Se dice “referente de la España plural y multicultural” y apasionada de “romper los esquemas a la gente con mente cuadrada”, pero en sus declaraciones y actos públicos no hay registrada ni una sola palabra sobre la situación del Sáhara Occidental ocupado desde hace medio siglo con 'manu militari' por Marruecos ni sobre las sistemáticas violaciones de los derechos humanos que el régimen alauí perpetra contra su propia población. Noor Ben Yessef, rostro de los informativos de Antena 3 de origen marroquí, participa, en cambio, en actos institucionales de Marruecos en España y celebra su cercanía a la actual embajadora Karima Benyaich.
“Nuestra excelentísima embajadora Karima Benyaich dando un discurso muy emotivo sobre los lazos de unión entre España y Marruecos. Gracias por una velada exquisita”, escribía en julio de 2024 en su cuenta de Instagram tras asistir a la fiesta del trono organizada por la legación diplomática marroquí en España. Benyaich fue protagonista de la mayor crisis diplomática reciente entre España y Marruecos. En mayo de 2021, en plena llegada masiva a nado a Ceuta de miles de marroquíes, advirtió de que "hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir" vinculando el uso de la migración como respuesta a la acogida temporal en España al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Benyaich fue llamada a consultas el 18 de mayo y regresó a Madrid tras el giro copernicano de Pedro Sánchez en el litigio del Sáhara Occidental en marzo de 2022.
La loas a Benyaich son habituales en los mensajes en redes sociales de Ben Yessef, que se presenta como “periodista sevilla de ascendencia marroquí”. Hace unas semanas, volvió a coincidir con ella con motivo de la fiesta organizada para ver la final de la Copa Africana de Naciones en la que la selección marroquí cayó derrotada frente a Senegal en un partido repleto de incidentes que le han valido sendas sanciones a las dos federaciones. En un vídeo posterior, Ben Yessef acusaba a Senegal de haber logrado “una victoria sucia”.

Trabaja para la oficina de turismo marroquí en España
Su proximidad al cuerpo diplomático marroquí en Madrid la ha llevado a implicarse activamente en actos como el que se celebró el pasado junio en el Estadio Riyadh Air Metropolitano bajo el título de “Morocco Kingdom of Football”. Una actividad promocional de Marruecos con presencia de la embajadora, el cónsul y el director de la Oficina de Turismo marroquí en el que Ben Yessef ejerció de moderadora y presentadora. La jornada tenía como objetivo reivindicar el Mundial de fútbol como “una vía directa de comunicación de culturas que refuerza la colaboración bilateral entre ambos países” en medio de la pugna entre Marruecos y España por celebrar la final de un torneo al que Rabat se sumó en el tiempo de descuento tras la salida de Ucrania. “Feliz de trabajar con la Oficina Nacional Marroquí de Turismo”, reconocía Ben Yessef en sus redes sociales con unas imágenes en las que se le ve posar sonriente con la embajadora.
En una cómoda entrevista con El Mundo, de preguntas y respuestas cliché, Ben Yessef se reivindica como ejemplo de integración. “Además, me encanta romper los esquemas a la gente con mente cuadrada. Tiene que haber referentes así en la televisión porque la realidad de España es esa. Da igual quienes quieran ocultarla. A mí me encanta debatir con quien piensa diferente. Creo que lo que más choca es que te puedas sentir española porque lo eres y a la vez sientas un vínculo con el país de origen de tu padre. Lo que más coraje le da a la gente es que no te posiciones en su sitio. El marroquí me quiere llevar a Marruecos. El español, a España. El de la izquierda, para la izquierda. Y yo me he criado en la diversidad. Me siento un bicho raro en esta sociedad polarizada y extremista”, desliza.
En sus entrevistas y declaraciones públicas, Ben Yessef no ha hablado del contencioso del Sáhara Occidental, la ex provincia española ocupada ilegalmente por su país de origen desde 1975 y el último territorio pendiente de descolonización de África. Tampoco ha abordado las graves violaciones de derechos humanos y la ausencia de libertades públicas de Marruecos, con el periodismo independiente completamente perseguido. Marruecos es un país demediado por los abismos sociales, con altos índices de pobreza y grandes fortunas como las de Mohamed VI y el primer ministro Aziz Akhannouch, que según Forbes es una de las cinco fortunas que más ha crecido en el mundo árabe en el último año hasta alcanzar los 1.470 millones de euros.
Contra "la islamofobia"
Ben Yessef se ha expresado en sus redes en contra de la persecución o la censura del hiyab (pañuelo islámico). “Lo más importante es que haya libertad para que cada persona lleve lo que quiera siempre y cuando no interfiera en la libertad del otro. Lo de siempre, tolerancia. Y recordad, la problemática no reside en el velo. Reside en la obligatoriedad. Estoy leyendo muchos comentarios criticando a las chicas que llevan hijab. No nos desviamos del tema. Llevar hiyab una es decisión individual de cada mujer musulmana. No os entrometáis en la fe y en la identidad cultural de los demás”, advierte en su cuenta de Instagram.
En su Instagram la joven, que evita cualquier posicionamiento en los asuntos más sensibles y delicados entre ambas orillas, comparte algunos apuntes de su vida. “Mi padre lleva más de 60 años en España. Tiene nacionalidad española y él se siente, que es lo más importante, hispano marroquí. Porque nunca ha renunciado a Tetuán como su cuna, y a Sevilla como su hogar”, narra en uno de los vídeos.
“Mi padre para muchos es un inmigrante marroquí. Para otros es un sevillano marroquí. Para otros es el moro de Sevilla. Para otros es el marroquí que triunfa en España. Para otros es el hispano marroquí. En Sevilla se casó con una salmantina. Mi bella mamá se convirtió al Islam y juntos nos criaron amando las costumbres sevillanas. Mi abuelo materno me llevaba a ver los toros, mi familia me llevaba a ver todos los pasos de semana santa. Mi padre me enseñaba el Corán. Estuve en una academia de hip hop toda mi adolescencia y con clases de flamenco. Me enseñaron árabe inglés francés y español. Me encantaban las juergas flamencas, juergas flamencas a las que papá siempre intentaba unirse”, explica.
Ben Yessef recuerda que “en la universidad, mientras estudiaba periodismo, hacía muchos viajes Sevilla -Madrid solo para asistir a conferencias y exposiciones de escritores o políticos del mundo árabe, a pesar de que a papá no le gustaba que me interesara ese mundo porque en ese momento, el contexto social - político era muy convulso”.
“Y todo esto mientras era educada bajo la religión islámica. Una religión que me ha dado unos valores maravillosos que quiero inculcarle si Dios quiere a mis hijos. Si he estado callada durante este tiempo no ha sido en vano, ha sido por dolor. He tenido que hablar con mis padres. Porque me duele escuchar discursos islamófobos que se basan en conceptos erróneos y en gran parte por una etnocracia muy arraigada. Esta es mi vida y mi opinión personal, y seguiré utilizando mis plataformas personales contra discursos islamófobos”, asegura.
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