El proceso iniciado este miércoles por el exdirigente de Vox y actual presidente de la fundación Atenea, Iván Espinosa de los Monteros, para propiciar que se abra un debate sobre los principios ideológicos y el funcionamiento orgánico del partido en un congreso extraordinario, ha agitado a la primera línea de los de Santiago Abascal. Se acusa a Espinosa y sus apoyos de dejarse instrumentalizar por Génova, por el PP, para intentar debilitar a Vox estratégicamente. Para hacerlo "dócil, sin mordiente", convertirlo en "el partido que el PP sueña que seamos", escribió en X como reacción el diputado y portavoz nacional de vivienda de Vox, Carlos H. Quero.

Estos reproches se lanzan en pleno choque de la derecha, cuando Vox sale fortalecido de los procesos electorales autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León y tiene por delante la negociación de tres gobiernos con el PP de Alberto Núñez Feijóo. Cuando se prevé el mismo escenario en Andalucía a partir de junio. Igualmente, ha sacado a relucir una guerra sucia desde hace tiempo entre actuales cargos de la formación y el exportavoz en el Congreso.

Espinosa denunciaba este miércoles que nada más anunciarse el interés de proponer un debate profundo en Vox, ha recibido ataques "de los que fueron compañeros anteayer". Quizá, valoraba, así los "juniors y los nuevos creen que se asciende más rápido o mejor". "Además de ser feo, es una actitud de perdedor", consideraba, generando la reacción de su 'sucesor' en las competencias económicas, José María Figaredo. Le afeó haberse ido en 2016 para volver en 2018 con el subidón de Andalucía. "En 2023 cuando Vox pegó un bajón, tras tus años como portavoz, te fuiste. Y en 2026, cuando pega un subidón, finges volver. Así que no sé quién es nuevo y quien es viejo. Cada vez es más evidente quién está con Vox y quién con el PP", le recriminaba en X.

Durante la jornada los perfiles de representantes de Vox, satélites digitales y críticos echaron humo en la plataforma de Elon Musk. Otra de las tesis que emerge dentro de Vox es que no prima tanto el condicionamiento del PP, sino que esta ofensiva contra Bambú radica en el deseo de Espinosa y los suyos de liderar la formación. Y que se está dispuesto a cualquier cosa para conseguirlo, para volver a tener algo que decir en política. "Para eso tienen que derribar a la única esperanza de millones de españoles. Saben que a ellos no les seguirá nadie, porque no son líderes, son lobos del bipartidismo disfrazados de corderos. Son traidores y entre ellos no hay lealtad, terminarán apuñalándose, al tiempo", escribió por la misma vía el diputado David García, fiel a Abascal.

De hecho, figuras del partido no descartan que esta ofensiva acabe derivando en una escisión si no se consigue el propósito refundacional. No ven peligro, en todo caso. Ya se ve a Alvise y Se Acabó la Fiesta como proyecto competitivo que no ha conseguido hacer daño directo a Vox, aunque por unos pocos miles de votos dejó este domingo a Vox sin tres escaños en Castilla y León. Al arranque de la semana y con la resaca electoral aún encima, las críticas por un "pinchazo" de resultados de Vox publicitada por Espinosa o José Ángel Antelo, entre otros, llevaron a representantes de la formación como la portavoz de Emergencia Demográfica, Rocío de Meer a escribir que si la pretensión es "montar un partido, "adelante". Pero al margen de Vox: "Estamos bien y tenemos claro el camino".

La escisión, latente en algunos sectores críticos de Vox

Hay movimientos en torno a ese cúmulo de purgados estos últimos años. Desde algunos de los firmantes de la Declaración de Barajas el año pasado, un centenar de críticos con carnet, a incluso el exlíder de Vox en Castilla y León, Juan García-Gallardo, viene expresando la necesidad de un partido fuerte para medidas como la remigración sin titubeos si Vox no asume ese rol próximamente. Pero hay una total ausencia de solidez, son capas de militantes y exmiembros con intereses distintos. En Vox se les tacha de "rencorosos" con ganas de rivalizar para torpedear un proyecto al alza, en sus mejores números.

Hasta la fecha, Caminando Juntos de Macarena Olona ha sido la única escisión con repercusión hasta su fracaso en las generales de 2023

En una entrevista reciente para El Mundo, García-Gallardo planteaba la posibilidad de que aparezca un nuevo partido. Le daba base por el deseo de históricos y de afiliados de última hornada. El se descartaba para nada, aunque se le vincula como una de las figuras que mejor conecta con los jóvenes, mucho más radicalizados en Vox: "Si Vox deja de ser útil, alguien tendrá que pensar en una nueva etapa, en un nuevo partido". Cree que Aliança Catalana se comerá a Abascal en la región, por ejemplo, pese a su componente independentista.

Al mismo tiempo que la primera línea de Vox cargó contra el movimiento de Espinosa este miércoles, se arremetió contra García-Gallardo por sus palabras, especialmente por denunciar que el interés de Abascal y de su camarilla, es "económico" y que lo único que quedará de su gestión es su fondo de pensiones. Generó repercusión que el burgalés asegurara que Abascal se beneficia de un "tercer sueldo" por la presunta contratación de su esposa Lidia Bedman como asesora de redes sociales por 60.000 euros anuales para Homo Legens, una editorial ligada a la familia Ariza.

