos y en el tráfico de órgano humanos".

A M.S. como el funcionario del consulado involucrado en la trama de la repatriación de cadáveres les une su lugar de trabajo y haber sido empleados del cónsul acusado de acoso sexual y despido nulo, ejecutado por la actual cónsul Sanaa Merouah. “Les gusta tener chusma entre filas”, apuntan a este diario. Hasta la fecha, Marruecos se ha negado a pagar la indemnización correspondiente a la secretaria. Hace un mes la embajada en Madrid reclamó al ministerio de Exteriores español que intercediera ante la justicia para levantar el embargo decretado contra una cuenta bancaria ante la reiterada negativa a pagar.