Tras la suspensión de negociaciones para una investidura y la conformación de un gobierno de coalición por parte de Vox, y tras semanas de silencio total para focalizarse en la campaña de Aragón, populares y ultraconservadores vuelven 'a las manos' culpándose mutuamente del torpedeo de las conversaciones.
Hay que recordar que a mediados de enero, tras días de intenso diálogo, Vox decidió paralizar el asunto al no ver al PP de Extremadura "comprometido para un cambio radical" y de vuelco de "las políticas socialistas" en la región. En cambio, para fuentes populares de la autonomía, todo respondía a su juicio de un intento de no marcarse antes de los comicios de Aragón, para profundizar en el enfrentamiento con el PP. Lo justifican mencionando que solo faltaban unos flecos por cerrar con el candidato de Vox Óscar Fernández y con Montserrat Lluís, secretaria general adjunta y uno de los pesos pesados de Bambú.
Ahora, después de semana y media de vacío en la que se intensifica la campaña entre ambas partes en Aragón, se reabre el enfrentamiento entre partidos resquebrajando las opciones, primero, de que salga adelante una investidura de María Guardiola en primera votación, que debería ser como máximo el 3 de marzo. La incompatibilidad entre ambos partidos añade un extra de presión al cierre de la campaña aragonesa, dado que todas las encuestas publicadas coinciden con lecturas similares condicionando un nuevo gobierno del PP a un pacto con Vox sin que haya alternativas.
Fuentes nacionales de Vox precisan que esperan "retomar" las negociaciones en Extremadura una vez se cierren las urnas el domingo. Con ello, afianzan esa idea del PP de distanciamiento intencionado. Sin embargo, las hostilidades y reproches en redes sociales en las últimas 24 horas dejan una esfera de incompatibilidad notable entre primeros espadas de ambas formaciones. Entre dos miembros de las negociaciones: el secretario general del PP extremeño y actual consejero de Presidencia en funciones, Abel Bautista, y Fernández Calle. Ambas partes advierten del riesgo de tensionar en exceso. Y se añade el 'factor choque': el desgaste en la campaña de diciembre fue extremo, con reproches mutuos entre María Guardiola y Santiago Abascal, con calificativos como "machista" y "la Irene Montero de Extremadura".
Este martes, la presidenta de Extremadura en funciones advirtió de que los plazos se agotan, que van "apretados". Este miércoles, de hecho, el nuevo presidente de la Asamblea de Extremadura, el popular Manuel Naharro, comienza la ronda de consultas con los grupos para decidir qué candidatura es más viable para someterse a investidura. Pero las palabras de Guardiola, lejos de intentar tender puentes para resolver el asunto, incendiaron más el enfrentamiento de PP y Vox.
En respuesta a Guardiola, Fernández Calle aseguró que ésta "sigue confundiendo sus caprichos con la realidad". Indicó que "no solo no hay avances en la negociación", sino que desconfían más ahora que el PP quiere "seguir engañando a los extremeños" culpando de "sus errores del cálculo a otros". Insiste en que quieren "garantías" de que lo pactado se cumplirá porque "ya nos engañaron".
"Nadie cree las excusas de quien convocó las elecciones solo porque creía que iba a tener una mayoría absoluta", afirmó Fernández Calle en X, mientras ponía sobre la mesa las condiciones principales: no hacer "políticas en favor de la inmigración ilegal y de género", no "asfixiar con impuestos a las familias o seguir machacando el campo extremeño". A través de la misma plataforma, y reaccionando a esa urgencia de negociación que reclama Guardiola y plasma hoy la prensa extremeña, Fernández Calle rebajó esas expectativas de celeridad de la presidenta.
