Pese a la expectación, figuras clave en Sumar estiman que no habrá un debate sobre el liderazgo de la izquierda "al menos hasta abril", cuando se ahonde en los principios básicos que estructurarán la nueva plataforma de izquierdas. Y, por tanto, la incógnita sobre la actual dirigente política de Sumar, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, apunta a demorarse al menos dos meses más. Las fuentes consultadas de la organización, de alto grado, aseguran que no es recomendable apostar ya por nadie para "no quemar" a esa figura a más de un año de las elecciones. Tampoco creen idóneo el momento en pleno ciclo de comicios autonómicos a la espera de Castilla y León y Andalucía.
Esta previsión se da en medio de varias dudas. Por un lado, el dirigente de IU, Antonio Maíllo descartó este martes que vaya a dar ahora ese paso y aseguró estar centrado en Andalucía, donde será candidato. Figuras socias de IU creen que todo puede cambiar en cualquier momento y no descartan a nadie, en cambio. Aunque, como publicó recientemente este diario, la idea es la de posicionar al frente a una mujer. Gana enteros una fórmula de consenso frente a unas primarias cuya determinación sería complicada a nivel legal y logística. Sin embargo, internamente crece la incertidumbre al no ver factibles ningún liderazgo carismático, tampoco hombres.
El único socio que ha hecho una propuesta clara es Movimiento Sumar, el partido de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. Sus miembros la ven como única opción sólida. "Es la referente natural del espacio", aseguró la portavoz parlamentaria de los magentas hace una semana en el Congreso, Verónica Martínez Barbero. Pero la continuidad de la dirigente y anterior candidata, al menos en esa posición como cabeza de cartel para las próximas generales no es la mejor opción ni para IU -Maíllo considera que debe dar un paso atrás-, ni para Más Madrid. La duda es Catalunya en Comú, que evita pronunciarse incluso en privado. Ante el revuelo causado por Maíllo la semana pasada, instando a un paso al lado y luego rectificando, y después Movimiento Sumar presionando para la continuidad de Díaz, ésta abogó por aplazar ese debate y centrarse en la reformulación. Indirectamente, gana tiempo.
Que no haya primarias y todo deba decidirse por consenso juega a favor de Díaz, más si no hay un candidato claro común y hay riesgo de que se quiebre la unidad antes de tiempo. Hay distintas lecturas dentro del espacio.
Con el aplazamiento del debate, Yolanda Díaz gana tiempo para relanzarse. Carece de competidores con peso orgánico
Por un lado, están los que creen que Díaz está viendo cómo se puede dar un paso al lado para seguir colaborando sin tener el foco. Se confía en que sepa leer el momento tras un desgaste electoral que ven reflejado en las encuestas, pero también tras llevar un mando que no ha sabido imponerse al PSOE al exigir regeneración o una remodelación del Gobierno que no llegó; y no haber estructurado un ente decisivo en elecciones gallegas, vascas o europeas. Un mal ciclo que le hizo dimitir como líder orgánica de Movimiento Sumar y trastocó el proyecto. A partir de ahí los partidos empezaron a exigir reformas, horizontalidad y se han producido salidas como las de Compromís al Grupo Mixto.
Por otro lado, están los que ven un sucesivo intento de relanzamiento desde verano, con más entrevistas, dureza en el discurso a raíz del caso de Santos Cerdán y las corruptelas en torno al PSOE. También reivindicando a Sumar y a sus ministerios como el "motor de cambios" de la legislatura con cuestiones como la conciliación, la extensión de permisos, la defensa de causas adoptadas por el propio presidente Pedro Sánchez como el respaldo a Palestina y, principalmente, la fracasada reforma laboral y las constantes subidas del SMI. "Ella lo está intentando, se percibe, se ve", aseguran fuentes entre los socios de coalición. "Otra cosa es que lo consiga", añaden, asumiendo que hasta el momento no lo ha hecho.
