El Ayuntamiento de Cáceres recurrirá la orden del Gobierno central para retirar del espacio público la Cruz de los Caídos de la plaza de América en cuanto reciba la notificación oficial y está dispuesto, además, a defender su permanencia “en la calle” “si es necesario”, según ha asegurado el alcalde, Rafael Mateos, del PP.

La reacción del regidor cacereño se ha producido después de que el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática haya comunicado la inclusión del monumento en el Catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática y haya dispuesto su retirada del espacio público.

En un mensaje difundido en redes sociales, Mateos ha respondido al anuncio del Ejecutivo con un rechazo frontal. “No hemos recibido notificación alguna, pero cuando así sea, la recurriremos”, ha afirmado el alcalde, que ha defendido también el valor simbólico de la cruz para parte de la ciudad. A su juicio, se trata de “un punto de referencia, que debe quedarse donde está”. “Los cacereños no vemos en la Cruz otra cosa que no sea un elemento más de la ciudad”, ha reiterado, antes de rematar: “Saldremos a la calle para defenderlo si es necesario...”.

Declaración de BIC por el nuevo Gobierno extremeño

La decisión del ministerio llega, además, en un momento de especial sensibilidad política en Extremadura, después de que PP y Vox hayan pactado proteger este monumento mediante su declaración como bien de interés cultural (BIC) una vez eche a andar el nuevo Ejecutivo autonómico acordado entre ambos partidos.

De hecho, el acuerdo de gobierno suscrito por PP y Vox recoge expresamente que “se impulsarán actuaciones de protección, recuperación, restauración y puesta en valor del patrimonio histórico de Extremadura perseguido por las leyes ideológicas de la izquierda” y añade de forma específica que se tramitará la declaración como BIC de la Cruz de los Caídos de Cáceres.

Frente a esa posición, el Gobierno sostiene que el monumento encaja plenamente en los supuestos previstos por la legislación de memoria democrática. Según la información facilitada este viernes por el Ejecutivo, la cruz de Cáceres fue una de las primeras levantadas para conmemorar a los caídos durante la Guerra Civil, tras el acuerdo adoptado por el pleno del Ayuntamiento el 9 de septiembre de 1937, y durante la dictadura franquista fue utilizada para “todo tipo de conmemoraciones franquistas y desfiles militares o civiles”.

Sin valor artístico

El ministerio argumenta también que el monumento no reúne valores artísticos que justifiquen su permanencia. En su comunicado señala que “no presenta ningún elemento artístico singular y carece de originalidad o relación con las tendencias estéticas de finales de los años 30 en los que se construyó”.

A ello añade que, aunque con el paso del tiempo se hayan eliminado algunos símbolos o alterado las inscripciones originales, el sentido del conjunto no ha cambiado. En palabras del departamento de Política Territorial y Memoria Democrática, “a pesar de la eventual eliminación de los símbolos que había en el monumento o la modificación de las inscripciones originales, su naturaleza original no se ha desvirtuado, en cuanto permanece el elemento principal que define al conjunto, con alto valor simbólico”.

El Gobierno va más allá y rechaza que pueda interpretarse como un símbolo estrictamente religioso. “Bajo ningún concepto puede considerarse un elemento o símbolo religioso, dado su origen político”, sostiene el ministerio, que considera además que todavía hoy constituye “un elemento de humillación para las víctimas”.

La Cruz de los Caídos fue levantada por el Ayuntamiento de Cáceres en 1937 como homenaje a los caídos de la ciudad con motivo del “Movimiento Nacional salvador de España”. El consistorio decidió situarla en el lugar que ocupaba la fuente conocida popularmente como La Palmatoria, construida en época republicana.