Joseba García Izaguirre aterrizó en República Dominicana el 31 de octubre de 2021. Según su propio testimonio ante el tribunal que enjuicia el 'caso mascarillas' en el Tribunal Supremo, el hermano del exasesor Koldo García viajó a Santo Domingo para conocer a quien a día de hoy es su pareja. Pero lo que empezó como un "viaje personal" terminó incluyendo el "favor" de recoger un sobre para el empresario Víctor de Aldama en Punta Cana, a 200 kilómetros.
Ese sobre guardaba 10.000 dólares en metálico, que la investigación del 'caso Koldo' sitúa como supuestas dádivas que Aldama entregaba a la 'mano derecha' del entonces ministro de Transportes José Luis Ábalos en el marco del presunto "concierto de voluntades" que tenían entre los tres para cobrar mordidas a cambio de favorecer a las de empresas vinculadas al comisionista desde la Administración Pública.
Según precisó Joseba en su declaración como testigo ante el Tribunal Supremo, tenía el billete ya comprado y su viaje ya estaba planificado. "Voy a Santo Domingo, no tenía pensado viajar al otro extremo del país", aclaró. Así, unos días más tarde se encontró en Punta Cana con Aránzazu Granell, trabajadora de la empresa Pronolab vinculada a los socios de Aldama. Ella le entregó el sobre con el dinero y se marchó. "Aldama me pagó el viaje y me dieron 300 dólares", relató.
A Santo Domingo porque "le indicaron mal"
La versión de esta trabajadora —que también declaró como testigo este jueves— coincide con la del hermano de Koldo. Hasta una parte. Durante su declaración, deslizó la posibilidad de que Joseba hubiera viajado inicialmente a Santo Domingo en lugar de a Punta Cana por una indicación errónea. "Yo estaba en Punta Cana y Joseba fue a Santo Domingo, no sé por qué. Creo que porque le indicaron mal".
Según defendió el propio hermano de Koldo ante el tribunal, su primer viaje —que la investigación fecha del 31 de octubre al 4 de noviembre de 2021— fue exclusivamente personal. "Estuve tan pocos días porque era cuestión de ir, ver y volver. Cuando vas a conocer a alguien, si no te encaja mejor no alargar el volverse", ironizó. Como, según sus palabras, "le salió bien", decidió volver un mes mas tarde, del 13 al 16 de diciembre: "Vuelvo para cuajar lo que ya habíamos empezado, y esta segunda vez me informo también sobre la compra de pitaya". En ambos viajes se encontró con la empleada de los socios de Aldama para recoger los sobres.
Según el testimonio de la propia Aránzazu, sus encuentros con Joseba fueron breves y siempre en espacios abiertos. La trabajadora de Pronolab explicó que la primera entrega tuvo lugar en una plaza de Punta Cana cercana al banco en el que ella solía ingresar el dinero en efectivo que la empresa reunía. "Duró un par de minutos, solo saludarnos y entregarle el sobre", precisó.
Sobre el segundo encuentro, admitió que no sabía exactamente dónde había estado Joseba antes de llegar a esta misma ciudad: "Creo que vino directamente a Punta Cana, pero tampoco lo sé. Nos vimos en un hotel porque no sabía bien cuándo llegaba. Fue igual, saludarnos y darle el sobre". Granell insistió en que desconocía si Joseba había abierto los sobres que le entregaba y recordó que su labor consistía en gestionar efectivo de la empresa, tanto en dólares como en euros o pesos dominicanos, recaudado de los clientes y destinado a las cuentas de Pronolab.
En su escrito de acusación, la Fiscalía sostiene que, en el marco del supuesto acuerdo delictivo entre los investigados, Aldama comenzó a entregar a Koldo 10.000 euros mensuales en efectivo al menos desde octubre de 2019, una dinámica que se prolongó hasta julio de 2022. Ese dinero, añade, estaba destinado a repartirse entre el propio Koldo y el entonces ministro Ábalos, y en ocasiones las entregas se producían en presencia de este último.
El relato del fiscal precisa que los pagos se realizaban habitualmente en Madrid, ya fuera directamente a Koldo o, con frecuencia, a su hermano Joseba, quien actuaba como intermediario siguiendo sus indicaciones. Asimismo, apunta que, ante la falta puntual de efectivo, dos de esos abonos se efectuaron en República Dominicana, donde Aldama "tenía intereses" en la empresa Pronolab. Para ello, Joseba viajó en noviembre de 2021 y recogió en cada desplazamiento 10.000 dólares de una empleada, Granell, de la mercantil, que actuó por instrucciones de sus superiores, a su vez vinculados al propio Aldama.
El hermano del exasesor de Ábalos también negó ser un testaferro, y rebatió la tesis que maneja la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil de que tuviera un incremento patrimonial contando con 224.000 euros en efectivos relacionado con los contratos investigados por las mascarillas o con su papel como presunto testaferro de Koldo.
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