La entrevista de la presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola, al digital Okdiario provocó ayer una llamada de atención desde Génova, que reclamó "discreción" y "menos ruido" en la prensa, todo ello en medio de las negociaciones con Vox para alcanzar, al menos, un pacto de investidura que se antoja muy difícil. Lo hizo la vicesecretaria de Política Social del PP, antes secretaria de Organización, Carmen Fúnez, que ayer ejerció de portavoz del partido tras la reunión del cómite de dirección nacional. Pero tras el revuelo suscitado, desde Génova matizaban ayer que se trató de un "llamamiento general", no específico para la baronesa popular ni para el partido en la región.
Aducen en este sentido que en "estos días también han hablado todos los de Vox", entre ellos su portavoz, José Antonio Fuster, de las negociaciones en Extremadura. Y coinciden en que es necesario "menos comentarios en medios y más avanzar en las negociaciones", sin que ello, suponga una llamada dde atención a Guardiola aunque es a lo que ha sonado. Y en cuanto al llamativo titular, en el sentido de que el feminismo del PP y el de Vox son lo mismo "se cambió porque estaba manipulado".
El feminismo de Guardiola y el de Vox
Lo que dijo Guardiola en concreto, interrogada sobre si su feminismo era el escollo para alcanzar un acuerdo con los ultras, fue que "si mi feminismo fuera el de la señora Montero, que lo que le interesa es sacar violadores a la calle, entendería que pudiera ser un escollo. Pero el feminismo que defiendo estoy convencida de que es el feminismo que defiende Vox". Ese "estoy convencida" es lo que no salió en el titular, y a lo que se aferran los populares para decir que sus palabras se malinterpretaron.
Valencia fue junto con Extremadura los dos territorios que más dolores de cabeza dieron al PP tras las elecciones locales y autonómicas del 2023 y por razones diametralmente opuestas. En el caso del entonces candidato popular, Carlos Mazón, por firmar un pacto con Vox a los quince días de los comicios contraviniendo las instrucciones de Génova para esperar a la celebración de las generales. En el caso de Guardiola por llevar al extremo su enfrentamiento con Vox hasta el punto de abocar a la comunidad a una nueva repetición electoral que se salvó in extremis.
Guardiola, dispuesta a reeditar un gobierno de coalición
Pero ahora, si bien Extremadura vuelve a ser un campo de batalla con los de Abascal, la situación de Guadiola es muy diferente. Si entonces se negaba en redondo a incorporarlos en el gobierno autonómico, ahora ha sido la primera en apostar por contar con ello, en un cambio de estrategia que impregna a toda Génova. Les ayudó a tener un puesto más destacado en la mesa de las cortes extremeñas y ofrecido senador por designación autonómica y, lo que es más importante, asientos en el ejecutivo regional. Pero Vox quiere más, quiere la rendición de una líder a la que han llegado a calificar como "la Irene Montero de Extremadura".
Vox ha optado por el bloqueo en el caso de la baronesa popular, quien corre el riesgo de ir a su primera sesión de investidura, los días 3 y 5 de marzo con el 'no' de la ultraderecha, que sumará sus votos a PSOE y a Unidas por Extremadura. Ayer, en mitad del toque de atención de Génova, la presidenta en funciones recibió a una delegación del Parlamento Europeo para hacer campaña en contra del cierre de la central nuclear de Almaraz. En este sentido, reclamó a los eurodiputados que "lleven a Bruselas la voz de Extremadura, que es que Almaraz no se cierra". Este sí es un tema en el que PP y Vox pueden ponerse perfectamente de acuerdo.
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