Un gimnasio, una cuota de diez euros y horas entre sacos de boxeo, colchonetas y clases de artes marciales mixtas donde el último rival acaba siendo el sistema democrático y constitucional. Así empiezan los primeros pasos para cualquier integrante de base de Núcleo Nacional (NN), para multitud de chavales en busca de un pasatiempo, de ocio, de entrenamiento asequible y, en algunos casos, de mitigar la frustración generada por las múltiples aristas de la vida cotidiana, que terminan encontrando en el rechazo a los inmigrantes, a los partidos políticos y al orden establecido el enemigo al que señalar. Con precios competitivos e instalaciones que nada tienen que envidiar a los mejores centros de entrenamiento de Madrid, la entidad neonazi, fraguada en las protestas de Ferraz contra el PSOE y la última investidura de Pedro Sánchez, ha conseguido engordar sus filas en los últimos dos años. Ahora aspiran cambiar el pasamontañas y la acción en la calle por las actas de diputados.
En febrero la formación inscribió en Valladolid en el Registro de Partidos del Ministerio de Interior la marca Noviembre Nacional, que dio nombre al movimiento antisanchista que reunió frente a la sede socialista durante meses a figuras de la cúpula de Vox y a grupúsculos de extrema derecha dispersos que encontraron un espacio para hacer piña. La semana pasada, con un comunicado en vídeo, el líder de NN, enmascarado –aunque ya se conocía su identidad por distintas investigaciones–, Iván Rico Olivares, anunció el próximo objetivo de la organización: concurrir a las generales. De conseguir representación, sería el primer grupo neofascista –no de derecha radical o nacionalpopulista, en la que han influido ligeramente– en entrar a las Cortes desde la Transición, tras Fuerza Nueva. El camino está lleno de cortafuegos, en todo caso.
¿Es viable el paso?
A priori, no. Por un lado, no hay un 'mercado electoral' claro donde abrirse paso, sobre todo con competidores como Vox, que con una propuesta respetuosa con el sistema de partidos, enfocada al consumo electoral en masa, copa ya desde hace tiempo debates como el de la inmigración o el rechazo de la izquierda bajo ese enfoque ampliado. Sin que eso quite que haya salidas de tono o comentarios aduladores sobre etapas como el franquismo en determinados contextos. Este tipo de formaciones neonazis repudian al partido de Santiago Abascal, de hecho, los llaman "capitalistas".
Si se observa el estudio electoral del CIS de junio –aún no se han publicado los datos íntegros de julio–, de las personas que se describen como de 'extrema derecha', en torno al 45-50% votan a Vox de media, y el 30% al PP. El 6% a Se Acabó la Fiesta y un 1,5% se reparte entre Aliança Catalana y Junts, prioritariamente. Eso deja cubierto el 82,5% del voto más ultra dentro de un marco lógico de ideología = voto. Hay un 2% de abstencionistas y Noviembre Nacional, solo podría permear en el 6,5% de indecisos y un 4% de las personas que no contestan o no saben que hacer.
Del total de consultados por el CIS, el 15,4% se identifica como de extrema derecha, pero de ese ámbito, solo hay un 1,58% de votantes potenciales para Noviembre Nacional entre dudosos o los que guardan silencio. Si se compara con el censo de las generales de 2023, de 37,4 millones de votantes, habría unos 370.000 potenciales electores para las siglas, aunque dentro de ese grupo puede haber múltiples opciones. Si se miran propuestas similares en el mercado, como Democracia Nacional o Falange, apenas reciben el voto de ese 0,2% de electores. DN no compitió si quiera en las últimas ni en 2024. Falange apenas rascó 1.700 votos en Madrid y 800 en la Comunidad Valenciana. 4.683 en todo el país. En las europeas de 2024 Falange creció a 9.643 mientras que despuntó con 66.000 Frente Obrero, de defensa de un socialismo nacional, una tercera vía pero a la vez posiciones antiinmigración, antiLGTBI, contra la UE y el liberalismo.
