Las elecciones autonómicas de Castilla y León han dejado numerosas lecturas, a derechas, a izquierdas, entre partidos. Pero una de las más claras radica en el hecho de que los partidos del bloque de la derecha superan por primera vez en estas elecciones el récord histórico de porcentaje electoral con el 56,1% de los apoyos. Hasta la fecha había dos precedentes claros. Por un lado, la suma del Alianza Popular y del CDS -la renovación de la UCD de Adolfo Suárez- en 1987, que alcanzó el 53,6%, con el 34,2% de ellos a los populares. Por otro lado, en 2022, PP (31,4%), Vox (17,6%) y Ciudadanos (4,5%). En las anteriores elecciones se llegó al 53,3% del voto para la derecha.

Ahora PP y Vox, que crecen en las urnas, y Se Acabó la Fiesta (SALF), que consigue un muy ligero porcentaje electoral, baten la cifra casi 40 años después en un feudo históricamente conservador y donde el PP viene prolongándose casi cuatro décadas en el poder en solitario y más recientemente con alianzas a la espera de comprobar cómo se materializa el nuevo gobierno de Alfonso Fernández Mañueco o si habrá repetición electoral como augura el candidato socialista, Carlos Martínez. El crecimiento de la derecha en la región, como expone el siguiente gráfico, es solo una de las claves de la última convocatoria de comicios castellano-leonesa.

El PP de Mañueco, el gran reforzado en las urnas

El mayor favorecido de ese crecimiento en urnas es el PP de Mañueco, aunque ninguna de las tres principales formaciones desde centroderecha a la ultraderecha se ha visto penalizado, todos han avanzado de una u otra manera. El partido mejora sus cifras homogéneamente, y despunta tanto en entornos rurales como urbanos. Hay resultados anecdóticos, como el de Valdeprado (Soria), donde sus cinco residentes apoyaron a Mañueco.

Uno de los enclaves con mejores resultados para el popular ha sido su Salamanca natal. Sube 3.000 votos y del 38,5% al 43,2%. Gana en ciudades medias como Tormes, con una diferencia de 12 puntos sobre los socialistas, y se replica la tendencia, de amplitud entre el primer y segundo puesto en lugares como Santa María de Tormes -43% para el PP-. El PP incluso consigue superar al PSOE en enclaves de dominio socialista como Béjar, con 3 puntos de diferencia sobre el PSOE, un 36% frente al 33% de Martínez allí. Mañueco aumenta las distancias del mismo modo en Ciudad Rodrigo, con una diferencia de 43-27% de los votos con el PSOE. 23 puntos de distancia en Guijuelo y 25 puntos en Vitigudino.

La situación se da igualmente en Zamora. El PP gana en el 80% de las localidades, en 196 de los 248 municipios. Destacan 3 casos más: el de Palencia, Burgos y León. En los dos primeros Mañueco consigue volver a dar la vuelta y situarse en la primera plaza después de haberla perdido frente a Luis Tudanca en 2019 y nuevamente en 2022. La distancia de votos, en todo caso, es mínima. En Palencia 30.318 vs. 29.072 sufragios; en Burgos 61.757 vs. 60.238. En León, si bien el PSOE sigue consolidado como primera fuerza, su crecimiento ha sido mínimo, de unos 1.500 papeletas. Mientras UPL retrocede muy ligeramente y retiene sus 3 escaños, el PP empata a 4 procuradores con los socialistas, pero crece de 56.400 a 65.100 votos. Sube poco también Vox.

3 escaños clave para Vox que quedaron en el camino

Aunque Vox a superado su techo en unas elecciones autonómicas, la incapacidad de superar el 20-21% de los votos supone un golpe en la dinámica de crecimiento del partido en Extremadura y Aragón. Eso sí, el principal mazazo llega por los 3 procuradores 'perdidos' por la formación al quedar al borde del reparto en Valladolid, Zamora y Segovia, llevándoselos finalmente el PSOE. El 1,4% de los votos al partido de Alvise Pérez, SALF fue crucial. Aunque la lectura que hacen fuentes nacionales de Vox es que los votos no pertenecen a nadie y que de no votarse a SALF no necesariamente esas papeletas irían a Vox. En todo caso, SALF consiguió 4.435 votos en Valladolid, 895 en Zamora y 1.195 en Segovia, y Vox se quedó a 1.680, 284 y 1.600 nuevamente de conseguir un escaño extra en cada provincia respectivamente. Además, ese 1,4% habría permitido superar los 20 puntos de voto.

