A la supervisora del proyecto de Tragsatec en el que fue contratada Jessica Rodríguez primero le dijeron que era sobrina de Koldo García. Después, del exministro José Luis Ábalos. En otras ocasiones, simplemente "la sobrinita". En cualquier caso, según su testimonio, su incorporación respondía a "una instrucción que debía cumplirse", incluso pese a las reservas que habría expresado la entonces presidenta de ADIF, Isabel Pardo de Vera.
Así se desprende de la documentación que el Grupo Tragsa ha entregado este miércoles al Tribunal Supremo, un informe interno que analiza el 'enchufe' de la que era pareja de Ábalos en la empresa pública Tragsatec. Este extremo se abordará en el juicio de las mascarillas del 'caso Koldo', cuyo arranque está previsto para el próximo 7 de abril.
En ese informe —al que ha tenido acceso El Independiente— se recoge, entre otros extremos, el testimonio de la propia supervisora del proyecto, Virginia Barbancho. Según su relato, recibió el currículum de Jessica en un correo remitido por el entonces director de Gestión Administrativa de ADIF, Ignacio Zaldívar, acompañado de un escueto: "Llámame".
Ya por llamada telefónica, le indicó que Jessica era "sobrina" de Koldo García, exasesor del entonces ministro de Transportes, y que debían proceder a su contratación. Asimismo, Zaldívar le aseguró que Pardo de Vera estaba "muy molesta con la situación", pero que, a pesar de ello, debían seguir adelante con el trámite: "Era una instrucción que debía cumplirse".
De acuerdo con la investigación del 'caso Koldo' en el Supremo —que corrió a cargo del magistrado Leopoldo Puente—, la entonces novia de Ábalos fue contratada en Tragsatec el 2 de marzo de 2021. Allí estuvo hasta el 1 de septiembre de ese mismo año, percibiendo un salario mensual de unos 1.200 euros. Según recoge el instructor en un auto de noviembre de 2025, Jessica fue incorporada "sin que hubiera de superar ninguna clase de proceso de selección relevante", y ella misma reconoció no haber acudido "ni un solo día" a su puesto de trabajo.
Barbancho, por su parte, sostiene que en ningún momento se le comunicó que Rodríguez no fuera a trabajar, sino que se le indicó que desempeñaría sus funciones en modalidad de teletrabajo. Algo que, a su juicio, podía interpretarse como un "trato de favor", en comparación con otras compañeras que acudían a la oficina "al menos un par de días" a la semana.
Presiones de ADIF para "no molestar" a Jessica
De hecho, cuando el empleado encargado de supervisar los fichajes del resto de los trabajadores, Sergio Bote, comprobó que Jessica no cumplimentaba los partes horarios, se lo recriminó directamente a ella. Tras ello, Barbancho le hizo llegar un correo que le había sido reenviado en el que se advertía: "Hay un tal Sergio Bote molestando a Jessica, que lo paren".
El testimonio de este trabajador también aparece recogido en el informe, y corrobora la existencia de indicaciones externas para no insistir en el control horario de Jessica. Así, explica que recibieron instrucciones de un interlocutor en ADIF para "no insistir" y estar "tranquilos con esta chica".
Aunque asegura que entonces desconocían su identidad concreta, admite que, por los mensajes recibidos, la consideraban "un poco especial" y "bien relacionada": "Suponíamos que era alguien protegido por ADIF". Llegó a reclamar hasta en tres ocasiones a Rodríguez que cumplimentara el parte horario sin obtener respuesta por su parte.
Tras este episodio, Bote elevó la incidencia dentro de la empresa y, meses después, una compañera le señaló: "¿Te acuerdas de esta chica? Era la novia de Ábalos".
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