Durante años, el tráfico de hachís entre Marruecos y España ha buscado rutas cada vez más discretas para sortear la presión policial en el Estrecho. Las narcolanchas o los dobles fondos en camiones y coches son cada vez más comunes para conseguir mover la droga e introducirla en España. Este fin de semana, bajo el polígono industrial del Tarajal, en Ceuta, ese pulso entre narcos y fuerzas de seguridad ha dado un paso más al encontrarse el segundo narcotúnel que unía de forma directa Ceuta con Marruecos y por donde se transportaba droga en "envíos continuos".
La Policía Nacional ha localizado este fin de semana un segundo narcotúnel en esta zona fronteriza, una infraestructura diseñada para introducir hachís en territorio español sin pasar por los controles habituales. El hallazgo se enmarca en una operación antidroga que, por el momento, se ha saldado con 20 detenciones en la ciudad autónoma y decenas más en otros puntos del país.
Lo que han encontrado los agentes no es un simple pasadizo. Según la Delegación del Gobierno, se trata de una estructura “compleja” y “laberíntica”, preparada específicamente para el tráfico de estupefacientes. El túnel “estaba oculto tras un refrigerador insonorizado de grandes dimensiones”, una tapadera que permitía ocultar la entrada en el interior de una nave industrial.
Vagones para la droga
A partir de ahí, la infraestructura se desplegaba en tres niveles. Primero, un pozo de descenso. Después, una cámara intermedia donde se almacenaban los fardos de hachís. Y finalmente, una galería que avanzaría en dirección a Marruecos. Todo el sistema estaba equipado con “raíles, vagones y sistemas de poleas para el traslado seguro de la droga”, explican.
La imagen que dibujan los investigadores es la de una auténtica cadena logística subterránea, ya que la droga no solo cruzaba la frontera, sino que lo hacía organizada, transportada y almacenada bajo tierra antes de salir al otro lado lista para su distribución.
El uso de túneles no es nuevo en el narcotráfico internacional, pero su aparición en Ceuta marca un punto de inflexión en la presión sobre una de las fronteras más sensibles de Europa. Hasta ahora, las organizaciones asentadas en la zona habían recurrido principalmente a vehículos de gran tonelaje o a rutas marítimas. El subsuelo introduce una variable difícil de detectar y aún más compleja de controlar.
El primer narcotúnel
De hecho, este no es el primer pasadizo de este tipo localizado en el Tarajal. El 19 de febrero de 2025, la Guardia Civil descubrió otro túnel en el mismo polígono, en el marco de la operación Hades. Aquella investigación permitió desarticular varias organizaciones criminales que introducían grandes cantidades de hachís en la península.
En esa ocasión, los agentes hallaron “una cavidad de una profundidad aproximada de 12 metros, que daba paso a una galería subterránea, que transcurre hacia la frontera con el Reino de Marruecos”. Era, según la propia Guardia Civil, “una construcción estrecha, apuntalada con madera que podría haber sido utilizada para transportar droga a través de la frontera entre Marruecos y España”.
Aquel primer túnel, de al menos 50 metros de longitud y con tramos de apenas 40 centímetros de ancho, ya apuntaba a un uso continuado del subsuelo para el narcotráfico. La operación se saldó con 14 detenciones, entre ellas dos guardias civiles, y la incautación de más de 6.000 kilos de hachís ocultos en camiones.
Envíos continuos de Marruecos
El nuevo hallazgo refuerza esa línea de investigación. No solo porque aparece en el mismo entorno, a escasa distancia del anterior, sino porque su diseño revela un sistema pensado para mover droga de forma constante. La organización desarticulada operaba, según las pesquisas, con "envíos continuos" de hachís procedente de Marruecos con destino a distintos puntos de España y Francia.
Las dificultades para analizar el túnel también dan pistas sobre su envergadura. Parte de la infraestructura está encharcada, lo que ha obligado a intervenir a los bomberos para facilitar el acceso. Además, la Policía Nacional prevé solicitar la colaboración de Marruecos para determinar el recorrido exacto de la galería, que podría prolongarse más allá de la valla fronteriza.
Por ahora, la nave en la que se encontraba el túnel permanece sellada, al igual que otras dos contiguas. Los investigadores tampoco han logrado identificar al propietario del inmueble.
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Simplemente son ensayos para la entrada clandestina de militares de Marruecos cuando la ocasión sea propicia.
Se trata de ver cuantos militares pueden entrar y que probabilidad tienen de ser detectados los túneles, cuánto tardan en ser detectados.