El cardenal español Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat, ha renunciado a sus funciones después de conocerse que varias mujeres lo hayan acusado de acoso sexual. A través de un comunicado difundido por la archidiócesis que dirige, el clérigo ha explicado que el Vaticano ha abierto una investigación contra él por "conducta inapropiada hacia mujeres adultas".
Preguntado por El Independiente, el religioso de 74 años ha negado las acusaciones. "Reitero que yo no he cometido ni agresión, ni violencia ni acoso sexual", ha asegurado tras remitirse al comunicado de la archidiócesis. Durante el Cónclave que eligió a Robert Prevost como sucesor del papa Francisco, López Romero fue uno de los cardenales que más sonó como potencial papable.
El cardenal asegura estar cooperando con el Vaticano, por lo que ha decidido mantenerse al margen de sus funciones durante el periodo que dure la investigación "para no entorpecerla". No presidirá ninguna celebración pública ni intervendrá en ninguna actividad pastoral, ha asegurado, para luego pedir a los files que recen por él. "Nuestra Iglesia en Rabat se enfrenta a un acontecimiento difícil", ha manifestado.
Esta decisión se produce después de que la agencia AFP publicase una investigación en la que cinco mujeres acusan al religioso español de conducta sexual inapropiada. Aunque López Romero no ha querido confirmar a este diario si se ha abierto una investigación judicial, fuentes judiciales consultadas por EFE niegan que exista denuncia alguna contra el cardenal ante la Justica de Marruecos.
Como arzobispo de Rabat, cargo que ocupa desde septiembre de 2017, asegura ser "plenamente consciente" de las dificultades que ocasiona y de las preguntas legítimas que puede suscitar este suceso que "nos inquieta a todos". Por ello, dice querer asegurar que los miembros de la comunidad diocesana estén informados. La archidiócesis ha facilitado un contacto de su servicio de prevención de abusos junto al comunicado.
Nacido en Vélez-Rubio (Almería) en 1952, el religioso español obtuvo también la nacionalidad paraguaya tras pasar 18 años en el país latinoamericano como misionero. El papa Francisco lo nombró cardenal en septiembre de 2019. Los unía la atención por la periferia de la Iglesia y por los puentes entre credos, especialmente con la orilla sur del mediterráneo.
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