El Gobierno vasco ha concedido el tercer grado penitenciario al miembro de ETA, Jon Bienzobas Arretxe, condenado, entre otros crímenes, por el asesinato de quien fuera presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Tomás y Valiente. Bienzobas, que fue detenido en 1999 en Francia, cumple 266 años de condena en la prisión de Zaballa (Álava). Con la concesión de este tercer grado accede a un régimen de semilibertad que le permitirá salir de prisión y no regresar a dormir al centro penitenciario de lunes a viernes.
Bienzobas, alias 'Karaka', está condenado a 30 años por el asesinato del magistrado Tomás y Valiente en 1994. Además, está condenado por el asesinato del trabajador de Iberduero, Rafael San Sebastián en el municipio de Getxo. Además, la Justicia española le condenó a 186 años de prisión por el atentado fallido contra un microbús militar en 1994. Este preso de ETA fue condenado a 18 años de prisión en Francia por participar en el robo de 8 toneladas de dinamita.
Del artículo 83 al 86: "Es un engaño intolerable"
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo ha solicitado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional que recurra la concesión de esta progresión de grado que considera "fraudulenta". Covite la califica de una "amnistía encubierta". Ha recordado que el 90% de los terceros grados que se están concediendo a presos de la banda terrorista ETA se otorgan aplicando inicialmente el artículo 83 del reglamento penitenciario para pasar posteriormente al 86. Este cambio permite a los presos "vivir en un régimen parecido a una libertad condicional": "El preso permanece en la calle con pulsera telemática y ni siquiera pernocta en prisión", asegura Covite.
La presidente del Colectivo, Consuelo Ordóñez, asegura que el Gobierno vasco les notifica una concesión bajo el artículo 83 "pero luego no nos informa que en la mayoría de los casos esos terceros grados pasan a ejecutarse bajo el artículo 86. Estamos ante un engaño intolerable".
"No nos pueden pedir un acto de fe"
Denuncia además que ni siquiera la aplicación que se está haciendo del artículo 83 justifica otorgar estas progresiones penitenciarias. Ordóñez señala que entre las exigencias que se deben cumplir para obtenerlo se encuentra acreditar buena conducta, una oferta laboral y demostrar sentirse responsable del dolor causado y manifestar voluntad de contribuir a la convivencia en paz. Una manifestación que se lleva a cabo mediante cartas manuscritas "que las víctimas no tenemos por qué creernos": "No se nos puede pedir un acto de fe. Mientras no haya un arrepentimiento público, claro y avalado por hechos, no tenemos ningún motivo para dar credibilidad a esos escritos redactados con el único fin de obtener la semilibertad".
Covite recuerda que la Audiencia Nacional ya recurrió el tercer grado otorgado a otro miembro de ETA, Xabier Atristrain, asegurando que estas cartas no tenían validez si no iban acompañadas de "signos inequívocos de desvinculación" como "actividades realizadas en colaboración con las autoridades para identificar a otros responsables e incluso en impedir actuaciones de organizaciones o asociaciones vinculadas o de apoyo al terrorismo".
Por último, Covite acusa a la Fiscalía de la Audiencia Nacional de ser parte de esta "dinámica de impunidad" que se estaría aplicando a los presos de ETA. Recuerda que es la única competente para recurrir los terceros grados y "por lo general no lo está haciendo": "En la mayoría de los casos otorga validez a estos terceros grados pese a conocer que al poco tiempo se transforman del artículo 83 al 86".
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