"La misma señora que nos llamó racistas, xenófobos, machistas y homófobos. La misma que dijo que no permitiría que entráramos en los gobiernos. La misma que convocó elecciones solo porque pensaba que tendría mayoría absoluta. La misma que nos decía que no sabía qué pintábamos en la Asamblea. La misma cuyo consejero decía que nuestras propuestas las sacamos de la barra de un bar. Dice ahora que hay que hacerla presidenta cuanto antes, y evitar unas elecciones de las cuales ella, y solo ella, volvería a ser responsable", se reafirmó el candidato de Vox.
Ayer Bautista ya consideró "desproporcionadas" las exigencias de Vox. Pero las palabras de Fernández Calle incidiendo en la cuestión a primera hora de este miércoles hizo al popular replicarle en X. "Sobran los reproches y los ataques y falta transparencia", advirtió. Siguen acusando a Vox de bloquear. "Si los extremeños conocieran vuestro catálogo de exigencias y la respuesta del PP, se acabaría la escenificación que os hace mantener una tensión que ni los votantes del PP ni los de Vox nos han pedido". "Querer un acuerdo no es ninguna afrenta, es lo razonable. Y lo sabes", lanzó a su homólogo en las negociaciones.
Además de una vicepresidencia -algo inédito aún con Guardiola, que solo se rodea de consejeros- y "consejerías en función de la representación" que pidió Abascal a principios de año, Vox quiere que esas carteras no sean figurativas, sino que cuenten con un presupuesto que les permita sin ataduras llevar a cabo las políticas pactadas sin depender del PP para ello. Eso deja entrever que, entre otros, quieren las competencias de agricultura, por ejemplo. Desde el PP aseguraron que estaban dispuestos a acatarlo, algo que no impidió esa paralización por parte de Vox.
La opción de que Guardiola acuda a una investidura fallida entre finales de febrero y principios de marzo cada vez se hace más palpable. Dependerá de si Vox baja la intensidad tras Aragón y semanas antes de que vuelva a abrirse la batalla electoral en Castilla y León, donde hay convocados comicios para el 15 de marzo. De no salir investida, Guardiola tendrá otros dos meses por delante para negociar antes de que sea obligatorio ir de nuevo a elecciones.
Azcón también dependerá de Vox
El clima de rivalidad da que prever un panorama complicado en Aragón para los populares. Jorge Azcón apunta a un ligero margen de mejora de sus 28 actuales a 29-30 escaños de media. La bajada de partidos como Aragón Existe o la más que posible salida del Partido Aragonés del Parlamento complica una alternativa regionalista para el PP, que apunta a depender de un Vox que subiría de 7 a los 10-13 escaños. Sin embargo, aunque de primeras el aragonés ha evitado el cuerpo a cuerpo contra Vox, en los últimos días empieza a azuzar cuestiones como el "populismo" o "la pinza".
El saludo de Alejandro Nolasco y Pilar Alegría en el debate aragonés del lunes ha hecho que el PP vuelva a incidir en la complicidad y en los intereses mutuos de Vox y PSOE, algo que los de Abascal tachan de "ridículo". Creen en Vox que este tipo de "coletazos" de última hora responde a que están "preocupados y nerviosos" por el auge de Vox, aunque niegan dar importancia a los sondeos publicados. A esa preocupación achacan las calificaciones de "populistas" de Azcón contra ellos, que ha llegado a compáralo con Podemos. Azcón, recientemente, ha querido invertir así el principal eslogan de Vox de que PP y PSOE son lo mismo, comparándoles a ellos con Podemos, con la terminología expresada por Pablo Iglesias en sus comienzos
. La tensión por cuestiones como Mercosur y los agricultores es máxima entre Alejandro Nolasco y el popular. Se añade la compatibilidad de diciembre, donde el PP rechazó por "ilegales" unas condiciones que Vox ahora volvería a replicar, con mayor presión y con la duda de si también pedirán al PP entrar en otro nuevo gobierno. En diciembre, como se había pactado en la Comunidad Valenciana, se exigió un rechazo total al pacto verde, a la inmigración irregular y una rebaja fiscal extraordinaria, entre otros.
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