Uno de los momentos más simbólicos de la visita de seis días que León XIV va a realizar a España el próximo mes de junio, lo constituirá su encuentro con inmigrantes llegados a Canarias en lo que se conoce como la peligrosa "ruta atlántica", la misma que deja todos los años un sinfín de víctimas mortales intentando arribar a las costas de las islas. Y todo ello ocurrirá en pleno proceso de regularización masiva de inmigrantes conforme al pacto alcanzado entre Gobierno y Podemos para garantizarse Pedro Sánchez el apoyo parlamentario de los morados. Pero no sólo, porque también recaba así los votos necesarios para culminar la transferencia a Cataluña de la gestión de las políticas migratorias, exigencia de Junts.

El caso es que la Iglesia empujó y promovió la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de 2024, junto con muchas ONGs, a favor de la regularización masiva de inmigrantes, uno de los motivos por los que el PP apoyó la toma en consideración de la misma, sólo con el voto en contra de VOX. En cambio, dos años después, la posición de los populares es de total rechazo, hasta el punto de que estudiará todas las vías legales para recurrirla. De hecho, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ya ha anunciado que pedirá al Supremo su suspensión cautelar por afectar a la prestación de los servicios públicos, principalmente sanidad y educación.

León XIV cumple el deseo del Papa Francisco

Sea como sea, la presencia del Pontífice en un acto con inmigrantes que llegaron de forma irregular por una de las fronteras sur de Europa, pone al PP en un dilema. Tras Madrid y Barcelona visitará los días 11 y 12 Las Palmas y Tenerife. Territorio que experimentan una fortísima presión migratoria, de las mayores de Europa. León XIV cumple, además, la voluntad de su antecesor, el Papa Francisco, quien quiso viajar a Canarias para solidarizarse con los inmigrantes, deseo que no pudo cumplir.

Fuentes del primer partido de la oposición aseguran haber explicado a la Conferencia Episcopal cuál es su posición al respecto, la misma reiterada ayer por Alberto Núñez Feijóo ante sus parlamentarios. La inmigración, dijo el líder del primer partido de la oposición, debe ser "legal, ordenada y compatible con la Unión Europea". De otro modo, se desliza por un camino "inhumano, injusto, inseguro e insostenible".

"Inhumano" porque "alienta a las mafias y convierte a España en un chollo". Frente a ello propone reformar vías legales de acceso, reforzar el control de fronteras, mejorar la tasa de retornos y actuar contra las redes. "Injusto", explicó ayer, porque, a su juicio,"perjudica a quien cumple y ha llegado de forma legal". La regularización masiva "no puede ser un premio por el paso del tiempo sino por integración, trabajo, conocimiento idioma y ausencia de antecedentes penales y policiales", uno de los asuntos más cuestionados, precisamente, por el Consejo de Estado. El órgano consultivo apeló a controlar los antecedentes penales más allá de las declaraciones responsables del que aspira a regularizar su situación.

Entre 500.000 y un millón de inmigrantes

Feijóo puso el acento en la ausencia, a su juicio, de "controles y exigencias suficientes. No se sabe ni cuántas personas" podrá acogerse a esta medida. Lo cierto es que se habla de medio millón, pero fuentes de las ONGs y policiales manejan datos que van desde las 700.000 a un millón. De ahí, la inseguridad de la que habla. E "insostenible" ante la ausencia de memoria económica, sin datos de costes y sin financiación. Serán los ayuntamientos y las comunidades las encargadas de correr con los principales gastos, lo que supone, "sobrecargar de manera irresponsable el estado del bienestar".

A pesar del rechazo a la regularización masiva, el primer partido de la oposición desea mantener una buena relación con los obispos. De ahí la complejidad de rechazar esta medida mientras el Papa bendice la política del gobierno de Pedro Sánchez en materia migratoria. De hecho, no sólo se solidarizará con los inmigrantes sino que se ha anunciado la creación de un centro de acogida a personas sin hogar en Tenerife, incluidos aquellos en situación irregular, según explicó el lunes el obispo Eloy Santiago. Además, ayer se le hizo entrega al Papa de un fragmento de cayuco llegado a las costas de la isla de El Hierro, en concreto al puerto de La Restinga, como muestra del drama humano de la inmigración.

Lo previsto es que Feijóo, Ayuso y Almeida sean invitados a alguno de los actos del Papa

Los tratos del PP con la Conferencia Episcopal corresponden a la vicesecretaria de Regeneración Institucional, Cuca Gamarra, sobre la que recaen también las competencias en materia de Justicia y de Interior, además de las relaciones institucionales. Sin embargo, fuentes de su entorno aseguran que no ha hablado de este tema con los obispos desde que se anunció el pacto entre el Gobierno y Podemos, en enero pasado.

Puede ser que los contactos hayan sido al máximo nivel, extremo no confirmado en Génova. Lo esperable es que, además, de los Reyes y del presidente del Gobierno, sean invitados representantes de altas instituciones del Estado, cargos publicos y dirigentes politicos, entre ellos el líder de oposición, a alguno de los actos en los que participe el Santo Padre. Así lo hizo, al menos, José Luis Rodríguez Zapatero siendo jefe del Ejecutivo con Mariano Rajoy. Supone la presencia tanto de Feijóo como de Díaz Ayuso, en calidad de presidenta de la Comunidad de Madrid, así como del alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida. Está por ver si Santiago Abascal hará acto de presencia.

Las malas relaciones de Vox con la Iglesia

Porque para Vox tampoco es buena noticia la solidaridad del Papa con los inmigrantes. No sería la primera vez que el partido ultra confronta con la Santa Sede, sobre todo con Francisco, en sintonía con los inicios del movimiento MAGA, que llegó a hablar de "derribarle" del trono de Pedro. Lo último ha sido el choque frontal, total, de Donald Trump con León XIV por apelar al fin de la violencia desatada en Irán, hasta el punto de caracterizarse en su red social como si fuera Jesucristo. Pero del mismo modo que crecen las críticas entre los cristianos que apoyaron al inquilino de la Casa Blanca, el enfrentamiento contra el Papa puede acabar pasando factura a los ultras, aunque hagan de la política en contra de la inmigración -tanto la regular como la irregular- uno de sus grandes caballos de batalla. Por su parte, Feijóo defendió al prelado frente a Trump, del que dijo es "un faro ético que no merece ser tomado a broma".