Una de las líneas rojas de Podemos hasta la fecha para repetir la coalición con todos los partidos nacionales y regionales que componen Sumar era la presencia de Yolanda Díaz en el proyecto. Querían que tanto ella como su espacio, Movimiento Sumar -hay que diferenciar la formación con la confluencia-, regresasen a su nicho ideológico natural, y apuntaban al PSOE. Sin embargo, el paso al lado de la actual vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, renunciando a competir internamente por liderar la nueva marca de la izquierda alternativa, no ha generado reacción alguna en Podemos. No tienen intención de valorar nada por el momento de asuntos ajenos a su formación.
La posición se asemeja a la mantenida en estos últimos dos años cada vez que había una posición pública favorable a la unidad, incluido por parte de Díaz. A principios de enero de 2025 hizo un llamamiento claro para que Podemos entrase de nuevo a confluir, y el partido respondió con un contundente silencio. Se la ignoró por completo. Ese silencio se mantiene a día de hoy.
Los morados vienen jugando a mantener la expectación, con la incógnita siempre por delante, dejando caer que existe capacidad de entendimiento con el resto de socios, en especial con Izquierda Unida, pero al mismo tiempo reivindicando que ninguno de los partidos que comparten el Consejo de Ministros con el PSOE puede promover un proyecto "autónomo" y "transformador" a diferencia de ellos. Ni si quiera los de Antonio Maíllo. Podemos cree que sigue siendo ese elemento de cambio a pesar de los resultados en Aragón -Extremadura es una aldea ideal donde la izquierda plural permanece fuerte-, donde han desaparecido del Parlamento, y las previsiones similares para Castilla y León.
Fuentes del partido hacen un matiz: "El escenario autonómico nunca ha sido bueno para la izquierda -a la izquierda del PSOE-. Hay voto dual. No es lo mismo votar a un candidato de Podemos autonómico que apostar por Irene Montero". La actual eurodiputada y exministra de Igualdad fue designada por su partido el pasado 6 de abril. Ya concurrió así en las europeas arañando más de medio millón de votos, 300.000 menos que los seis partidos que concurrieron por Sumar, lo que para el partido es una demostración de fuerza en el espacio de la izquierda.
Precisamente Podemos viene reseñando esas disonancias que aprecian con el proyecto de Sumar incluso del primer acto político de la refundación bajo el lema "un paso al frente". Creen que van a continuar. Abierto el debate de la izquierda las presiones vienen siendo cada vez más fuertes con todo. Desde fuera, pero también dentro del propio partido. Hay algunos círculos autonómicos, como el de Extremadura con Irene de Miguel a la cabeza, su dirigente regional más fuerte en estos momentos, que rema a favor de la unidad. Pide que la cúpula de Madrid se abra a la coalición de fuerzas sin renunciar a que Montero tenga un papel protagonista.
Cualquier unidad entre Podemos y Sumar pasa por que Irene Montero tenga un papel clave en la coalición
Aquí el debate es qué busca Podemos, si integrarse en ese espacio de debate horizontal que defienden desde IU a Más Madrid y Catalunya en Comú, o retornar a la etapa de Unidas Podemos donde la voz dominante era la suya.
Sumar quiere negociar sin imposiciones
Mientras que Podemos guarda silencio o evita el asunto públicamente, fuentes de Sumar acreditan que se dan cotidianamente conversaciones a distintas escalas. Mencionan "entre grupos" parlamentarios y también en el ámbito regional. Algo que se produce mientras delegaciones autonómicas de Sumar, como la vasca, garantizan que habrá una coalición de toda la izquierda -sin incluir a EH Bildu- en Euskadi para las próximas generales. Pero resaltan que la postura de los morados hacia la unidad es complicada: "Dos no se ponen de acuerdo si uno no quiere". Podemos niega cualquier conversación, en contraposición.
Fuentes de la confluencia comunican que no hay "condiciones" para entrar pero que hasta le fecha Podemos tampoco se ha posicionado y ha demandado nada para explorar una candidatura conjunta. "La única condición es que haya unidad para ganar la mayor cantidad de votos". Hay que recordar que en junio de 2023, Díaz vetó la entrada en listas de Pablo Echenique o Irene Montero, quien había tensado la coalición con los socialistas en la legislatura anterior. Ya integrados en un grupo parlamentario en el Congreso, la falta de horizontalidad en las decisiones y en la atribución de competencias deterioró la relación. Fue determinante la extensión de esos vetos al Consejo de Ministros, bloqueando la presencia de algún representante morado.
Preguntados los magentas por la posibilidad de negociar que Montero sea candidata, se traslada que "no se ha puesto sobre la mesa" pero que en este momento hay que definir espacios y políticas, y que los liderazgos vendrán más adelante. A Sumar la expresión de Podemos de "las alianzas caerán por su propio peso" les sugiere el deseo de los de Belarra de ir con sus siglas por delante con acuerdos de incorporación en listas, algo que choca con lo que se plantea ahora. No hay temor por que socios como IU acaben desertando hacia Podemos en el futuro. "Si renuncian a esa unidad con nosotros tendrán que explicarlo, y será difícil", opinan en el espacio.
Los socios de Sumar presionan: creen que Podemos tendrá difícil explicar por qué no se integran con ellos
Los liderazgos no entran ahora en el itinerario de Sumar, quieren hablar de políticas. De hecho, en la formación se emplazan "al menos hasta abril" para empezar ese debate. Con la marcha de Díaz, cualquier candidatura podrá abordarse por consenso sin necesidad de unas primarias que en el espacio ven muy complicadas.
Podemos insiste en diferenciarse del resto
Para figuras de Podemos posicionarse sobre la refundación de Sumar sin que haya nada palpable sobre la mesa es complicado. Se asegura que hay "respeto" por los procesos autónomos de cada formación, en todo caso. Extienden esa falta de claridad a otros movimientos como el de Gabriel Rufián, que este miércoles se daba un baño de masas entre chavales en las inmediaciones del Congreso con numerosas peticiones de selfies. Desde el partido se traslada que hay un problema de fondo, y es que ambos procesos, el de las charlas de Rufián y el de Sumar están generando "expectativas" que no van a ningún sitio y van a acabar frustrando a los votantes de izquierda.
Para los morados es crucial que haya una reflexión entre los socios de Sumar más allá de si figura o no Díaz, y es si se quiere seguir siendo un instrumento "plegado" al PSOE. "Debe haber una reflexión seria" de qué se quiere ser. En Podemos creen que parte del crecimiento de la ultraderecha viene derivado de un Ejecutivo que se ha movido poco y de unos socios que no han presionado lo suficiente dentro de Moncloa. La clave, creen, es una propuesta muy ideológica que pugne de tú a tú con partidos como Vox, y por el momento solo ellos se ven capacitados desde una posición ajena al Gobierno de Pedro Sánchez.
"Si es para repetir Sumar", una propuesta 2.0, "Podemos no va a entrar en eso", insisten los morados. Creen que hace falta una alternativa al bipartidismo, no un apoyo secundario de una de sus patas.
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