El paso al lado de Yolanda Díaz como referente de la izquierda alternativa abre una proceso complicado para el espacio. Pese al desgaste de la mandataria, la izquierda ahora aglutinada en la confluencia magenta e inmersa en un proceso de reconstrucción ajeno a Podemos pierde a su liderazgo estrella. Todo pese al desgaste reflejado en los sondeos en los últimos meses, con mínimos en sondeos como los del CIS, Sigmados o Sociométrica. Díaz deja una orfandad complicada de subsanar, sin referentes tan carismáticos en la primera línea de los cuatro partidos de la coalición: Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Cataluña en Comú.
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo seguirá ejerciendo sus funciones en el Ejecutivo con normalidad. La renuncia es interna, partidista. Aunque ella misma tras trasladar su "decisión meditada" desde finales del año pasado, aseguró que seguirá acompañando al espacio para ese relanzamiento electoral. Y es previsible que en ese periodo y durante su estancia en el Gobierno, apadrine y puje por un favorito. Se prevé que sea Bustinduy. Ocurrió con la propia Díaz en el pasado: Pablo Iglesias la eligió como relevo, aunque todo tuvo un trágico desenlace personal entre ambos, con acusaciones de traición a la izquierda y vetos mutuos.
La promoción de Pablo Bustinduy
Durante la segunda mitad de 2025, en el momento más crítico del Gobierno de coalición en los que Sumar demandó regeneración al PSOE sin apenas éxito, tampoco para una remodelación de Gobierno, Díaz mostró notable respaldo a Pablo Bustinduy, el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2023, una de las carteras clave junto a Trabajo durante esta etapa política de la izquierda. No es destacable una progresiva promoción del madrileño desde el ámbito magenta. Es artífice de la extensión de permisos por cuidados y paternidad, ha liderado batallas por la vivienda y escudos sociales como el antidesahucios. Ha promovido medidas como la prohibición reciente de venta de bebidas energéticas a menores de 16 años.
Hay que reseñar que Bustinduy es independiente dentro de la confluencia tras su paso previo por Podemos hasta 2019. Pero fue uno de los fichaje estrella de la formación para las generales de 2023 a petición de Díaz y precisamente esa ausencia de vinculación partidista encaja a la perfección con el ideal de organización colegiada que decida la hoja de ruta de forma equilibrada. No habría interés por beneficiar ninguna sigla en concreto. Hay quien compara su estilo al de Íñigo Errejón, estudioso, ligado al mundo universitario y a la investigación, con capacidad de análisis político. De hecho, sectores de la coalición lo vieron como un sucesor factible, sin apenas desgaste. Así lo adelantó El Independiente, el año pasado.
Es necesario precisar que no convence a todos por un menor carisma que Díaz, menos pasional de cara al público en los mítines y los debates, pero hay consenso en que es la alternativa más clara en el horizonte. Abierto el debate sobre su figura, él mismo se auto descartó en noviembre al no querer liderar nada y querer centrarse en sus competencias ministeriales. Aunque hay quien intuye que fue un gesto de respeto a Díaz hasta que ésta tomase una decisión y ahora con el camino libre podría trabajarse su candidatura. Otros acreditan que realmente él no quiere -ni si quiera aclara si quiere continuar en política al término del mandato-, lo que no quita que en un periodo crítico se le empuje a dar el paso. Pese a esa ausencia carismática, Bustinduy, en un momento de unidad, es el que menor rechazo genera a todos los socios.
Esta misma semana, Gabriel Rufián aseguró que sería "maravilloso" para la izquierda que Bustinduy fuese candidato. "A mí no me toca decidir si tiene que ser candidato. Sería irrespetuoso por mi parte, pero sería maravilloso", trasladó después de venir pidiendo candidaturas de unidad y prioridad estratégica al conjunto de la izquierda para "ganar escaños en cada provincia" a Vox. El catalán ha llegado a compartir una intervención reciente del madrileño esta semana en X.
