El Gobierno no se rinde. Quiere su 'campeón nacional de defensa'. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) planea reanudar la operación para unir a Indra y EM&E (Escribano Mechanical & Engineering) con una nueva oferta, según ha podido saber El Independiente. Toda la operación se basa en una premisa, la venta de la mitad de las acciones de Indra de los hermanos Escribano. De esta manera, los empresarios madrileños pasarían de poseer un 14% a un 7%-8% de la participación de la cotizada. Sin embargo, los Escribano se resisten de vender el 7% de sus acciones, hoy valoradas en unos 630 millones de euros.

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El objetivo de la Sepi es bajar el poder de los Escribano en Indra al nivel de los Aperribay, que controlan el 7,9% de Indra mediante su empresa de defensa SAPA. Una vez se cumple este requisito, la Sepi verá con buenos ojos la adquisición de EM&E. Con esto, se negociaría el precio de venta de la empresa familiar de los Escribano, valorada en torno a los 2.000 millones de euros. Además, de la venta no solo se beneficiarían los hermanos Escribano, pues Hacienda recaudaría un buen monto. En torno a 1.000 millones de euros se llevarían las arcas públicas.

De esta manera, la Moncloa, a través de la Sepi, se llevaría el gato al agua con una operación que no solo crearía de forma inorgánica el ansiado 'campeón nacional de defensa'. Pues también conseguiría bajar el nivel de poder de los hermanos dentro de Indra con la venta de las acciones, aún más desde que Ángel Escribano capituló de la presidencia tras la "presión insoportable del Gobierno". Y, también, caja para Hacienda. Mientras tanto, la propuesta no se ha oficializado, por lo que EM&E no ha recibido aún la oferta.

Menos peso de los Escribano en Indra

La oferta que está cocinando la Sepi se vertebra en que los Escribano tengan menos poder en Indra con la venta de la mitad de sus acciones. Con ello, la Moncloa perpetuaría la dinámica de adelgazar el poder de los hermanos madrileños en la cotizada, solo un año después de que el propio Ángel Escribano fuese aupado por el mismo Gobierno a la presidencia de la tecnológica. Es decir, en un año la Moncloa pasó de patrocinador a 'verdugo'.

Ángel Escribano sustituyó a un Marc Mutra que también fue colocado por el Gobierno en la presidencia de Telefónica. El nuevo presidente de Indra llegaba con el objetivo de posicionar a Indra como un referente europeo dentro de la industria de defensa, pues el madrileño hizo callos en los pasillos de los talleres de su empresa familiar. Su conocimiento del sector y la propiedad de EM&E le elevaron a la cúpula de Indra con el objetivo de hacer crecer a la cotizada gracias a una futura operación. Pero lo que se veía a los ojos de los hermanos Escribano como una operación sencilla se fue complicando. El Gobierno cambió de narrativa por ver 'un conflicto de interés' manifiesto en la operación, algo que en su momento ya habían denunciado varios consejeros independientes.

La consejera independiente Ángeles Santamaría, que era contraria a la operación, presentó su dimisión alegando "motivos personales" que le impedían "continuar dedicando a la sociedad la atención y el tiempo que merece".

Primer Consejo de Indra de la era Simón

Este martes se celebró a las 18 horas el primer Consejo de Administración de Indra de la era de Ángel Simón, tres semanas después de su nombramiento como presidente de la compañía. Esta vez el sustituto de Escribano llegó a la empresa sin poderes ejecutivos y afrontó su primer Consejo con el objetivo de rebajar la tensión después de semanas de crispación dentro del órgano.

El consejo de administración de Indra acordó este martes el nombramiento del presidente de la compañía, Ángel Simón, como vocal de la comisión de estrategia y de la comisión delegada ejecutiva de las que Ángel Escribano era presidente en ambos órganos. Asimismo, el consejo ha convocado la junta general de accionistas de la compañía para el 25 de junio en Alcobendas (Madrid)