Por otro lado, además del 'mercado', hay barreras importantes del sistema electoral. Incluso un voto unido de 370.000 se toparía con la ley electoral y el sistema D'Hondt, que premia las opciones mayoritarias y penaliza la fragmentación. Opciones como Noviembre Nacional solo tendrían opciones en enclaves como Madrid, de intentar pelear por un escaño. Si miramos de nuevo el CIS de junio, pero enfocados en la Comunidad, el voto a Vox entre esa extrema derecha sube al 50-58%, se mantiene en un 30% para el PP. DN consigue un 1,2% de ese total (9-10), un 5,2% se declara indeciso y un 3,6% no contesta.
¿Cuántos votos son? Sobre el censo de las últimas generales en Madrid, de algo más de cinco millones, los votantes que ahora se definen de extrema derecha serían el 7,5%, 375.000 personas. De ellos, Noviembre Nacional en Madrid podría alcanzar 33.000 votos según la sintonía ideológica de votarles todos los indecisos y todos los que no saben qué harán. En el caso de DN, 4.500 personas. PACMA, con 22.000 votos en 2023, quedó fuera por Madrid. Vox, con 506.000 votos, logró cinco representantes, 101.000 votos cada uno. Esa limitación viene prolongándose desde los ochenta y hace que solo en entornos municipales, con determinadas circunstancias, hagan que este tipo de partidos logren rascar puestos, por el momento.
Los avales, el 'mercado electoral', la fortaleza de Vox, la ley de paridad y la existencia de antecedentes penales difuminan las opciones de NN
En añadido, está la barrera de las candidaturas y de las condiciones del sistema. La LOREG indica que una vez convocadas las generales, NN tiene 20 días para conseguir el aval del 0,01% del censo, es decir, si llega a los 37,5 millones de nuevo, necesitaría 375.000. Son 100.000 veces más que el número actual de afiliados. Pero de conseguirlo, el partido debería respetar la ley de paridad y hacer listas con el mismo peso para hombres y mujeres, algo complicado dada la alta cifra de varones ligados a este tipo de corrientes a diferencia del sexo opuesto. Solo en Madrid, para 37 escaños, necesitarían unas 15 mujeres para entrar en el umbral 40-60%. Y de superarlo, habría que ver la compatibilidad de los potenciales candidatos con su antecedentes penales. Por ejemplo, Isabel Peralta, portavoz, tiene una sentencia no firme de un año de prisión por la Audiencia Provincial de Madrid por delito de odio frente a la Embajada de Marruecos, entre otros.
Respecto a la legalidad, hay un último punto clave, que es la ley de partidos políticos, aunque por ahora es la vía más débil que puede perjudicar a NN. La normativa aplicada a Batasuna en 2002 por el Gobierno del PP no se ha utilizado aún contra ninguna formación neonazi. Núcleo Nacional se registró en 2024 como asociación cívico-política en Interior, lo que con el tiempo ha llevado a partidos como IU, integrantes del Gobierno, a reclamar al ministro Fernando Grande-Marlaska su ilegalización por tratarse de una entidad que hace "apología de la dictadura y el franquismo". Creen que hay suficiente base legal para hacerlo. También en virtud de la Ley de Memoria, pero en IU y otros sectores de la izquierda detectan inmovilismo en el PSOE.
Aunque ha habido casos puntuales de violencia por parte de representantes de estos grupos, a diferencia de ETA, lo que repercutió en Batasuna, no es recurrente ni sistemático. La legislación no plantea una democracia militante y discrepar o tener postulados racistas o totalitarios, si no los pones en práctica, no son sancionables. De ahí la complejidad o que Falange siga activa en nuestros días.