Movimiento Sumar carece de liderazgos fuertes. La opción de que la coordinadora Lara Hernández dé el salto no se contempla: fuentes del espacio creen que es más competente a nivel orgánico y en futuras negociaciones. Tampoco hay muchas figuras en el resto de formaciones que inviten al consenso como Bustinduy.
Sira Rego por parte de IU
Desde IU hay quien asegura que no tiene por qué elegirse un nombre destacable o que ocupe uno de los ministerios ahora. Pero son conscientes de que un rostro potente movilizará más de cara a las generales. Si se habla de cifras, Bustinduy es el más conocido entre los electores del resto de ministros salvo Díaz. Solo empata técnicamente con Ernest Urtasun, ligeramente por debajo, con un 31% de conocimiento; de la mitad entre el electorado de Sumar. El hecho de que Antonio Maíllo haya desembarcado de imprevisto como candidato para las andaluzas que transcurrirán en los próximos meses demuestra la importancia de un liderazgo reconocido.
Los izquierdistas tienen preferencia por una mujer, en todo caso. Sería "interesante explorarlo", dicen, sobre todo si definitivamente Podemos va por su cuenta con la candidatura de Irene Montero por Madrid y con Sánchez, Feijóo y Abascal de candidatos. Dentro de la organización si se prefiere a alguien de la misma cuerda, su propuesta más potente que encaje con ese esquema es Sira Rego, cuando Maíllo se descarta. Es ministra de Juventud e Infancia. Aunque fue competidora del actual coordinador federal, Antonio Maíllo, en las últimas primarias de IU, la relación entre corrientes parece haberse estabilizado en los últimos años, ya con la nueva dirección más que rodada. Rego es afiliada del PCE y de IU.
La opción de que el propio Maíllo acabe dando el paso siempre está ahí. En su entorno comentan que si él tiene que hacerlo será "una mala noticia" para el espacio, porque no habrá habido una alternativa clara previamente. Aunque facciones del espacio creen que esa iniciativa permanente por querer reflotar y refundar la marca, por igualarla entre todos los socios, y al ser IU uno de los motores de la izquierda estatal, esconden un interés real por lanzarse. Por ahora, Maíllo está centrado en su candidatura como cabeza de cartel de Por Andalucía. El movimiento, inesperado hace unos meses, tiene una lectura de fondo: la promoción previa a las generales, sobre todo si se consigue un buen resultado en plena crisis del PSOE y frente a las candidaturas de Adelante Andalucía y Podemos.
Colau se queda al margen y Urtasun genera menos consenso
El regreso de Ada Colau a la vida política, y esta vez nacional tras su paso por la alcaldía de Barcelona y la fundación de Catalunya en Comú, es una de las opciones que con el paso de los meses se ha ido apagando. Ella misma a finales del año pasado negó que esté en ese propósito. Sí que de cara a una futura campaña puede tener un rol relevante para la movilización.
En su partido está integrado el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, quien ha sonado ya en varios procesos: como alternativa de alcaldable para la ciudad condal o como relevo de Díaz al frente orgánico de Movimiento Sumar. No se posicionó finalmente a ninguno. Se duda que esta vaya a ser la ocasión. Incluso le ven menor carisma que a Bustinduy. Actualmente es responsable Institucional de Comuns, fue eurodiputado y vicepresidente de Los Verdes europeos en la Eurocámara.
Hasta la fecha ha estado muy ligado a Díaz, algo que dependiendo de a quién se pregunte, le sería un problema o un plus de confianza. Pero en una nueva etapa y por su inclinación política hacia los Comuns, puede priorizarse a otra persona de consenso. Internamente se le considera un valor más estratégico y muñidor de acuerdos. Es uno de los principales interlocutores con el PSOE y los socios externos.