A diferencia de otras elecciones, Vox consigue su principal voto en los entornos rurales, en aquellos municipios menores a 1.000 residentes, aquellos que componen el 12% del territorio. Hay algunas excepciones de pueblos más grandes, de entre 5.000 y 10.000 habitantes, donde Vox gana al PSOE. Son 10, en todo caso, como Aldeamayor de San Martín. Por encima de lo 23.000 residentes destaca únicamente Arroyo de la Encomienda, en Valladolid. Allí Vox gana. Ese éxito en las localidades más pequeñas le lleva a sumar 68 victorias de los 2.248 municipios que vertebran la región. Puede mencionarse ejemplos como Barruecopardo (Salamanca), Argañín (Zamora) o Burón (León).

En Villán de Tordesillas, Valladolid, el voto a la derecha y la extrema derecha alcanza el 93%

Una de las anécdotas que deja la jornada es el resultado en Villán de Tordesillas (Valladolid): allí Vox arrasa por encima del 50% con 47 votos, dos más procedentes del PP que en 2022. Le sigue el PP con 28 votos, pero destacan el caso de FE de las JONS, que consigue cuatro votantes como Alvise, los mismos que el PSOE. Allí la derecha suma el 93,18% de los sufragios.

El PSOE se consolida en la oposición con el éxito en Soria

Además del éxito de la derecha, otra de las principales claves de las elecciones del pasado domingo son el crecimiento del PSOE en la región, del 30% al 30,8% de los votos y con dos escaños extra para llegar a los 30. Tres de ellos podrían haberse movido a Vox cambiando la percepción de las urnas. Los principales apoyos de Martínez en estos comicios han surgido de las poblaciones medianas, como Ponferrada, Aranda del Duero o Miranda del Ebro. Su voto es menos rural que el de Vox.

Han ganado en 500 localidades y en la mitad de los 16 enclaves con más de 20.000 votantes. Asimismo, en dos capitales, en Palencia -pese al giro a la derecha en la provincia- y en Soria. La provincia fue crucial en ese éxito del socialista. Coincide que Martínez viene ejerciendo de alcalde en la capital desde 2007 y ha conseguido una adhesión de una buena parte del votante de Soria Ya, que se mantiene con uno de sus dos escaños en las Cortes. Mientras uno va a Vox, el otro se desplaza al PSOE. Martínez mejora las cifras de Tudanca allí: pasa del 18,6% al 32,03% de los votos en Soria con el descalabro a la mitad del partido provincialista. En la capital va más allá: del 18% al 37% del voto, con Soria Ya bajando del 50% al 23,4% y reforzando algo a PP y Vox.

La izquierda a la izquierda del PSOE, en mínimos historicos

Por otro lado, el desplome de la izquierda alternativa de Podemos y la repercusión mínima de la nueva alianza de IU-Movimiento Sumar-Verdes Equo, permitió a Martínez cosechar un escaño en Valladolid a costa del que tenía Podemos desde 2022. Allí se intuye una transferencia de unos 10.000 votos de la coalición morada al PSOE. De los 62.138 votos obtenidos anteriormente, Unidas Podemos desciende a poco más de 6.000 y la nueva alianza de izquierdas se queda 27.000. Se pierden 23.500 por el camino. Ni si quiera en Zamora capital, donde IU tiene a su único alcalde, esa alianza saca buen resultado: un 4,95% frente al 35,7% del PP, el 31% del PSOE y el 17,4% de Vox. En las municipales de 2023, Francisco Guarido obtuvo un 37,5% de los votos, seguido del 28,6% del PP.

El voto urbano de Podemos se desinfla por completo. En Valladolid, donde obtuvo máximos, pasa de 19.100 votos a 2.300. Allí venían insistiendo con asiduidad con distintos actos en esta campaña electoral. La suma de Podemos e IU-MS-VE, de la izquierda alternativa en general, suma un 2,9%, la peor cifra del espacio en el histórico de elecciones. El peor precedente es el 3,1% de IU en 2007, y el 3,2% del PCE en 1983.