En medio del terremoto interno de Movimiento Sumar y en la misma jornada en la que el Grupo Coordinador del partido se reunirá para abordar la convocatoria de las próxima asamblea del partido –la tercera en tres años–, la exsecretaria de Comunicación de Movimiento Sumar, Elizabeth Duval, se ha sumado a la denuncia de Laura Moreno contra la figura de la co-cordinadora del partido, Lara Hernández. Este martes trascendió que Moreno, ya exsecretaria de Organización, había renunciado a su puesto con una carta dirigida a la dirección a través de un chat interno de la formación. En ella, entre otras, denunciaba situaciones de "injusticia" y de "acoso" hacia su persona que le habían provocado problemas de salud mental.
Arremetía contra Hernández por ello, desvelaba que hay una denuncia interna de hasta seis altos cargos por ese "maltrato laboral" y le acusaba de "fraude" en algunos procesos internos del partido, como el constituyente en la Comunidad Valenciana. Ante ellos, y en consultas de El Independiente, desde Movimiento Sumar rechazan valorar asuntos que competen a la organización del partido y que son comentarios con carga subjetiva. A esa denuncia pública se ha sumado ahora Duval.
A las horas de conocerse el asunto, Duval justició por ello la salida de numerosas figuras internas de la formación y señaló a Hernández, a quien instó a dimitir por esas acusaciones graves. Pero este jueves, Duval, a través de una columna de opinión en Artículo 14, Manual para enterrar un partido, ha revelado que su salida de Sumar se debió a esa presión de la dirigente. Su marcha se produjo por alcanzarse un momento "insostenible" y por esos episodios de bullying laboral que ella misma dice haber visto como testigo de Hernández. "Pasó a tratarme como a una enemiga", escribe. Poco después de abandonar las labores de responsable de Comunicación, se dio de baja como militante de la agrupación fundada por Yolanda Díaz, que ahora afronta una dura crisis de identidad. Fue designada en abril de 2024 y dimitió a mediados de marzo del año pasado.
"Desde poco después" del nombramiento, Hernández "pasó a tratarme como a una enemiga, pese a que yo intentara hacerle llegar, incluso por personas interpuestas, que no tenía ambición ni interés en competir con ella, ni por los puestos de salida de unas listas que no me interesaban", relata Duval. Ese presunto abuso que relatan ya dos exaltos cargos de Movimiento Sumar, según Duval, "se desplazó entonces a personas de mi equipo", a gente del gabinete de prensa. Acusa a Hernández de protagonizar situaciones de "gritos por teléfono o silencios prolongados" a personas del área de comunicación. Asegura que decidió no denunciar esos hechos porque el propio área de Organización estaba aún en sus manos. Hay que recordar que hasta finales de marzo no se realizó la asamblea que eligió a Hernández como co-coordinadora con Carlos Martín, quien salió a los pocos meses.
La ruptura entre ambas, explica, se dio cuando esa situación se trasladó contra una trabajadora a su cargo, "ahí consideré que se había cruzado una línea roja, y a partir de ahí prácticamente no hubo comunicación entre nosotras". Pero durante ese año "la tensión" llegó a ser "insostenible" y desembocó a esa marcha y su negativa a querer votar como referente del proyecto a la ahora co-coordinadora. Todo pese a que la sintonía ideológica era clara pero a ella "le preocupaba conservar el poder". Y para ello, "no parecía descartar ningún gesto: el silencio, la reprimenda o cortar por lo sano", confiesa.
Para terminar, Duval distingue esta denuncia de la situación de "declive de Sumar". Eso lo atribuye a "decisiones equivocadas acumuladas, una hoja de ruta inexplicable y con la incapacidad de la formación para despegar. Una nave pilotada así difícilmente llega a buen puerto". Duval espera que con su llamamiento se tomen medidas necesarias y así poder "volver a votar" a Movimiento Sumar "sin sentir vergüenza". De lo contrario, cree, Sumar sería el mejor ejemplo de "manual para enterrar un partido político".
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