Triple opción en Más Madrid
Hay más posibilidades de que el candidato al Gobierno salga de Madrid que de Cataluña, aunque son mínimas. Hay tres opciones bajo la lupa. Por ahora, Mónica García, la ministra de Sanidad y dirigente de las siglas no es una de ellas, viene enfriando una candidatura al Gobierno y está más por reafirmar a Más Madrid en más ayuntamientos, intentar ganar alcaldías y repetir en unas primarias para volver a concurrir contra el PP de Isabel Díaz Ayuso. Hay más interés en la política local que nacional, sin renunciar a tener influencia.
Pero se ponen los ojos en las figuras de Manuela Bergerot, portavoz en la Asamblea de Madrid, y especialmente la líder municipal Rita Maestre. En el Círculo de Bellas Artes fue la encargada de abrir el evento con un discurso, lo que lanza un interrogante de si con ello se ha querido decir algo. Es uno de los perfiles más jóvenes y con larga trayectoria política, aunque municipal, desde su paso en 2014 con Podemos. Una tercera opción en las quinielas es la de promocionar a Eduardo Fernández Rubiño, un par de años menor que Maestre. Ha pasado por política nacional como Senador, por autonómica como parlamentario en la Asamblea de Madrid y ahora como concejal en el Ayuntamiento de la capital.
Tanto Maestre como Rubiño, por su juventud, pueden agitar banderas clave para atraer al electorado más novel: el ecologismo, el acceso a la vivienda, feminismo o la defensa del colectivo LGTBI y el combate de la precariedad laboral, entre otros. El mayor inconveniente es que se han convertido en rostros esenciales en la política madrileña y para el partido prescindir de ellos puede descompensar el tirón electoral doméstico. Al igual que en IU, en Más Madrid se coincide en valorar como más acertado que haya una candidatura femenina.
Por el peso estatal, la opción de Bustinduy es la más fuertes a priori. La unidad con Podemos, algo aún muy complicado y que no se percibe en el horizonte, podría precipitar la entrada de Montero en esa disputa, algo que quizá despejaría cualquier debate promocionándola directamente. El problema es que aunque puede ser la mejor opción electoral, el resto de socios no la quieren como candidata porque sería ceder directamente el control a Podemos, y lo que se reclama es sumar en igualdad de condiciones. Fuentes de Podemos afirman a El Independiente que es complicado que la marcha de Díaz resuelva el debate y facilite la entrada en la refundación de Sumar, en todo caso.
Unai Sordo niega que vaya a ser candidato
Otras opción sobre la mesa es explorar una candidatura externa, que no incline la balanza hacia ninguna formación y que llegue desde la sociedad civil, el mundo sindical o de los colectivos sociales dispuesto a asumir unas directrices políticas desde los cuatro partidos. Más cuando Sumar quiere articularse a modo de partido colegiado como el Nuevo Frente Popular francés, donde las decisiones se toman conjuntamente. Ha trascendido la posibilidad de que Unai Sordo, líder de CCOO pueda dar el paso. Pero en su entorno niegan que eso vaya a ocurrir. Aunque no se desmiente que haya habido sondeos. Él mismo lo desechó este jueves. Se niega cualquier posibilidad por parte de Gabriel Rufián, que seguirá vinculado a ERC y concurrirá por Barcelona.
Cualquier decisión pasará por el consenso de las fuerzas integrantes de ese nuevo frente amplio, aunque las primarias cada vez van perdiendo más peso. Sobre todo ahora que Díaz renuncia voluntariamente a que haya pelea orgánica al comprobar su falta de apoyos en todos sus socios. Fuentes del espacio aseguran que ningún debate de liderazgos se abordará antes de abril, dado que se quiere priorizar la consolidación de ideas políticas y objetivos para luego abrir ese debate. A diferencia que en la década pasada, la izquierda alternativa que se había consolidado con el 15-M, el nacimiento de Podemos, las mareas y los movimientos sociales, carece de liderazgos fuertes como el de Iglesias y cantera como la propia Colau, Alberto Garzón, Errejón u otros referentes de peso hoy desgastados, desconsolidados o a otros quehaceres.
Te puede interesar