Alberto Núñez Feijóo ha reunido a la Junta directiva del partido como hace tradicionalmente tras cada consulta electoral. Han sido cuatro triunfos frente a las cuatro derrotas consecutivas del PSOE. Pero incluso cuando los resultados de Vox han sido más que discretos, como ha ocurrido este domingo -apenas ha arrancado cuatro décimas más de voto-, su larga sombra ha alcanzado a los gobiernos de Extremadura y Aragón, se ultima en Castilla y León y obliga a Juanma Moreno a hacer algún movimiento.

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De momento Vox se ha apresurado a decir que no va a pedir "sillones", pero eso mismo dijo antes de sentarse a negociar con María Guardiola, Jorge Azcón y Alfonso Fernández Mañueco. Interrogado específicamente Moreno a su llegada a Génova respecto a si está dispuesto a ir a a investidura sin negociar con Vox, de la que sólo necesitaría su abstención en segunda vuelta, ha apelado a su resultado "contundente" y al "respeto" de la decisión de los andaluces. Esto es, "que el PP gobierne y lo haga en solitario". Los populares han quedado a 21.000 votos de la mayoría absoluta, 10.000 en Jaén y 11.000 en Granada.

Por eso cree que los resultados de las urnas son lo suficientemente claros al haberle otorgado una mayoría "solvente que nos permita gobernar en solitario" nombrar "un gobierno monocolor", no sin dejar de admitir que la dinámica parlamentaria le obligará a llegar a acuerdos. Y respecto a si asumirá el concepto de prioridad nacional, ha eludido la respuesta amparándose en que lo suyo es la "prioridad de Andalucía". En defintivia, cree tener "margen de maniobra para poder gobernar en solitario" y confía en que Vox no entre en la estrategia de "la búsqueda permanente de un sillón" lo que le puede perjudicar ante el electorado ultra. La repetición electoral "es el último de los recursos porque los ciudadanos no lo quieren y no significa que cambie el resultado".