Leire Díez ha cambiado el tono sobre Mercedes González. La que durante la investigación fue presentada por los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) como una personacon acceso directo a la dirección de la Guardia Civil y que, según los investigadores, habría trasladado en distintos ámbitos una relación de cercanía con la máxima responsable del cuerpo, ahora desliza que dispone de información sobre su mandato y advierte de que el caso tendrá “derivadas”.

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“Yo tengo información. Allá ella”, ha afirmado sobre la directora general de la Guardia Civil en conversaciones con El Independiente. La exdirigente socialista no ha concretado qué datos maneja ni a qué hechos se refiere, pero sí ha dejado entrever que el desarrollo del procedimiento podría acabar afectando a otros protagonistas. “Todo esto al final, claro que va a tener derivadas, pero habrá que contarlas en su debido sitio”, añade.

La afirmación se produce en un momento especialmente relevante por el papel que la Guardia Civil ocupa dentro de la causa. Los informes elaborados por la UCO incorporados al procedimiento sitúan los contactos entre Leire Díez y la cúpula del Instituto Armado como uno de los elementos analizados por los investigadores dentro de una supuesta estrategia de presión sobre la unidad policial que desarrollaba las pesquisas.

Tres encuentros con Mercedes González

Según la documentación policial, Díez habría mantenido al menos tres encuentros con Mercedes González cuando esta estaba al frente de la Guardia Civil. Los investigadores analizan esos contactos no como episodios aislados, sino dentro de una secuencia más amplia de reuniones y comunicaciones mantenidas con distintos actores institucionales y empresariales.

La UCO recoge además que Leire Díez habría trasladado en conversaciones con terceros una imagen de proximidad con la directora general, llegando a presentarse como una persona cercana a la máxima responsable del cuerpo. Esa supuesta relación es incorporada por los agentes como un elemento relevante para analizar la capacidad de interlocución que Díez habría tenido con distintos ámbitos de la Administración.

Ahora, sin embargo, su mensaje cambia. Preguntada expresamente por Mercedes González y por la posibilidad de que pueda verse afectada por el desarrollo del caso, Díez evita acusarla directamente, pero introduce una advertencia: “Pues claro, pues allá ella”.“Pero no será porque yo he hablado por ahora”, añade inmediatamente después.

La UCO sitúa a Leire con la cúpula del cuerpo

Los investigadores sostienen que la relación entre Leire Díez y la dirección de la Guardia Civil debe analizarse dentro de un contexto más amplio. El informe policial describe una serie de contactos que, según su interpretación, tendrían como finalidad influir en determinados procedimientos relacionados con investigaciones sensibles que afectan al entorno del PSOE y de Pedro Sánchez.

Uno de los puntos centrales de los atestados es precisamente el papel de la Unidad Central Operativa. La UCO considera que, mientras la unidad desarrollaba determinadas actuaciones, desde el entorno analizado se habrían producido movimientos destinados a cuestionar o debilitar su posición.

En ese marco, los agentes recogen que Díez habría impulsado o promovido actuaciones administrativas dirigidas contra miembros de la propia unidad investigadora. Para los investigadores, esas actuaciones podrían formar parte de una estrategia orientada a condicionar el trabajo de los agentes encargados de las pesquisas.

El informe policial, no obstante, establece que se trata de conclusiones basadas en indicios y que corresponde a la autoridad judicial valorar su alcance. Durante la conversación, Díez niega esa interpretación y rechaza que su papel haya sido el que describen los informes. “Si yo no hice absolutamente nada a todo eso”, sostiene cuando se le pregunta por algunas de las actuaciones atribuidas a su entorno.

De la cercanía a la advertencia

Uno de los aspectos que los investigadores incorporan al análisis es la forma en la que Díez habría utilizado su relación con determinados cargos públicos para reforzar su posición ante terceros. En ese contexto aparece la referencia a Mercedes González. Según los informes policiales, la relación entre ambas habría sido uno de los canales de contacto con la estructura de la Guardia Civil. La UCO analiza esos encuentros dentro del conjunto de movimientos realizados por Díez mientras avanzaban las investigaciones.

La propia Leire Díez no niega haber tenido relación con la directora general, pero evita profundizar en el contenido de esos contactos. Su mensaje se centra en que dispone de información que, llegado el momento, podría hacerse pública. “Yo tengo información ahí”, insiste. La respuesta de Díez deja abierta la posibilidad de que esa información pueda tener consecuencias para terceros, aunque no concreta cuáles.

El cambio de relato

La posición actual de Díez contrasta con el papel que la UCO atribuye a sus contactos con la dirección de la Guardia Civil. Mientras los investigadores analizan esa relación como una posible vía de influencia institucional, ella presenta ahora esa misma cercanía como un conocimiento privilegiado de hechos que todavía no han trascendido.

La exdirigente socialista insiste en que no quiere “hacer daño por hacer daño” y asegura que no pretende perjudicar a nadie. “Somos personas y lo que no se puede hacer es hacer daño por hacer daño”, afirma. Sin embargo, sus referencias a Mercedes González introducen un elemento nuevo, que consiste en la posibilidad de que la información que asegura poseer pueda afectar a la dirección del cuerpo. “Allá ella”, concluye.