Aunque el movimiento de Espinosa y la puesta en escena de Gallardo en los medios contra la dirección de Vox coincide, ambos tienen objetivos distintos

Pero aunque parezca lo mismo, hay que diferenciar la ofensiva de Espinosa de lo que busca Gallardo. Espinosa u otras figuras como Javier Ortega Smith, sin dejar de plantear a Vox como la alternativa, persiguen una opción que normalice las relaciones con el PP y que se distancia de fuerzas nacionalpopulistas de Patriotas para volver al regazo de ECR. Alejarse de Le Pen y Orbán, de propuestas prorrusas o amigables con el Kremlin y menos con la OTAN, y se vuelva junto a socios atlantistas como Fratelli y PiS. Todo pese a la proximidad de Vox a Trump, lo que le deja a medio camino. Por su parte, la fórmula gallardista radica en una propuesta muy fuerte en inmigración, menos liberal y centrada en no convertirse en muleta del PP. Tampoco dependiente de influencias extranjeras como las de EEUU. Seguir una fórmula similar a la ideológica del actual Vox, pero más dura y sin depender de la arquitectura cimentada por los Ariza y Kiko Méndez-Monasterio, asesor de cabecera de Abascal.

De hecho, García-Gallardo no figura entre los firmantes del manifiesto de Espinosa y los suyos. No se le ha contactado para ello a diferencia de otros de los quince impulsores. En conversaciones con El Independiente, fuentes conocedoras aseguran que en los últimos días el vicepresidente de Atenea y una de las figuras más próximas a Abascal en sus inicios, Ricardo Garrudo, les contactó para contar con su rúbrica en este lanzamiento de la iniciativa. La página articulada para ello tiene la misma construcción, formato y tipografía que la web de Atenea.

Un congreso extraordinario casi imposible

¿Pretende Espinosa lanzar un nuevo partido? A raíz de las menciones de García-Gallardo a ese interés de algunas facciones de críticos, el entorno que impulsa este proceso para un congreso ha sido preguntado por ello. Sin cerrar la puerta a futuribles, se recalca que el objetivo ahora es el de sacar del "atrincheramiento" a Vox y nada más. Se niega una dependencia directa de Génova como se les recrimina: se quiere "ensanchar" a la formación tras una deriva de "cierre" y de arrinconamiento al disidente. Es más, insisten en que el objetivo no es desplazar a Abascal de su presidencia. Espinosa lo garantizó la semana pasada al trascender su deseo de congreso. Aunque algunas fuentes de Vox consultadas señalan que en el propio manifiesto se menciona hacer "un debate abierto sobre el liderazgo".

"El escenario inicial es el de intentar el congreso. Lo que suceda si eso va a adelante o no está abierto a todo tipo de posibilidades. Ahora lo importante es ver cómo reacciona la cúpula de Abascal a algo tan democrático y normal como es una asamblea en la que se debata con tranquilidad", aseguran críticos con carnet de Vox que se alinean con la iniciativa de Espinosa. Desde otros sectores afines evitan entrar en este debate sobre si es factible que esto acabe en una escisión para que haya un partido duro respecto al PP, pero no radicalizado. Hay notable discreción para no desvirtuar la operación iniciada. Espinosa, que es quien dirige la misma, no está en crear un partido, sí se recalca.

En todo caso, algunas personalidades adheridas a este proceso de repensado de Vox ya ven imposible conseguir ese objetivo de promover un congreso extraordinario por la ausencia de garantías y de capacidad para llegar a un 20% del apoyo de los afiliados. Pesa mucho no conocer con fiabilidad los datos de militantes al corriente de pago de los 66.000 que figurarían en los registros del partido. Según las cuentas de 2024 conocidas el año pasado, poco más de 32.000 lo estarían. Y apuntan a situarse en otros escenarios para promover alternativas políticas que se enmarquen entre este Vox radicalizado y entre el PP. Destacan que las escisiones ya se han dado entre otros socios europeos de Vox y que ni si quiera Abascal puede blindarse a que eso pase.

Le pasó a la Reagrupación Nacional con salida de cuadros a Reconquista; a Alternativa para Alemania con El Partido Azul o al Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP). En éste último casi Nigel Farage sí acabó devorando a sus excompañeros con Reform UK. En todo caso, cualquier paso electoral dependerá del momento político de PP y Vox en vistas a la ausencia de incidencia de SALF después de su presentación pública en las europeas con 800.000 votos antisistema. Cualquier deseo político también puede toparse con la búsqueda del PP de Feijóo de ensanchar el espacio político por la derecha al igual que hizo con la opa activa contra Ciudadanos en 2023 para las generales.

De Caminando Juntos a Avanzar en Libertad

La publicitación de alternativas ideológicas entre el espacio de PP y Vox no sería una novedad, en todo caso. Ya hay embriones que en cualquier momento pueden articularse como partido sin necesidad de que eso pase directamente por Espinosa. Es el caso de la plataforma Avanza en Libertad, impulsada tras la crisis de Vox Baleares en 2024 por la exportavoz en el Parlament, Idoia Ribas y el diputado Agustín Buades. Encontró su réplica en Castilla y León, donde purgados de Vox se unieron a la propuesta. Su presidente en la comunidad, Javier Teira, exprocurador de Abascal en las Cortes, concurrió por Salamanca el domingo en las listas de SALF.

La propia Atenea parte como un laboratorio de ideas más sólido para dar ese paso partidista si se considera adecuado. Es más, durante su preparación se llegó a atribuir a Espinosa la intención de dar ese paso. Entonces fuentes de El Independiente trasladaron que la falta de un fuerte respaldo económico impedía crear algo potente e hizo al exdiputado limitarse a Atenea. Espinosa ya valoraba la dificultad de crear un partido cuando se lo trasladó a Macarena Olona en 2022 a su salida, cuando probó en las generales con Caminando Juntos, que se puede considerar una escisión de Vox sin éxito. De ahí y de excandidatos como Ricardo Morado han salido otros proyectos como Giro 180º. Sin mayor repercusión.