Entre una prueba y la otra apenas ha transcurrido un mes. El pasado 2 de junio los casi 12.000 estudiantes que se presentaron a las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) comenzaron el proceso sometiéndose al examen de euskera. Fue el que después precipitaría la polémica por el elevado número de ceros con los que fueron calificados los alumnos en algunos tribunales asignados a centros concertados del ‘modelo A’ -en castellano-. La avalancha de hasta 163 ceros en la asignatura de Euskera y Literatura Vasca II se concentró en uno de los tribunales, el número 11, y en uno de sus correctores, que puso 79 de los 80 ceros.

PUBLICIDAD

El pasado día 30 un total de 1.332 estudiantes volvieron a presentarse a la convocatoria extraordinaria de la PAU. La mayoría, para optar a una mejora de su nota de acceso. Un buen número de ellos lo hicieron para intentar remontar el cero en euskera o la baja nota con la que fueron calificados. Puntuación que arrastró, en buena medida, su califiación media para acceder a las notas de corte de los distintos grados de la Universidad Pública Vasca (UPV/EHU). Ahora, los resultados han arrojado casos de 'evolución' en el conocimiento del idioma sorprendentes: estudiantes que en apenas un mes han pasado de obtener un cero en euskera a superar un 7 o a aprobar con holgura.

El vuelco en las notas de euskera de la PAU

En algunos centros educativos afectados por las bajas calificaciones de algunos de los tribunales de la PAU aún no salen de su asombro. Consideran que las notas con las que ahora se ha calificado el nivel de conocimiento de sus alumnos se corresponde con la realidad del nivel académico que venían acreditando.

En el examen de 'recuperación', algunos de los alumnos que vieron con estupor su baja calificación -el cero o la puntuación por debajo del dos que habían obtenido durante la convocatoria ordinaria- han visto cómo el nivel de euskera que ahora se les reconoce se ha disparado de modo sustancial. Alumnos que fueron puntuados con un 0,5 en la ordinaria y que ahora han logrado un 5; estudiantes con un 0 que han visto aumentada su puntuación hasta un 6,5 o incluso estudiantes que lograron un 0,7 en la primera convocatoria y que ahora, apenas un mes después, un corrector ha calificado su nivel de euskera con un 7,3.

Pequeños ‘milagros’ lingüísticos que reflejan la disparidad de criterios de corrección con los que este año se ha saldado la PAU en Euskadi. Disparidad de criterios en la corrección que han provocado un importante revuelo que ha llevado decenas de casos hasta los tribunales. Algunos estudiantes incluso han compaginado la presentación de la denuncia ante la Justicia con concurrir a la prueba extraordinaria para buscar una mejora de sus calificaciones.

Medidas cautelares de la Justicia para los estudiantes

Hasta cinco tribunales han concedido las medidas cautelares solicitadas por hasta 40 estudiantes y que han obligado a la Universidad Pública Vasca a reservar plazas y no tener en cuenta la calificación de euskera par calcular la media con la que optarán a una plaza. La Justicia considera que existen indicios suficientes para pensar que no se salvaguardó el anonimato debido de los centros y que pudo existir algún tipo de sesgo en el proceso de evaluación de algunos estudiantes. Una medida que es cautelar y que en caso de que una vez resulta la denuncia no avale la supuesta irregularidad podría provocar la pérdida de la plaza en la EHU.

Estas nuevas calificaciones en la convocatoria extraordinaria contrastan también con las revisiones a las que se sometieron muchos de los estudiantes con peores calificaciones, en especial los afectados por los tribunales con mayor número de ceros o notas por debajo de un 2. La propia UPV/EHU ha reconocido que en el proceso de revisión de exámenes requerido por los estudiantes afectados, y a los que fueron sometidos los exámenes de euskera, el incremento de las calificaciones apenas se incrementó en un 0,13. Mejora que se queda muy lejos de las calificadas por los segundos y hasta terceros correctores de los exámenes de la convocatoria ordinaria.

