Las tropas españolas desplegadas en el sur de Líbano afrontan una creciente amenaza sin apenas capacidad de respuesta frente a los drones. Se trata de uno de los riesgos que más ha transformado la guerra moderna. La Fuerza Provisional de Naciones Unidas para Líbano, en la que España mantiene uno de sus contingentes más importantes en el exterior, ha alertado esta semana del aumento de ataques con enjambres de drones y explosiones en las inmediaciones de sus bases, incluida la sede central de Naqoura, donde operan cascos azules de distintos países.

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La misión de la ONU ha denunciado que entre el 10 y el 12 de mayo varios drones, presuntamente lanzados por Hezbolá, impactaron dentro y alrededor de instalaciones de Naciones Unidas. El episodio más grave se produjo el martes 12, cuando un dron explotó dentro de la sede de la base de FINUL en Naqoura, causando daños materiales en algunos edificios. Aunque no hubo heridos, Naciones Unidas ha advertido de que los ataques “han puesto en riesgo a los pacificadores”.

Según detalló la propia misión, el lunes 11 de mayo tres drones detonaron “a pocos metros” de la sede de Naqoura, en una zona donde podían encontrarse soldados israelíes. Otro aparato explotó al día siguiente en la misma área y minutos después un segundo dron impactó directamente dentro del recinto de la ONU. Días antes, el 5 de mayo, otro dron armado guiado por fibra óptica atravesó el techo de una posición de Naciones Unidas cerca de Al Hinniyah. No llegó a detonar.

Los ejércitos, cada vez más preocupados

La escalada se produce en un contexto de tensión permanente entre Israel y Hezbolá tras el estallido de la guerra de Gaza y la apertura del frente sur libanés. FINUL reconoce estar “cada vez más preocupada” por la actividad tanto de combatientes de Hezbolá como de tropas israelíes en las inmediaciones de sus posiciones. Naciones Unidas asegura haber protestado formalmente ante las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) por movimientos militares cerca de su cuartel general y también ante el Ejército libanés por la actuación de “actores no estatales”.

Foto de la UNIFIL tras el estallido de un dron en la sede de la ONU en Líbano

En ese escenario operan los militares españoles desplegados principalmente en la base Miguel de Cervantes, cerca de Marjayún. Fuentes de la misión consultadas por El Independiente admiten que, frente a un ataque con drones, la capacidad de defensa es prácticamente inexistente. “Pues si es dron es imposible. Aquí no hay para defenderse de eso”, explican estas fuentes. “Si fuera a pie sí, pero con un dron no. Supuestamente aquí no te debería atacar nadie”.

La misma fuente resume con crudeza cuál sería la única reacción posible ante un ataque de este tipo: “Y si no pues a tiros y a ver si hay suerte”.

La vulnerabilidad no es exclusiva del contingente español, pero refleja una carencia estructural que preocupa cada vez más en los ejércitos europeos. España carece actualmente de sistemas antidron desplegados de forma generalizada para proteger a sus tropas en misiones internacionales, especialmente frente a enjambres o aparatos guiados por fibra óptica, una de las tecnologías que más se ha desarrollado en la guerra de Ucrania.

Sistemas antidron e incidentes en Líbano

Como ya publicó El Independiente, la industria de defensa europea lleva meses alertando del retraso del continente en guerra electrónica y sistemas antidron frente al salto tecnológico impulsado por Ucrania. El conflicto ha demostrado que los drones baratos y masivos pueden neutralizar incluso posiciones fortificadas y vehículos blindados. Fuentes del sector reconocen que países como Ucrania o República Checa han avanzado mucho más rápido en este ámbito, mientras España sigue dependiendo de capacidades limitadas y muy fragmentadas.

La situación en Líbano no es nueva para las tropas españolas. En los últimos meses los incidentes de seguridad se han multiplicado. Entre los incidentes destaca uno en el que un soldado español resultó retenido temporalmente por tropas israelíes tras un episodio de tensión cerca de la Línea Azul, la frontera de facto entre Israel y Líbano. El militar fue liberado posteriormente, pero el incidente reflejó el deterioro del entorno operativo de la misión.

Foto de la UNIFIL tras el estallido de un dron en la sede de la ONU en Líbano

La FINUL también ha sufrido bajas mortales desde el inicio de las hostilidades. Varios cascos azules han muerto en ataques o explosiones en el sur del país desde la escalada entre Israel y Hezbolá. Además diferentes posiciones de Naciones Unidas han sido alcanzadas por fuego cruzado, proyectiles o drones. Naciones Unidas ha denunciado en reiteradas ocasiones que sus bases están quedando atrapadas entre ambos bandos pese a su condición de fuerza de paz.

España, en Líbano desde 2006

España mantiene desde hace casi dos décadas uno de los mayores despliegues internacionales en Líbano. La misión nació tras la guerra de 2006 entre Israel y Hezbolá con el objetivo de supervisar el alto el fuego y apoyar al Ejército libanés en el control del sur del país. Desde entonces, más de 27.000 militares españoles han pasado por la operación.

El coste humano también ha sido elevado. Trece militares españoles han muerto en Líbano desde el inicio de la misión. El caso más grave se produjo en 2007, cuando seis soldados fallecieron en un atentado contra un convoy español cerca de Jiam. En 2015 murió el cabo Francisco Javier Soria Toledo tras un ataque israelí contra posiciones de Naciones Unidas.

Ahora, casi veinte años después del inicio del despliegue, los militares españoles afrontan una amenaza muy distinta. Donde los ataques con explosivos improvisados marcaron las primeras rotaciones. Los drones se han convertido en el principal factor de riesgo en una misión donde, según reconocen sobre el terreno, apenas existen medios reales para neutralizarlos.