Felipe González ha vuelto a escenificar su ruptura con el actual PSOE participando en un acto organizado por la embajada de Israel en Madrid para festejar el cuarenta aniversario del reconocimiento del Estado de Israel por parte de España, en una coyuntura marcada por uno de los niveles más bajos de cooperación bilateral tras dos años y medio de ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza que ha asesinado a más de 70.000 palestinos y que el Gobierno de coalición denuncia abiertamente como un genocidio.

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"Como primer evento para marcar el 40º aniversario de relaciones diplomáticas entre España e Israel, recibimos al presidente Felipe González, quien compartió su visión sobre la evolución de las relaciones bilaterales", señala la embajada israelí en un escueto mensaje. "Hablamos de la cooperación entre nuestros países, los lazos entre personas y todo lo que podemos construir juntos", agrega.

Crítico con la política exterior española en Venezuela, no es la primera vez que González se muestra cercano a los postulados israelíes. El pasado septiembre González se mostró contrario al reconocimiento del Estado palestino al que se sumaron entonces Francia y Reino Unido, un año después de hacerlo España, Irlanda y Noruega. González, convertido hoy en un verso suelto del PSOE y en portavoz de su vieja guardia, también lanzó un mensaje a Hamás.

"Que hay que pedirle a Hamás, un grupo terrorista: ¿De verdad usted no quiere que maten a niños y a mujeres y no sé qué de la Franja de Gaza, que es intolerable? ¿Por qué no suelta a los rehenes? ¿Por qué no? ¿Cuál es la razón después de los 1.400 muertos? ¿Quiere quitarle totalmente la razón a Netanyahu? Muy bien: suelte a los rehenes", declaró González en un coloquio con Miquel Roca en Palma de Mallorca, con motivo del 40 aniversario de la adhesión de España a la Unión Europea.

González repitió entonces una de las consignas que llevan meses propaganda desde el ministerio de Exteriores israelí: "La guerra acabaría hoy si Hamás entrega a los rehenes". Lo dijo una semana después de que Israel atacara una reunión de los líderes de Hamás y el equipo negociador del alto el fuego en Doha cuando se estudiaba la última propuesta de tregua de Donald Trump.

El emir de Qatar Tamim bin Hamad Al Zani acusó en aquel momento a Netanyahu de sabotear los esfuerzos por la paz y de frustrar una y otra vez la posibilidad de un acuerdo. "Las negociaciones entre Israel y Hamás estaban a punto de alcanzar un acuerdo con la ayuda del país hermano de Egipto y Estados Unidos, lo que hubiera dado lugar a la liberación de muchos rehenes", señaló el máximo dirigente del país que ha servido durante los dos últimos años de mediador clave entre Israel y la organización islamista palestina. En octubre Israel y Hamás sellaron un alto el fuego que Tel Aviv ha vulnerado sistemáticamente con la muerte de más de 500 palestinos desde entonces.

España y Israel establecieron relaciones diplomáticas plenas el 17 de enero de 1986, tras décadas de ausencia de vínculos oficiales desde la creación del Estado israelí en 1948. La decisión fue adoptada por el Gobierno español presidido por Felipe González, en un contexto marcado por la consolidación democrática de España y su inminente ingreso en la Comunidad Económica Europea. Fue precisamente una condición impuesta por algunos Estado miembro de la UE para su adhesión.

Con ese paso, España normalizó sus relaciones con Israel, abrió embajadas en Tel Aviv y Madrid y puso fin a una excepcionalidad diplomática que la situaba como uno de los últimos países de Europa occidental sin reconocimiento formal del Estado judío.