La EHU reconoce 'anomalías' en los tribunales

El caso de los ceros en euskera ha provocado un gran revuelo en el ámbito docente y académico. Desde la Universidad Pública Vasca -Euskal Herriko Unibertsitatea- siempre se ha optado por defender la limpieza del proceso de evaluación y se han negando irregularidades. No fue hasta esta semana, casi un mes más tarde, cuando el rectorado de la institución académica reconoció que casi uno de cada tres tribunales -12 de los 41 que corrigieron a los 12.000 estudiantes presentados- registraron calificaciones ‘anómalas’ con desviaciones en sus notas medias superiores en más de dos puntos respecto a la media de puntuaciones del conjunto de tribunales. En la 'radiografía' de resultados hecha por la EHU se han detectado esas diferencias de hasta dos puntos en las calificaciones medias obtenidas entre los distintos tribunales. Alteraciones que se han producido no sólo en la asignatura de euskera sino en otras diez asignaturas más.

En el caso de Euskera y Literatura Vasca II, la más polémica de esta edición de la PAU, es la propia Universidad la que reconoce que la nota media de algunos de los tribunales correctores ha oscilado entre un 2,88 y un 4,43 sobre diez. Se da la circunstancia de que en un centro concertado de Bizkaia que presentó a 96 estudiantes a la prueba de euskera, la diferencia fue muy superior. Mientras en un caso cerca de la mitad de los alumnos y alumnas fueron examinados en uno de los tribunales sobre los que se juzga si pudo existir un sesgo en la corrección, en el otro fue otro corrector. Así, en el primer caso la nota media del examen de euskera en la PAU fue de 5,08 puntos sobre diez, ningún cero y solo dos exámenes por debajo de un 2; los resultados de la otra mitad de alumnos del mismo centro obtuvieron una nota media de 1,42 puntos, 26 ceros y 30 notas por debajo del 2.

Propuestas para cambiar la corrección de los exámenes

El Consejero de Universidades del Gobierno vasco, Juan Ignacio Pérez Iglesias, abrió ayer la puerta a que se puedan estudiar nuevas fórmulas y mecanismos de corrección que permitan asegurar mejor la igualdad de oportunidades y evitar posibles sesgos en las correcciones. Citó el caso del Reino Unido donde, en este tipo de convocatorias de acceso a la Universidad, en cada examen son varios los correctores que califican la prueba: “Cada uno corrige una parte”.

Precisamente ayer, un grupo de docentes e investigadores de la Universidad Pública Vasca comparecieron para salir en defensa de la labor de los correctores de la PAU, cuya profesionalidad consideran cuestionada. Dieron a conocer un comunicado que habrían respaldado con sus firmas cerca de 12.000 profesores de Secundaria y Bachillerato. Califican de “grave” que los alumnos afectados por la avalancha de ceros se manifestaran para reclamar justicia y más aún que finalmente acudieran a la Justicia. Defienden que se han cumplido “rigurosamente” los procedimientos establecidos y “en todo momento se ha intentado garantizar los criterios académicos y un trato igualitario hacia el alumnado”.

Manifiesto en defensa de los correctores

Entre quienes respaldaron el manifiesto de apoyo a la Universidad que lidera el rector Joxerramon Bengoetxea, próximo a EH Bildu, también figuraban algunos docentes próximos a la izquierda abertzale. Entre ellos, la portavoz de la coalición en el Ayuntamiento de Bilbao, María del Río. Junto a ella, aparece quien fuera concejal de Bildu en Hondarribia, Miren Lore Erriondo o el jurista Iñigo Urrutia, propuesto por la coalición para elaborar el borrador de una propuesta de nuevo estatus para Euskadi.

En el manifiesto cargan directamente contra los estudiantes por “acudir a los medios de comunicación” para denunciar la avalancha de ceros antes de que el proceso de revisiones culminara. Les acusan de “condicionar la revisión”, en la que apenas se subieron las notas 0,13 puntos. Arremeten también contra ellos por querer “obtener en los tribunales los resultados que no se han conseguido en el examen”. Tildan de “privilegio” que la Justicia accediera a conceder las medidas cautelares que conllevan la anulación de sus calificaciones en la prueba de euskera.