El mercado laboral de la ingeniería en España vive una realidad de doble cara. Por un lado, las cifras globales de empleo muestran un crecimiento constante, con un incremento interanual del 2,4% en el primer trimestre de 2026 que le ha permitido alcanzar los 396.343 profesionales en activo, según el informe Mercado de trabajo en la ocupación de Ingeniero publicado por Randstad Research. Sin embargo, esta buena marcha de la contratación choca con la evolución demográfica interna de las empresas. Las plantillas se están haciendo mayores y la falta de nuevos profesionales jóvenes amenaza con dificultar el relevo generacional que las compañías necesitan para asegurar su futuro en la próxima década.
El problema es que, mientras las generaciones de mayor edad ganan peso en las plantillas, las perspectivas para garantizar su relevo durante los próximos años no son favorables. Las universidades forman cada vez a menos ingenieros, el abandono de estas titulaciones sigue siendo elevado y las mejores condiciones salariales en otros países dificultan la retención de quienes finalmente llegan al mercado laboral. Una combinación de factores que amenaza con agravar el desequilibrio generacional en un sector que calcula que España necesitará incorporar 200.000 nuevos profesionales en los próximos diez años.
Reto demográfico
Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE) analizados en el informe de Randstad Research reflejan que el grupo de jóvenes de entre 25 y 34 años registraba 117.122 ocupados en el primer trimestre de 2026 después de experimentar un importante crecimiento desde 2023. Sin embargo, el grupo de profesionales de entre 45 a 54 años ha mantenido una trayectoria ascendente mucho más regular y se posiciona con 116.537 personas. Una distancia entre ambas franjas de edad que lleva al informe a advertir de un posible problema a medio plazo: "Sugiere un desafío de relevo generacional en la ocupación".
Si se analiza la proyección a medio plazo, la dimensión del desafío se entiende mejor al incorporar las necesidades futuras de contratación del sector. El presidente de la patronal de ingeniería Tecniberia, Joan Franco, advirtió de que España necesitará incorporar a 200.000 nuevos ingenieros durante la próxima década —lo que equivale a un ritmo de 20.000 profesionales nuevos al año— para poder cubrir las necesidades del mercado y reemplazar a los profesionales que se vayan jubilando.
El reto, por tanto, no consiste únicamente en sustituir a quienes abandonen progresivamente el mercado laboral. España tendrá que generar suficientes nuevos profesionales para cubrir al mismo tiempo las jubilaciones y las crecientes necesidades de contratación del sector. En este escenario, la reducida presencia de los menores de 25 años en la ocupación anticipa una primera dificultad que se hace todavía más evidente al observar lo que está ocurriendo en las universidades.
Salen menos ingenieros de las universidades
El problema comienza antes de llegar al mercado laboral. Las universidades españolas no están generando suficientes nuevos ingenieros para cubrir las necesidades que anticipa el sector. Según el Análisis de los estudios universitarios en Ingeniería, elaborado por el Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España (INGITE) con datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, 12.008 estudiantes finalizaron estos estudios en el curso 2023-2024.
Es aquí donde las cuentas empiezan a no salir. La cifra queda muy lejos de los 20.000 nuevos profesionales que Tecniberia estima necesarios cada año. Además, la tendencia va en la dirección contraria a la que necesitaría el mercado: en el curso 2015-2016 se graduaron 14.922 estudiantes, lo que supone que el número de egresados ha caído un 19,5% en apenas ocho años. En paralelo, los matriculados en carreras de ingeniería han descendido de 114.157 en 2015 a 107.321 en 2024.
A esta caída se suma otro problema: el abandono. Mientras la tasa media de abandono universitario en España ronda el 17%, según datos de la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE), en las carreras de ingeniería se aproxima al 50%. Es decir, la mitad de quienes comienzan estos estudios se quedan por el camino.
El resultado dibuja una brecha difícil de cerrar. España necesita incorporar alrededor de 20.000 ingenieros al año durante la próxima década, pero sus universidades gradúan actualmente poco más de 12.000 y el número, lejos de aumentar para responder a esta demanda, se ha reducido durante los últimos años.
El problema no termina en las aulas
Además, conseguir que los jóvenes terminen una ingeniería tampoco garantiza que desarrollen su carrera profesional en España. El Informe de Tendencias Salariales 2026 de Randstad Research sitúa el salario de partida de un ingeniero junior en España entre los 26.000 y los 52.000 euros brutos anuales, dependiendo de la especialidad.
Aunque el sector presenta una elevada empleabilidad y no sufre un problema estructural de paro, las diferencias salariales con otros países europeos añaden una dificultad más al relevo generacional. Las retribuciones en algunos países de la Unión Europea pueden llegar a triplicar los salarios españoles, incentivando que parte de los recién titulados busquen oportunidades profesionales fuera.
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