Tras enviar su mensaje a jóvenes, políticos y la jerarquía eclesiástica, ha llegado el turno de la comunidad parroquial madrileña. En su tercer día de estancia en la capital, León XIV ha protagonizado un evento en un Santiago Bernabéu a rebosar de creyentes. Un espectacular evento de música y color, pero también la oportunidad ideal para que el santo padre lanzase una nueva idea a los fieles cristianos: abrazar la diversidad que los rodea. 

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Parece que el papa viene con una idea clara a España. Sus discursos sociales, la visita al centro CEDIA de acogida a personas sin hogar en Carabanchel o su presencia en el muelle de Arguineguín, símbolo del drama migratorio en Canarias, ponen en evidencia la voluntad de León XIV por estar junto a los más vulnerables. El pontífice no quiere que nadie quede fuera de la Iglesia y así se lo ha hecho saber a sus miles de seguidores congregados este lunes por la tarde en el Bernabéu. 

Para el papa estamos viviendo un cambio de época. Se ve en los barrios, en las comunidades, en las relaciones laborales y en las personas “de carne y hueso”, ha dicho León XIV. Y por eso pide “no dispersarnos ni encerrarnos cada uno en el grupo o en el entorno en el que ya nos sentimos seguros”. El nuevo papa, tan dado a lanzar mensajes contundentes en un tono tranquilo, lo ha dejado patente: más entendimiento con los demás y mirar hacia fuera

Madrid, destino de millones

Como permanecerá en Madrid hasta mañana, el papa se ha referido concretamente a la situación de una capital “de un gran país europeo” que es -según León XIV- sede de instituciones y organizaciones en las que se toman decisiones importantes para el presente y el futuro. Pero la ciudad es mucho más que eso. Se trata también del “destino de millones de visitantes y de hermanos y hermanas en busca de nuevas oportunidades”. 

Personas como Jorge Barco y Liliana Torres, un matrimonio peruano que llegó a España hace 4 años para ofrecerle a su hija un lugar más seguro para vivir y un mejor futuro. León XIV conoce bien Perú, ya que allí se desempeñó como misionero y obispo antes de ser elegido papa, cuando el resto del mundo lo conocía como Robert Prevost. El santo padre ha escuchado su testimonio junto a los miles de fieles congregados en el Bernabéu. “Desde el primer día, España nos acogió con los brazos abiertos”, ha expresado la pareja, que colabora como voluntaria en Cáritas para devolver “todo el cariño y apoyo” recibidos desde que están en nuestro país.

Ha sido después de escuchar su historia que León XIV se ha dirigido a la comunidad diocesana. Una intervención que ha girado en torno a la diversidad desde sus primeras palabras: “Me complace unir mi voz a la vuestra para alabar a Dios y fortalecer los lazos de una familia eclesial tan hermosa que está aprendiendo el arte de la polifonía, es decir, de la unidad en la diversidad”, ha arrancado. 

Y lo ha hecho desde la proximidad, apelando a las pequeñas comunidades que forman Madrid, “una gran ciudad donde conviven tradiciones y almas diferentes”. El papa ha pedido la “comunión de esa diversidad”, es decir, que toda la comunidad se vea involucrada en la actividad de las diferentes parroquias madrileñas. En otro claro guiño a favor de la inmigración, ha señalado que “la pluralidad de voces y visiones que a veces recuerda la dispersión de las lenguas” encierra la posibilidad de transformar la diversidad en recurso: “Haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común”. 

Todo esto se resume en un mensaje: las parroquias tienen que estar con la gente. Para los cristianos reunidos este lunes en el Bernabéu, ha dejado una sencilla hoja de ruta a seguir. “Deteneros regularmente con vuestro pueblo para interpelar la vida de los barrios, los cambios culturales, las tensiones sociales y las prácticas eclesiásticas”.