Amanecer Dorado, de los pocos precedentes en la UE
De los pocos partidos neonazis que han tenido representación en parlamentos de Europa, está el griego Amanecer Dorado. Llegó a tener 21 de 300 diputados en la cámara nacional en 2012, con un 7% del voto. Bajó posteriormente, de 17 a 18 hasta su ilegalización en 2020. En las europeas consiguió 3 escaños en 2014 y 2 en 2019. Tras un macrojuicio, el Tribunal de Apelaciones de Atenas dictaminó que AD no operaba únicamente como un partido, sino como organización criminal con fachada institucional.
Claves fueron el asesinato del rapero y activista de izquierdas Pavlos Fyssas, tras el que se demostró que el culpable recibió órdenes de la estructura del partido. También la estructura militarizada bajo la tutela de su líder y fundador Nikos Michaloliakos, destinada a delinquir con motivaciones xenófobas, en intentos de asesinato con armas blancas o bates, contra inmigrantes o sindicalistas de izquierda. Con la actuación de escuadrones callejeros para arremeter también contra mendigos, refugiados y hasta rivales políticos especialmente en Atenas. Al igual que el dilema español, no se penalizaron las ideas, sino que se ilegalizó la formación por sus actuaciones. Michaloliakos y otros diputados recibieron condenas de más de diez años de cárcel. Ha habido intentos de refundación, pero el Parlamento reformó la legislación para bloquear candidaturas de figuras con delitos de este tipo a sus espaldas.
El 'negocio' político en torno a NN y sus líderes
Como AD, NN defiende la preservación de la identidad nacional y el pensamiento colectivo en lugar del sujeto por encima de todas las cosas. Solo con entrar a su página web, trasladan que "ser militante de NN implica mucho más que ponerse una camiseta y posturear en las redes sociales; es comprometerte con tu nación, España". Toda la actuación, como los movimientos del ramo, están cargadas de chovinismo y épica, que se entremezcla con un espacio colectivo de identificación y de reforzamiento o de inyección de determinados conceptos. Pero la estética y los nuevos métodos de comunicación empleados por NN distan de algunos predecesores.
Han sabido hacerse hueco en las redes sociales para amplificar la captación, en un periodo de frustración de las generaciones más jóvenes, con pocas perspectivas de futuro a nivel laboral y económico, con la vivienda. Especialmente en hombres que cada vez ven más compleja la sociedad. Esto coincide con un momento en el que los principales índices ven una mayor radicalización juvenil, especialmente en varones, con rechazo a cuestiones como el feminismo, la pluralidad sexual o la propia democracia. Aproximadamente un 25% de ellos creen que se vivía mejor durante la dictadura. Pero, al margen, ha sabido recolectar a grupúsculos dispersos, con rodaje en el mundillo que han visto la oportunidad de refundarse para un mayor orden y capacidad de movilización.
Dentro hay nostálgicos del franquismo, falangistas nacionalsocialistas, neofascistas, ultracatólicos, tradicionalistas, y radicales varios que previamente han militado en grupos como Bastión Frontal o Hogar Social Madrid, individuos procedentes de Ultrasur o Frente Atlético. También gente que ha pasado por partidos como España 2000, Hacer Nación, Falange o Democracia Nacional.
Remigración, un término neonazi europeo con el que coquetea Vox pero que quieren desplegar con contundencia entidades como NN
Son cuadros con experiencia, que invitan a sortear errores del pasado y a mostrar una aparente moderación en las formas –aunque siguen defendiendo el uso de la fuerza en los espacios públicos para imponerse–, pese a mantener la contundencia del ideario. Defienden la 'remigración', es decir, deportaciones masivas que se extiendan a todo lo que étnicamente no encaje con lo que se entiende como 'lo español', incluido segundas y terceras generaciones de descendientes de inmigrantes. Se añade la oposición al islam, al comunismo, a los modelos de familia, género e identidades sexuales que vayan más allá de lo tradicional y con el liberalismo político. Todo bajo la uniformidad del negro y dos 'N' con una cruz cristiana entremedias como símbolo.
