Venezuela ha vivido una de las peores catástrofes sísmicas de su historia reciente. Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron este miércoles el centro-norte del país con apenas 39 segundos de diferencia. Los daños materiales son cuantiosos, edificios derrumbados en Caracas y los barrios de Altamira y Chacao especialmente afectados. El aeropuerto de Maiquetía se mantiene cerrado y la región experimenta cortes generalizados de luz e internet.
Los vídeos que han circulado desde el primer momento retratan la magnitud del golpe: el pánico en calles y comercios en los segundos del temblor, los primeros derrumbes, y las labores de rescate que se han prolongado durante la noche y a lo largo del día.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó el estado de emergencia nacional y suspendió las clases y las actividades no esenciales hasta el viernes. Los equipos de rescate trabajan entre los escombros mientras la población pasa la noche en la calle, a la espera de posibles réplicas.
Los dos sismos, con epicentros en el estado Yaracuy, ocurrieron poco después de las seis de la tarde, hora local. El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos los calificó técnicamente como un "doblete sísmico" y emitió dos alertas rojas advirtiendo de un elevado número de víctimas potenciales. El balance provisional deja al menos 164 personas fallecidas y 971 heridas. Son los terremotos más fuertes que golpean Venezuela en más de un siglo.
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