Alberto Núñez Feijóo está dedicando la recta final de esta campaña para las elecciones aragonesas del domingo 8 a apelar al voto útil en torno a su candidato, Jorge Azcón. Los sondeos no ponen en peligro el triunfo del hoy presidente autonómico, pero tampoco dejan de apuntar a un crecimiento notable del partido de Santiago Abascal que sí pone techo a las expectativas del PP. Por ello el líder popular ha puesto el acento esta mañana en que "el voto del enfado no soluciona problemas, es un voto perdido" en respuesta precisamente a esa subida electoral de Vox.

Aún a sabiendas de que en Aragón nunca ha habido mayorías absolutas y que lo más probable es que tengan que depender de nuevo de los voxistas tanto para la investidura como para gobernar, ha incidido en esta idea al afirmar que aquellos que estén "enfadados" con Pedro Sánchez, con Pilar Alegría o con el estado de los servicios públicos, -como es el caso del caos ferroviario, red de la que depende mucho Aragón- "no use el voto para enfadarse sino para cambiar el voto de España y consolidar el de Aragón".

El líder del PP apela a un gobierno monocolor y "no una suma de partidos"

Los populares quieren "una mayoría suficiente para tener un gobierno sólido y estable", no "una suma de partidos" que hagan de este un ejecutivo "débil". "Si no hay votos y una mayoría suficiente es evidente que Aragón no ha aprovechado la posibilidad de dotarse de un gobierno sólido". Por ello, ha agregado Feijóo "quien prefiera la presidencia de Azcón a la de Pilar Alegría, que vote a Azcón, no hay otros subterfugios ni atajos". Los votos "que se quedan en caso son votos para quien no lo merece y otros sirven para restar". En definitiva, lo que propone el líder del PP es "no dividir las fuerzas y no repetir la inestabilidad en la política autonómica", que ya llevó a la ruptura de los gobiernos autonómicos de coalición con Vox.