Este mismo martes tras el Consejo de Ministros y 24 hora después de la firma del Gobierno con los sindicatos para la subida del SMI, Díaz entró al choque con Antonio Garamendi. El líder de la CEOE venía de criticar al Ejecutivo por subir "sin consenso" con la patronal el salario mínimo y por ponerse "morado a subir los impuestos" impidiendo subidas salariales. Garamendi insta al Gobierno a atender a asuntos como el abstencionismo laboral y dejarse de "populismos" e imposiciones. Frente a ello, Díaz le pidió "responsabilidad": "Gana 23 veces el SMI". El propio Garamendi aseguró después que Díaz utiliza el monólogo social como aliciente para una campaña electoral personal.
A nadie se le escapa que en barómetros como el CIS su popularidad no despunta entre el electorado después de ser una de las más valoradas entre 2023 y 2024. Desde principios de año, Díaz está por detrás de figuras como Sánchez y Gabriel Rufián en el caso de la izquierda cuando se pregunta sin dar opciones a los consultados, como respuesta espontánea. Un 30,2% de los votantes de Sumar prefieren a Sánchez como presidente frente al 18,6% que optan por Díaz. El 13,9% optaría por Rufián. Si se pregunta sobre la valoración de liderazgos concretos dentro del Consejo de Ministros, Díaz obtenía una ligera peor puntuación que Pablo Bustinduy -se descartó como relevo de la izquierda después de sonar-, Mónica García, Sira Rego o Ernest Urtasun.
Después de aplacar el debate sobre su continuidad el miércoles pasado, Díaz sigue sin confirmar si estará presente este sábado 21 en el círculo de Bellas Artes de Madrid para un primer acto de lanzamiento de la refundación en los que ni se conocerá ese liderazgo, ni la nueva marca ni grandes novedades, más allá del compromiso por coaligarse de IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y los comunes, algo que ya está en vigor. Dependerá de la intensidad de la agenda, aunque sí está confirmado que la vicepresidenta segunda protagonice un acto junto a Bustinduy y Estrella Galán este jueves sobre medidas sociales en las políticas europeas. Será en el mismo enclave. No se descarta finalmente que comparta escena con el resto de ministros.
La señales que apuntan a un relanzamiento
El refuerzo del papel institucional con pactos como el del SMI de 2026 o la reforma de la ley de prevención de riesgos laborales dan combustible a Díaz. Se suma la falta de alternativas de renombre juegan en favor de Díaz.
No terminan de calar las propuestas que suenan dentro de Sumar. Urtasun es percibido como poco carismático por algunas facciones. Tampoco Ada Colau, ya fuera de la política, se la ve como un aliciente después de años en la primera línea. Otras propuestas que suenan son las de Unai Sordo, algo que ha ido desinflándose posteriormente. Desde CCOO señalan a El Independiente no ven un encaje claro, incluso que puede terminar dividiendo al no convencer a todo el mundo. "No hay nada de eso", apuntan desde IU. Desde las facción madrileña coge impulso Eduardo Fernández Rubiño, quien ya sonó para las últimas europeas, pero se le percibe como más idóneo para hacer tándem con Rita Maestre en Madrid.
En añadido, el respaldo público de Movimiento Sumar la semana pasada da a entender que hay un convencimiento previo, aunque desde el partido defienden que es ella quien tiene que pronunciarse. No esperan que sea antes de primavera.
Asimismo, la actitud de Díaz es parecida a la que tuvo en 2023. El patrón se repite: primero pidió escuchar y después afirmó que "no ganamos un país si defendemos una mesa camilla y hablamos de listas electorales. Los problemas están ahí fuera (...) y necesitamos mirar ahí para ganar un país". Tras ello anunció que daría un paso adelante. Ahora dice que sería "un gravísimo error habla de nosotros mismos", en ese estado inicial.
El mensaje desde Mataró (Barcelona) hace unos días ahonda en ello. En la idea de un programa de mínimos y de alianza que recuerda a los meses previos del lanzamiento de Sumar y del paso dado en Magariños para ganar "la ilusión" y una "esperanza" a la que se vuelve a apelar. A esa unidad llegarán sin Podemos a diferencia de 2023 de darse el caso. Los morados insisten en que este replanteamiento de Sumar quedará en lo mismo y seguirá siendo una herramienta al servicio del PSOE. Desde el espacio auguran que Podemos acabará siendo un reducto por debajo del 3% que no impedirá consolidar a la marca.
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