El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este martes el Real Decreto de reforma del Reglamento de Extranjería que permitirá activar una regularización extraordinaria. Un proceso que, según fuentes policiales, tendrá un impacto inmediato en el trabajo de las unidades de extranjería y fronteras desde el momento en que comience a aplicarse.
La medida llega en un contexto de preocupación dentro de la Policía Nacional por el diseño del procedimiento. Los agentes consideran que el Gobierno se está centrando en la tramitación administrativa pero sin el refuerzo necesario del control policial. “El impacto será directo en la seguridad”, advierten fuentes policiales consultadas.
Desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) se ha trasladado en los últimos días su inquietud por la falta de planificación de medios humanos y técnicos para afrontar el incremento de expedientes que generará la regularización. Según el sindicato, las unidades encargadas del control migratorio ya operan con recursos ajustados y una elevada carga de trabajo.
En la UCRIF se "sienten solos"
Este Real Decreto se va a aprobar “sin que paralelamente se garantice un refuerzo real de los recursos humanos, materiales y operativos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”, advierten desde el SUP. Además se el sistema no podrá absorber el volumen adicional de trabajo sin afectar a su capacidad operativa.
El foco de preocupación se sitúa especialmente en las unidades de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional, así como en la Unidad Central de Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF). Estas unidades ya gestionan de forma diaria expedientes complejos relacionados con identificación de personas, control documental, ejecución de expulsiones e investigación de redes de inmigración irregular.
Fuentes policiales describen una situación de presión estructural sostenida. “Las unidades de Extranjería y Fronteras ya trabajan con una carga muy elevada de trabajo, literalmente se sienten solos”, señalan agentes de esta unidad, que alertan de que el incremento de expedientes podría desbordar la capacidad actual de gestión.
Sin refuerzo de Interior
A este escenario se sumaría ahora la tramitación de un proceso extraordinario de regularización que implicará la revisión individualizada de solicitudes, con comprobación de identidad, verificación de antecedentes y análisis caso por caso. Todo ello, advierten, sin un refuerzo proporcional de medios.
“Sin refuerzo de medios humanos y técnicos, el riesgo es claro: se reduce la capacidad de control”, explican fuentes policiales, que insisten en que el problema no es solo el volumen de expedientes, sino la complejidad de las comprobaciones necesarias para garantizar la seguridad del proceso.
Uno de los elementos que más preocupa es que “hay limitaciones reales para comprobar antecedentes internacionales o verificar plenamente la identidad de los solicitantes”, apuntan fuentes de la UCRIF. Además, consideran imprescindible reforzar los sistemas de cooperación e intercambio de información a nivel internacional.
Se organiza pero no se controla
En este contexto, desde el ámbito policial subrayan que el debate no se centra en la regularización como herramienta administrativa, sino en su ejecución. “El problema no es la regularización en sí, sino cómo se lleva a cabo”, remarcan, al tiempo que alertan del riesgo de que el sistema priorice la rapidez en la tramitación frente a la calidad del control.
“Se está organizando la tramitación, pero no el control”, resumen fuentes de la UCRIF, una frase que sintetiza la principal preocupación interna en las unidades de extranjería y fronteras. Los agentes advierten de que, si no se acompaña la medida de un refuerzo adecuado, el sistema puede perder capacidad preventiva.
La situación en estas unidades es descrita como límite. Plantillas ajustadas, carga estructural elevada y sistemas que ya operan al máximo de su capacidad forman parte del diagnóstico que trasladan. Además, los agentes reconocen que “la sensación es que el control depende en gran parte del esfuerzo individual de los compañeros”, admiten.
Regularización sí, pero cómo
El SUP insiste en que la preocupación no se dirige contra la regularización en sí, sino contra la ausencia de planificación operativa en materia de seguridad. El sindicato reclama un refuerzo extraordinario de efectivos en la Policía Nacional, mejoras en los sistemas de identificación y verificación de antecedentes, así como una mayor coordinación con la Unión Europea.
Las advertencias policiales se producen además en un contexto en el que las fuerzas de seguridad han intensificado las operaciones contra redes de explotación de trabajadores extranjeros.
“Sin control efectivo de antecedentes, sin coordinación europea y sin refuerzo de medios, se corre el riesgo de debilitar el sistema”, advierten desde el entorno policial.
“Las unidades ya trabajan al límite de su capacidad”, concluyen fuentes policiales, que alertan de que, sin un refuerzo previo, el impacto de la regularización recaerá directamente sobre los agentes desplegados en primera línea.
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