Madrid se ha vestido estos días con los colores del Vaticano para dar la bienvenida al Papa en una escena solemne y muy simbólica. Las calles, los edificios y los espacios emblemáticos de la ciudad han incorporado la bandera vaticana como una muestra de acogida, convirtiendo la capital en un escaparate de celebración y protocolo en torno a la visita papal.
El Ayuntamiento de Madrid ha plantado 99.182 flores de temporada en tonos blancos y amarillos, los colores que conforman la bandera del Vaticano, en distintos lugares emblemáticos de la ciudad para dar la bienvenida al Papa León XIV.
La imagen de Madrid teñida de amarillo y blanco refuerza el carácter excepcional de la cita y subraya el interés institucional y ciudadano que despierta el viaje del Papa. Entre el trasiego habitual de la ciudad, los detalles decorativos y el ambiente de recepción dibujan una postal singular que refleja la dimensión religiosa y mediática del momento. Los jardines y balcones de Madrid también se han sumado a la bienvenida con ramos y arreglos florales que aportan color y calidez a la escena.
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