Frente al anonimato generalizado, en esa cúspide limitada hay figuras reconocidas. Lideran los hermanos Rico Olivares. Son hijos de Enrique Rico Pérez, exconcejal del PP de Deportes, Transportes e Industria Ayuntamiento de Valdeolmos-Alalpardo (Madrid). Pese a desenmascararse la semana pasada, era sabida la identidad de Iván Rico como cabecilla del grupo por distintas publicaciones periodísticas publicadas. Hasta ese nuevo rol, ha tenido recorrido por otras corrientes y ha destacado sobre todo por su activismo en redes sociales bajo el nombre de 'Una rana baneada'. El anfibio de dibujos está generalizado como símbolo de la ultraderecha trumpista estadounidense en redes en referencia al meme Pepe the Frog. Con ese perfil, publicaba contenidos sobre "pedofilia y judaísmo", sobre "la moral judía" o sobre el "nacionalsocialismo".
A su lado, David Rico, dirige el brazo comercial de NN, la web Ultra Inactiva de ropa y merchandising de la corriente que es una de las vías de financiación además de esos gimnasios o las contribuciones anónimas. Con unos 300 militantes, según fuentes policiales, NN recibe mensualmente 3.000 euros directos de cuotas de afiliación a 10 euros, aunque hay quien puede aportar más si lo desea. Se desconocen los ingresos por ventas, y también el nivel de las donaciones extranjeras por simpatizantes o figuras con interés en desestabilizar. Sin embargo, la organización tiene capacidad para pagar unos 4.000 euros mensuales de alquiler –según fuentes inmobiliarias– por la sede recientemente adquirida en el distrito de Fuencarral, en una de las grandes zonas empresariales de Madrid, junto a Telefonica o Mediaset. A ella accedió El Independiente en una entrevista a su portavoz, Peralta.
Es uno de los rostros de la extrema derecha patria, que más repercusión mediática ha tenido estos últimos años por escándalos, detenciones, condenas y por pronunciamientos contra la comunidad judía en homenajes como el de la División Azul en 2021. Procede de la sección femenina de Falange y recientemente estuvo vinculada a Bastión Frontal, como colíder. Además de otros rostros como el cantante y activista neonazi Alberto Pugilato, de los perfiles esenciales de NN y bajo quien estaría la presidencia de Noviembre Nacional, está Enrique Lemus. Ejerce de portavoz de NN y es un histórico dirigente del ramo con militancia en Democracia Nacional.
Lemus, a la izquierda, Iván Rico, en el centro, presentaron el 11 de julio en su sede nacional la nueva marca política. A su derecha les acompañó Pedro Jesús Espada, otra figura clave que ejemplifica esa evolución política y constante afán de renovación y reagrupación. Es uno de los pocos que ha ostentado cargo político como concejal de España 2000 en Velilla de San Antonio, al sureste de Madrid. Dentro de las instituciones, donde salió reelegido en 2023, cambió de afiliación a Hacer Nación, y más tarde a Vanguardistas, todo reformulaciones. No usa un tono más moderado por estar dentro del sistema.
En su web afirman que ocultan el rostro porque "ser nacionalsocialista, fascista o de cualquier pensamiento de tercera posición conlleva todo tipo de males para la vida personal, multas y sanciones legales de cualquier tipo de odio (...) solo por pensar diferente". "Despidos laborales, amenazas, agresiones y acoso". Tras la oficialización de las siglas, parece que ese temor se ha perdido. En parte, esa discreción impide que la justicia pueda articular cualquier represalia como contra Amanecer Dorado. Sí es cierto que ha habido concentraciones públicas, como la de hace unos meses en los alrededores del Congreso y Castellana que dinamitaron en cargas policiales, pese a llevar logos distintivos de la entidad, hay un agujero legal entre las actuaciones colectivas e individuales. Frente a una legislación diseñada contra partidos que alientan el terrorismo, los desórdenes públicos quedan muy al margen.
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